Pasear hoy por la Rambla es sinónimo de avanzar entre vallas, esquivar los tramos ocupados por obras y convivir con el ruido constante de las máquinas trabajando. El gran paseo de Barcelona vive una metamorfosis que, poco a poco, va dejando atrás la imagen que la ha definido durante décadas y que culminará a principios del próximo año, cuando está previsto que finalicen las obras. En medio de esta transformación, otro elemento histórico del paseo se prepara para iniciar su propia reforma: el Mercado de la Boqueria.
Después de meses de trabajos previos, las primeras actuaciones comenzarán después de verano y darán el pistoletazo de salida a una reforma que se alargará hasta 2029, con una inversión de 12 millones de euros y el objetivo de poner al día las instalación pero, sobre todo, recuperar el equilibrio entre su dimensión internacional y turística y su función como mercado de proximidad, con la voluntad de que los barceloneses lo vuelvan a sentir como suyo.
Pero llegar hasta aquí requerido, sin embargo, de un largo proceso. Después del acuerdo alcanzado con los paradistas —el proyecto recibió el apoyo del 91% de los comerciantes a través de la Asociación de Vendedores de Boqueria—, durante los años 2024 y 2025 se han elaborado diversos estudios para conocer el estado de la estructura, la cubierta y el valor histórico-arquitectónico del mercado, mientras también se avanzaba en la definición del nuevo reglamento interno. Un calendario que los paradistas habrían querido más ágil y que, ahora que finalmente se inicia, todavía se alargará hasta 2029.
De hecho, hace unos meses, en The New Barcelona Post, el presidente de la Asociación de Comerciantes de la Boqueria, Jorge Mas, reclamaba al Ayuntamiento que “acelerara el proceso y apretara el botón de salida” para aprovechar la transformación de la Rambla y hacer avanzar las dos reformas en paralelo, en lugar de alargarlas en el tiempo. Ahora, aquella petición ya tiene respuesta: el proyecto tiene calendario y las primeras actuaciones comenzarán después del verano.
Aunque la reforma que los paradistas hace años que reclaman arrancará en pocas semanas, lo hará de manera progresiva. Las primeras actuaciones, que se alargarán hasta 2027 y que prevén una inversión de medio millón de euros, se centrarán en mejorar los espacios y servicios del día a día del mercado.
Se comenzará por la zona logística, donde se renovará la iluminación con tecnología de bajo consumo, y por los baños públicos, que dejarán el sótano del edificio de oficinas para pasar a la misma planta del mercado, con más espacio, mejor accesibilidad y un nuevo baño familiar adaptado. También se transformará la isla central del pescado y se abrirá la planta baja del edificio de oficinas, dos actuaciones pensadas para mejorar el funcionamiento del equipamiento sin detener su actividad comercial.
Más allá de la reforma física
La reforma, sin embargo, no se limitará a poner al día el edificio, ya que también quiere ir más allá de sus paredes. Así, enparalelo a las actuaciones físicas, el mercado quiere abordar uno de los grandes retos que arrastra: encontrar el equilibrio entre la proyección internacional que lo ha convertido en un icono de Barcelona y su función como mercado de proximidad para los barceloneses.
Las cifras ejemplifican esta tensión: con 188 establecimientos, la Boqueria es el mercado municipal con más puestos de Barcelona, casi tres veces más que Sant Antoni o Santa Caterina. Y también es, con diferencia, el que recibe más visitantes: más de 22 millones solo en el año 2025, un 132% más que Sant Antoni y un 665% más que Santa Caterina.
Cada vez más, sin embargo, este público es internacional: de hecho, el 90% de los visitantes son extranjeros. Un perfil que, con el tiempo, ha ido modificando los productos que se pueden encontrar entre los puestos, donde conviven negocios centenarios con productos pensados para el visitante ocasional y el consumo inmediato, más que para llenar la cesta de la compra: como zumos de fruta, fresas y fruta cortada, raciones preparadas…
Es precisamente este cambio en la oferta lo que se quiere contener con el nuevo reglamento, que busca recuperar el equilibrio sin dar la espalda a los millones de visitantes que cada año pasan por la Boqueria. En el conjunto del mercado, al menos la mitad de la oferta deberá seguir siendo de producto tradicional, mientras que el producto elaborado no podrá superar el 50%. Algunas especialidades básicas podrán llegar al 60% de producto elaborado, pero siempre que el conjunto del mercado mantenga el equilibrio.
El nuevo reglamento establece que en el conjunto del mercado, al menos la mitad de la oferta deberá seguir siendo de producto tradicional, mientras que el producto elaborado no podrá superar el 50
Detrás de este reparto hay, en definitiva, la voluntad de volver a acercar la Boqueria a los vecinos. “La Boqueria es una parte inseparable de Barcelona y queremos que la gente de Barcelona se la vuelva a sentir muy suya”, ha subrayado la teniente de alcaldía de Derechos Sociales, Promoción Económica, Feminismos y Memoria Democrática, Raquel Gil.
La gran transformación, a partir de 2027
Pero la gran transformación de la Boqueria se hará esperar hasta 2027, cuando empezará la fase más ambiciosa de la reforma con una inversión de 11,5 millones de euros, que se alargará hasta 2029, que deberá abordar algunos de los principales retos que arrastra el edificio: la retirada de la actual cubierta de uralita, que contiene amianto, y la instalación de una nueva, además de consolidar y rehabilitar la estructura metálica y actualizar las instalaciones. La nueva cubierta podría incorporar también placas solares fotovoltaicas, una opción que se estudiará una vez retirada la actual y en función de los condicionantes del edificio.
Raquel Gil: “La Boqueria es una parte inseparable de Barcelona y queremos que la gente de Barcelona se la vuelva a sentir muy suya”
La reforma también pondrá el foco en la plaza de la Gardunya, que durante años fue una de las principales puertas de entrada a la Boqueria para los barceloneses. El Ayuntamiento quiere recuperar ahora este papel para volverse a abrir a los vecinos del Raval y convertirla en uno de los accesos principales del mercado, junto con la Rambla y el pla de Sant Josep, para dejar atrás su actual imagen de “detrás” de la Boqueria y volverla a abrir a los vecinos del Raval. Para definir esta gran intervención todavía hay que escoger el equipo de arquitectos, un proceso para el que se prevé publicar este otoño el concurso de proyectos.
Con todas estas actuaciones, el horizonte queda fijado en 2029, una fecha que también marca el final previsto de otras grandes transformaciones de Barcelona, como la primera gran fase de la remodelación de la Fira de Montjuïc o la rehabilitación de la antigua Escocesa, en el Poblenou. La Boqueria llegará a ese año con más que un edificio renovado: con la voluntad de recuperar el vínculo con los vecinos y volver a ser sentida como propia por los barceloneses.
