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A la espera de la nueva Rambla

Obras en La Rambla
Obras en La Rambla

El paseo mantiene unas largas obras que son el primer paso para renovar su oferta comercial dirigida al turismo y atraer de nuevo a los barceloneses

27 de agosto de 2025

La Rambla parece ahora mismo una zona de guerra. Aunque ya se ha abierto a la circulación el carril de subida (lado Besós), permanece levantado todo el carril de bajada (lado Llobregat). Zanjas, material acumulado, montículos de arena… Son las consecuencias de unas largas obras que quieren ser el primer paso para que el emblemático paseo cambie de cara, renueve su oferta comercial de souvenirs y cadenas de fast food y deje de ser patrimonio exclusivo de los turistas. Si todo va como se prevé, la Rambla cambiará su paisaje en un futuro no muy lejano.

Un Forrest Gump de cera sentado frente al pasaje de la Banca con su gorra de las gambas Buba Gump custodia el tramo final de la Rambla, justo antes de llegar a Colom. Es el único terminado, a falta de unos pocos detalles, y sirve de muestra para ver cómo va a ser el futuro paseo. El Forrest Gump es un reclamo del cercano Museu de Cera junto al puesto de venta de entradas, aunque algunos piensan en un inicio que es una de las famosas estatuas vivientes que hasta hace un tiempo poblaban esta arteria que separa el barrio Gòtic del Raval. Hoy, debido a las obras, se pueden encontrar como mucho un par de ellas, que siguen siendo objeto de selfies.

Uno de los motores de la nueva oferta cultural de la Rambla será el nuevo FNAC, que ha cerrado ya su sede en El Triangle de plaza Catalunya y que se prevé reabra en un edificio junto a Canaletes antes de fin de año. A pocos metros, permanece el histórico cartel publicitario de Musical Emporium, convertido hoy en un negocio de cambio de divisas. Por suerte otro negocio histórico de música, la Casa Beethoven, resiste como aldea de los galos junto al Palau de la Virreina, ajeno a los cantos de sirena de ofertas para su traspaso.

Esta Rambla no se parece en nada a la de hace unas décadas. Los antiguos quioscos de prensa parecen hoy bazares chinos en los que comprar un periódico es casi una gesta, pues son un producto residual, camuflados entre imanes, bolsas, figuras y otros elementos de la economía del recuerdo turístico. Qué tiempos aquellos en que uno pasaba de madrugada por la Rambla para comprar las primeras ediciones de los rotativos.

En estos años, han desaparecido las sillas de alquiler de Canaletes y los puestos de venta de pájaros. Aunque su desaparición era inevitable —la privatización del asiento público y la venta de animales no son propios de estos tiempos—, también es cierto que han restado personalidad al paseo.

Quedan unas pocas floristerías. Tres, porque el resto se han pasado a la venta de semillas, especialmente aquellas que hacen crecer pimientos y berenjenas en forma de genitales. A causa de las obras, los populares puestos se exiliarán durante un año a partir de enero a la plaza Catalunya, en la acera del Zúrich, entre Pelai y Bergara. Volverán cuando finalicen los trabajos.

Son pocas las floristerías que quedan en la Rambla, que se trasladarán a plaza Catalunya durante la reforma. © TNBP

En esta metamorfosis que ha experimentado la Rambla en los últimos años, quedan algunos testigos de su pasado glorioso. Por ejemplo, la fuente de Canaletes, de la que sigue bebiendo gente que desea volver algún día a Barcelona. Cuando era niño, mi madre siempre llevaba en el bolso un fascinante vaso plegable con el que me daba de beber de la fuente siempre que pasábamos delante, en una especie de ritual mágico que completaba invitándome a un bocadillo redondo de chorizo que servían en el bar del Sepu. Era algo excepcional que yo hacía sin rechistar, sin llegar jamás a comprender qué tenían de especial aquella agua del grifo y aquel pequeño bocadillo de pan de Viena que nunca fue uno de los mejores que he comido en mi vida. Pero en aquella época, lo que se tenía que hacer, se hacía. Y ya está.

Los antiguos quioscos de prensa se han convertido en espacios para imanes, bolsas, figuras y otros souvenirs. © TNBP

Al menos, además de la ya citada Casa Beethoven donde de joven iba a buscar partituras de guitarra, quedan la hora oficial en la fachada de la Acadèmia de Ciències, sobre el Poliorama, el dragón y los paraguas de la antigua fábrica de la Casa Bruno Cuadras —actualmente, sucursal bancaria— y los portales de mármol con los fascinantes agujeros producto de los taconeos de las prostitutas que así intentaban combatir el frío cuando todavía había prostitutas en la Rambla. Hoy, los portales ya no están en la calle, sino expuestos en el comedor del restaurante Amaya, uno de los pocos que sigue fiel a la historia y la tradición ramblera.

En esta parte baja del paseo, una especie de piso muestra de la futura Rambla, permanece también una de las originales fuentes Wallace, una de las 12 que un filántropo inglés con ese apellido donó a Barcelona. Se trata de unas fuentes que este hombre había financiado por todo París para el suministró seguro de agua potable a la población y que también repartió por otras ciudades europeas. De la docena de originales que llegaron a la capital catalana a finales del siglo XIX, solo quedan la de la zona baja de la Rambla y una segunda en el cruce de la Gran Via con el paseo de Gràcia, frente al Comèdia. Una tercera se encuentra en Cornellà, en la sede de Aigües de Barcelona.

La previsión es que las obras de la Rambla finalicen en 2027. © Martí Petit

También permanece en la Rambla la Boqueria, aunque cada día más alejada del concepto de mercado de fresco para convertirse en parque temático del zumo y los fritos. Y enfrente, el llamado Museu Eròtic, cuyo reclamo en forma de Marilyn desde un balcón o en el mismo paseo congrega a cientos de turistas curiosos.

Más abajo, un museo de verdad, el Marítim, tiene más problemas para atraer visitantes. La renovación de la Rambla en esta zona ha permitido mejorar el acceso al museo que alberga una joya arquitectónica como son las Drassanes, un edificio único en el mundo, un espectacular gótico civil que albergó los astilleros medievales de la Corona d’Aragó y que debe ser uno de los platos fuertes de la oferta cultural del paseo.

Mientras, deberemos seguir a la espera de que acaben las interminables obras que descubran por fin la nueva Rambla.

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Xavi Casinos
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