La autenticidad y la capacidad de diferenciarse son clave para el retail. Y eso es todo un reto en un mundo globalizado. Con la creatividad y la tecnología como aliadas, los comercios se preparan para hacer frente a las necesidades del consumidor del presente, mirando ya a las tendencias del futuro.
En este proceso y en este debate sobre el futuro del retail, Barcelona también quiere tener su voz. Tanto es así que, en una misma jornada, el comercio se ha dado una doble cita en la capital catalana: el Retail Forum y el X Summit de Barcelona Oberta han sido escenarios en paralelo de los retos y oportunidades a los que se enfrenta el retail en un momento de cambio y transformación.
¿Cuáles son las recetas para triunfar? “Debes mantenerte muy fiel a la idea original, y ser incansable con repetir la visión de la compañía”, ha defendido Albert Espinós, fundador y director general de la firma de ropa, calzado y accesorios para viajes Tropicfeel. Lo ha explicado en el Retail Forum, organizado por IKN Spain en el Hotel Barceló Sants, en una mesa redonda junto al propietario de Munich y Duoo Shoes, Xavier Berneda, y al cofundador de Lonbali, Marc Caballé. Desde sus respectivas marcas, los tres han destacado la importancia de la innovación: “E innovar en empresa de 80 años es difícil, porque sale muy a menudo eso de esto siempre lo hemos hecho así”, ha resaltado Berneda.
Como motor de la innovación, el Retail Forum también ha ahondado en la sostenibilidad. Lo ha hecho de la mano de Ana Palencia, responsable de este ámbito en Unilever España, que apuesta por la sostenibilidad como un eje estratégico. También Berneda ha apostado por perseguir sostenibilidad, en su caso, económica: “La sostenibilidad se basa también en poder ganar dinero y facturar. Lo más insostenible es un producto feo”. Estos son productos que no tienen cabida en Lonbali, ya que el cliente puede personalizar sus bolsos para adaptarlos a su estilo y necesidades.
En este camino de la autenticidad y la personalización, también la inteligencia artificial puede ser una aliada, ya que puede jugar en favor de la customización, como ha destacado Carles Aragonès desde Groupe SEB. Sin embargo, la relación con la IA debe partir de un proceso de entendimiento y escucha para que el algoritmo funcione en consonancia con la naturaleza de la empresa, ha defendido la directora de Planificación Estratégica y Data de Frit Ravich, Cristina Campeny, también en el Retail Forum.
“La IA afecta a todo. Ya lo estamos viendo en el comportamiento del cliente y en nuevos players y formas de negocio. Genera nuevas oportunidades y nuevos riesgos; si no estás al tanto, es un riesgo; si lo estás, es una oportunidad”, ha añadido desde PromoFarma su directora de Datos, Sierra Brader, junto a su homólogo en Adevinta, Iker Martínez. “Lo que tenemos que hacer es valorar qué no podía hacer antes sin la IA, y qué sí puedo hacer ahora, y qué valor aporta”, ha zanjado Martínez.
Los retos y oportunidades se concretan en las tiendas a pie de calle, incluidas las del centro de la capital catalana. Agrupadas en Barcelona Oberta, se han dado cita precisamente en la misma fecha, en su caso, en Casa Seat. La décima edición de su encuentro anual ha puesto el foco en el modelo y el futuro de Ciutat Vella, con la mirada puesta especialmente, cómo no, en el comercio. Desde el retail del centro barcelonés también se apuesta por la tecnología, como ha destacado Núria Raja desde Barna Centre, que reúne 21 asociaciones de comerciantes de 25 calles del Gòtic. Y esta tecnología puede ofrecer múltiples posibilidades: ha sugerido instalar pantallas informativas sobre espacios desconocidos y rutas fuera de lo habitual, enfocadas no hacia el turista, sino para “despertar el interés del público local”.
Atraer a este público barcelonés es un objetivo compartido por los ejes comerciales del centro de la ciudad. También desde la Via Laietana, David González ha apostado por impulsar un modelo que “motive al barcelonés y al residente del área metropolitana a volver al centro”, también después de las obras de la avenida. Para ello, se requieren mejoras en la movilidad y la accesibilidad, según González, que ha aplaudido el resultado de la reforma: “Ha representado una mejora estética y ha debilitado la sensación de vía rápida y de paso”.
Con intervenciones como la de La Rambla, la movilidad y los efectos de las obras han sido una constante para los ejes comerciales del centro, junto a otros dos puntos clave: el civismo y la seguridad. En este sentido, han puesto sobre la mesa la ya tradicional demanda de más presencia y coordinación policial, pero han ido más allá, con propuestas como la que ha lanzado Àlex Balletbó desde Amics de La Rambla: “Queremos impulsar una app que permita avisar de forma rápida de cualquier alteración del orden público”.
De hecho, impulsar la mejora de la seguridad es una de las prioridades de Barcelona Oberta, como ha recordado el presidente de la entidad, Gabriel Jené. Entre sus reivindicaciones, vuelven a situar la libertad de horarios comerciales los domingos y festivos, y abrir la posibilidad de convertir edificios históricos en desuso en hoteles singulares. Entre ellos, ha destacado uno: ubicar un Four Seasons en el edificio del Banco de España de Plaza Catalunya.
Las demandas han encontrado al otro lado al concejal de Ciutat Vella, Albert Batlle, también teniente de alcalde de Seguridad. Sin entrar a concretar propuestas, ha apostado por trabajar desde la colaboración. “Aquí hay un amplísimo consenso respecto a cómo tenemos que intentar que funcione la ciudad”, ha defendido: “Hay que buscar los espacios centrales en los que puede haber grandes campos de acuerdo”.
Sin embargo, las interpelaciones del mundo del comercio a la administración no han terminado aquí. En una jornada marcada por el pulso comercial de la ciudad, en la que también se ha entregado el Premi Nacional de Comerç —que ha recaído en Forn de Cabrianes—, Pimec Comerç también ha alzado la voz, y ha alertado de que un 75% de los pequeños comercios no disponen todavía de sistemas de facturación electrónica para adaptarse a la normativa Verifactu. Por este motivo, la patronal de las pymes ha pedido una moratoria de al menos dos años para que entre en vigor. Un indicativo más del momento de cambios y transformación que vive el mundo del comercio.
