Agenda cultural Barcelona enero 2022

AGENDA CULTURAL
por JACOBO ZABALO

Una selección mensual de conciertos,
artes escénicas y exposiciones.

MÚSICA Y
ARTES ESCÉNICAS

MÚSICA Y ARTES ESCÉNICAS

 01 / 01 / 22

QUARTET CASALS

Palau de la Música Catalana, 25 de enero de 2022

Nuestro conjunto de cámara más internacional, acostumbrado a tocar en las principales salas del mundo frente a los públicos más exigentes, afronta en su retorno al Palau de la Música Catalana un programa repleto de alicientes, una selección de piezas que de algún modo permiten trazar la historia del cuarteto de cuerda, el género que este conjunto viene cultivando en las últimas décadas con un inacabable listado de logros en forma de grabaciones y premios. Comenzando por uno de los cuartetos compuestos por Franz-Joseph Haydn, el “padre” del género musical, cuya forma fijó durante su estancia en la corte Esterházy y legó a los músicos de generaciones venideras, entre quienes, por ejemplo, se encontraba Ludwig van Beethoven. Así, a la interpretación del muy expresivo Cuarteto en Sol menor, op. 20, núm. 3, vinculado a las vehementes y contrastadas sinfonías Sturm und Drang de la misma época, le sucederá un cuarteto de madurez de Ludwig van Beehoven -de hecho, la última composición de su opus acabada por él en vida- el Cuarteto en fa mayor, op. 135. Un ejercicio personalísimo del genio de Bonn, que demuestra el seguimiento y -sobre todo- la trascendencia de la forma clásica, con una propuesta atemporal, llena de aventuras tonales y rítmicas, además de la célebre -entre ontológica y humorística- pregunta Muss es sein? (“¿debe ser?”) que Beethoven vehicula musicalmente y responde con una impetuosidad fascinante.

No menos personal es la música de cámara del último compositor convocado por el Quartet Casals, sin duda uno de sus favoritos, a tenor de su frecuente programación. Se trata de Dimitri Shostakovich, quien experimentó con angustia la presión del régimen soviético, y de hecho la plasmó en sus composiciones de menor envergadura, en contraste flagrante con los encargos oficiales. Composiciones más modestas en términos de instrumentación pero mucho más libres, pródigas en mensajes en clave y con una gama de afectos amplísima, como la que reflejaría una especie de diario íntimo, con constantes altibajos y cambios de humor, enlazados eso sí por la coherencia única y el arte de su autor. El Cuarteto núm. 9 en mi bemol mayor, op. 117, no es una excepción. La lectura del Quartet Casals culminará una velada de contrastes e intensidad, caracterizada por el rigor interpretativo y la pasión inherente a su compromiso musical. Lo sabe bien el numeroso público que congrega el conjunto en sus conciertos barceloneses. No por consabida, en este sentido, debemos dejar de repetir la obviedad; y es que siempre es una suerte -un enorme privilegio- poder escuchar con cierta asiduidad a un cuarteto de tan alto nivel.

SINFONISMO MONUMENTAL

Palau de la Música Catalana, 27 de enero

Uno de los grandes conciertos sinfónicos que nos depara el mes de enero es el que han de protagonizar en el Palau de la Música los músicos de la Orquesta Filarmónica de la Scala de Milán bajo la dirección del maestro Riccardo Chailly, su titular en los últimos tiempos. No será la primera vez que este músico consagrado dirija en el templo modernista, ni la única con un programa centrado en el sinfonismo monumental de Gustav Mahler.

Sin duda algunos melómanos recordarán su visita, hace una década aproximadamente, con la interpretación de la gigantesca Séptima. La sinfonía seleccionada en la ocasión es de dimensiones algo más modestas, pero no por ella menos característica de la producción mahleriana. Se dice que cada una de ella, hasta la inacabada Décima, son algo así como mundos cerrados sobre sí, con reglas propias y una evolución de los materiales que se atiene a la lógica -o a las lógicas, pues conviven en estratos diversos lenguajes musicales- trabadas por el compositor bohemio. En la Primera encontramos su primera incursión en el sinfonismo, una especie de Bildungrsoman aun reminiscentemente romántico -de ahí el sobrenombre “Titán”, inspirado por la novela de Jean Paul- en que el protagonista anónimo de esta obra -inicialmente concebida en forma de poema sinfónico- atraviesa por diferentes etapas; desde el despertar inicial, con un sonido de amanecer cósmico, a la marcha fúnebre que transforma alucinantemente el popular tema frère Jacques, o los estallidos gloriosos del final. Recursos que explota Mahler en obras siguientes pero que esta opera prima ya esboza con un grado de maestría sorprendente. La otra obra sinfonía programada es también rica en color y ritmos, de ahí el sobrenombre que -a su vez- la acompaña. La “Italiana” de Félix Mendelssohn se halla inspirada por la atmosfera y las tradiciones musicales del sur, que el compositor alemán había descubierto con fascinación, como tantos otros creadores decimonónicos durante su grand tour. Mendelssohn, quizá el más clásico de los románticos y el recuperador del compositor barroco por antonomasia (Bach), incorpora arrebatos apasionados en sus scherzi, una expresividad -la del autor de la música incidental para El sueño de una noche de verano- que es sumamente original y dinámica, repleta de alicientes melódicos y giros inesperados.

MAGNETISMO DE KISSIN

L'Auditori, 13 de enero

Más allá del virtuosismo, de la portentosa exhibición de dotes técnicas que caracterizan a cada vez más intérpretes, son pocos los escogidos que, además, consiguen transmitir ese algo indescriptible -que puede ser referido como “magia”, precisamente por su carácter inexplicable-.

El pianista ruso Evgeni Kissin, ex niño prodigio, es uno de ellos. No sólo es meritorio el haberse mantenido en la élite, en un mercado altamente competitivo que tiende a priorizar la irrupción de jóvenes talentos -como fue su caso, precisamente- sino que demuestra en cada uno de sus recitales un compromiso y entrega inmaculados. La concentración con la que encara las partituras no redunda en ensimismamiento, todo lo contrario. La música se abre y expande, coloniza cada uno de los rincones de la sala, y alcanza a los oyentes con una eficiencia que no puede ponerse en duda. La sala grande del Auditori, en este caso, reconocida por su buena acústica, acogerá el recital de Kissin. Con un programa variado y atractivo -además de muy generoso en número y extensión de las piezas seleccionadas- el pianista recorrerá diferentes registros, mostrando su versatilidad, el carácter detallista o fogoso de sus acometidas. Desde la adaptación que hiciera Carl Tausig de la célebre Toccata y fuga en re menor, BWV 565, de Johan Sebastian Bach a las expresivas piezas de Frédéric Chopin, (7 mazurcas y el solemne Andante spianato y Gran polonesa brillante, op. 22, de 1836), pasando por una pieza de Mozart poco conocida pero delicada como pocas y de exquisita factura -además de desconcertante por su tonalidad y carácter visionario-, a saber, el Adagio en si menor, KV 540, de 1788, y una de las sonatas del que probablemente haya sido el compositor más revolucionario de todos los tiempos -Ludwig van Beethoven- con la que prácticamente concluye su opus pianístico, la Sonata n.º 31 en la bemol mayor, op. 110, creada entre 1820 y 1822.

‘MAZÙT’ EN EL TEATRE LLIURE

Teatre Lliure de Gràcia, hasta el 16 de enero

“Dos seres salen a buscar a su animal interior porque la Humanidad les supera y quieren reencontrar sus primeras sensaciones: buscan los rincones de la cotidianidad, con las puertas abiertas hacia los orígenes”, explican desde el Teatre Lliure a propósito de Mazùt, la obra de la compañía Baró d’evel, creada por Blaï Mateu Trias y Camille Decourtye.

La naturaleza híbrida del ser humano, que los neoplatónicos florentinos y otros intelectuales del renacimiento italiano celebraron -como Lorenzo Valla o Gianozzo Manetti- no ha dejado de antojarse problemática, antes y después de ese diagnóstico. Emparentado con los seres celestes, más cercanos a Dios por su inteligencia -recuerda Giovanni Pico della Mirandola- pero asimismo vinculado a las bestias por la injerencia de lo instintivo, y por tanto con la posibilidad de hacer caso omiso a la razón, las actitudes del ser humano han sido ilustradas con ejemplos tomados del mundo animal. Al mismo tiempo, y en sentido inverso, el reconocimiento de uno mismo desde la pervivencia de lo instintivo, más que legitimar comportamientos, permite identificar la función evolutiva del raciocinio y el cupo de libertad que implica emanciparse de su tiranía. Alan Watts escribió en su inspiradora La sabiduría de la incertidumbre (Kairós) que buena parte de la frustración del hombre “se debe a que se ha acostumbrado a esperar que el lenguaje y el pensamiento ofrezcan explicaciones que no pueden darle”, ininteligible como es, en esencia, la vida. La búsqueda de una definición de lo humano, que por ejemplo a mediados de s. XX vierte Martin Heidegger desde el existencialismo en su Carta sobre el humanismo, un año después de la conferencia de Jean-Paul Sartre L’existentialisme est un humanisme, plantea la necesidad de volver a definir la función misma del lenguaje con relación a la experiencia directa de lo vivo. Las herramientas puestas en juego en la obra Mazùt por los actores Marlène Rostaing y Julien Cassier son bien distintas, y sin embargo se hallan motivada por una inquietud semejante.

HÄNDEL EN EL LICEU

Gran Teatre del Liceu, 29 de enero

William Christie, uno de los principales intérpretes de música antigua -referente mundial durante más de una década y autor de grabaciones premiadas- vuelve a los escenarios barceloneses, en este caso al Gran Teatre del Liceu, con su conjunto habitual, Les Art Florissants, para interpretar en formato concierto una de las obras más espectaculares de Händel.

Se trata de Partenope, que los organizadores del Liceu califican de “un delirio de creatividad”. La ópera “narra las vicisitudes y los debates internos de la reina Partenope, fundadora de Nápoles, en la aventura de elegir marido entre tres pretendientes rivales (Arsace, Emilio y Armindo). Intrigas, estrategia e identidades erróneas revelan verdades profundas sobre el amor y la guerra”. El gusto por el engaño, por el carácter equívoco de la apariencia -no sólo falsa, o no siempre falsa, sino que variable en su significación- reaparece en muchas producciones del periodo. Con un reparto vocal a la altura de los instrumentistas, conformado por los ganadores del premio Le Jardin des Voix de LES ARTS FLORISSANTS – William Christie de 2021, el director y padrino del proyecto, a la postre “experto en Händel, realizará una construcción de esta obra maestra captando las miradas y las sonrisas que se encuentran ocultas en la partitura y transformando las notas en sustancia dramática”.

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EXPOSICIONES

EXPOSICIONES

 01 / 01 / 22

DOSTOYEVSKI: CONTEMPORÁNEO Y PROFETA

Casa de Rusia, hasta el 28 de enero

Las lecturas y relecturas que habilita hasta nuestros días la obra de Fiodor Dostoyevski -pensemos sin ir más lejos en cómo lo insiere Woody Allen en su maravillosa Matchpoint- justifica la elección del título de la exposición que puede visitarse en la Casa de Rusia hasta final de mes. Pocos son los autores que han logrado captar los bajos fondos de la condición humana, poner nombre a lo innombrable y, desde la apariencia más descarnada, aun dejar intacta una brizna de esperanza. Cierto que a tenor de obras breves pero profundamente oscuras como Las memorias del subsuelo o extensas pero tremendas en el hilo conductor que las articula, como Los hermanos Karamazov -la posible legitimidad del asesinato- uno diría que no hay precisamente espacio para la filantropía. Y es que, sin ser ni mucho menos un escritor luminoso, desde su profundo conocimiento de la psique humana consigue, a través del ejercicio de la ficción, que el lector entienda cuestiones problemáticas, inquietudes o miedos atávicos que la filosofía de todos los tiempos ha querido explicar, y rara vez lo ha logrado de manera convincente. Los materiales que se exhiben en esta exposición -que se reivindica, como no, “inmersiva”- muestran las diferentes facetas de la compleja personalidad del escritor ruso. La exposición consta de tres partes, recuerdan los organizadores: la sección denominada “artística” exhibe ilustraciones de la artista italiana Valeria Brancaforte que se inspiran en Crimen y castigo, habiendo sido creadas especialmente para la exposición.‍ La sección documental describe cronológicamente las principales etapas de la vida y obra de Dostoievski. Y, finalmente, la sección propiamente inmersiva ofrece al espectador una oportunidad única de interactuar con la imagen del gran escritor, el tiempo y los héroes y antihéroes de sus obras.

FACE CONTROL

Foto Colectania, hasta el 20 de marzo

Vivimos en una época de máxima exposición de nuestra imagen, con la presencia de cámaras en cualquier lugar -también donde no se ven- y con la voluntaria -que no siempre consciente- narración de la propia vida a través de las redes sociales. Al mismo tiempo, y como una ironía del destino no especialmente agradable, la pandemia ha obligado

y obliga a la reserva de esa parte que tradicionalmente se vincula a la identidad, a la seguridad que uno tiene de seguir siendo quien (cree que) es, de cara a los otros y sobre todo de cara a uno mismo. La exposición colectiva que Foto Colectania ofrece hasta el 20 de marzo reúne a más de 20 artistas, “tanto consagrados como emergentes, cuyas obras giran en torno al control bidireccional que recae sobre el rostro: por un lado, el que cada persona ejerce sobre la forma como desea que se perciba su cara, y por otro, el que procuran ejercer las fuerzas de poder sobre nuestra identidad”. La gestión -y control- de esa información vital se encara desde una perspectiva política, como da a entender su comisario Urs Stahel, que ha sabido hacer confluir fotógrafos tan importantes como Diane Arbus, Thomas Ruff o Richard Hamilton con otros contemporáneos, que exploran las posibilidades de la revolución digital y en suma de las nuevas tecnologías. Son los casos de Trevor Paglen, The Late Estate Broomberg & Chanarin o Shu Lea Cheang, “pasando por las de artistas emergentes -explican los organizadores- y propuestas extraídas directamente de internet y las redes sociales”.

MUJERES DEL MODERNISMO CATALÁN

Museu del Modernisme Català & Galeria d’Art Gothsland, hasta el 5 de febrero

El Museo del Modernismo Catalán ofrece junto a la Galería de Arte Gothsland una visión de la relación entre París y Barcelona durante la Belle Époque a través del privilegiado prisma de 9 mujeres influyentes, protagonistas como modelos o

creadoras. Hasta el 4 de febrero puede visitarse la exposición doble, que reúne más de 300 piezas, poniendo el foco en nombres como los de las artistas Suzanne Valadon, Georgette Agutte, Lucie Cousturier y Olga Sacharoff, o las modelos Madeleine de Boisguillaume, Stéphanie Nantas, Clo-clo, Júlia Peraire y Germaine Gargallo. Parte del mérito de la muestra radica en cómo estas figuras se hacen dialogar con otros artistas del momento, como Ramon Casas, Santiago Rusiñol o Toulouse-Lautrec. Asimismo, supone una ocasión para descubrir el espacio arquitectónico en que se estableció el Museo del Modernismo en 2010. Ubicado en el corazón de L’Eixample, en una antigua fábrica textil diseñada por el arquitecto modernista Enric Sagnier, puede disfrutarse de la exhibición permanente de piezas de todo tipo que contextualizan la relevancia estética, intelectual y política del movimiento modernista de la Barcelona de finales de siglo XIX.

LUNA DE LOTUS

Monasterio de Pedralbes, hasta el 17 de abril

Poetisa, calígrafa, ceramista y pintora, Ōtagaki Rengetsu (1791-1875) protagoniza la exposición que el Monestir de Pedralbes ofrece hasta el 17 de abril. Desconocida para el gran público en occidente, es una de las figuras más creativas del siglo XIX en

Japón. Los organizadores ofrecen explicaciones biográficas que contextualizan su contribución artística y permiten enmarcar su propia evolución espiritual: “después de vivir la trágica pérdida de sus dos maridos y de cuatro hijos, a los 33 años renunció a la vida secular para abrazar plenamente el budismo. Fue entonces cuando adoptó el nombre de Rengetsu, literalmente ‘Luna de Loto’, para vivir la impermanencia del mundo desde la espiritualidad y la experiencia artística”. Lo que parecerían disciplinas distintas -las arriba mencionadas: poesía, caligrafía, cerámica y pintura- convergen en el acto creador, en la creación de un sentido que trasciende lo físico incluso cuando se apoya en el trabajo con materiales que provienen de la tierra, como evidencia la presente exposición con una muestra generosa de su arte. El carácter fluctuante de la realidad contrasta falsamente con la fijación de la imagen, del trazo en forma de caligrama, de la poesía visual. Son todas ellas, como el moldeado de recipientes, metáforas de la evanescencia que constituye la vida misma dando cabida a todo y nada, a una forma de plenitud que no puede ser materialmente colmada y que el pensamiento occidental solo atisba o se acerca a concebir a través de una dialéctica no resolutiva, contraria a toda forma de pragmatismo.

LA VERDAD DE LA MÁSCARA

CCCB, hasta el 1 de mayo

Toda una declaración de principios, la que exhibe el título de esta exposición organizada por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, no sólo a modo de provocación. La máscara nunca miente recuerda la concepción falsamente falsa de la apariencia; el carácter artificioso de toda mostración, muy especialmente la que advierte que lo que hay debajo de lo que se muestra podría ser distinto.

Desde hace tiempo varios pensadores han apuntado al hecho de que la máscara no contradice sino conforma lo que la persona es o -mejor dicho- deviene; desde el siniestro y alegórico relato de Edgar A. Poe La máscara de la muerte roja a tantos ejercicios de falso encubrimiento, entre los cuales podemos encontrar por ejemplo el contraespionaje. Como ha explicado Slavoj Žižek con herramientas psicoanalíticas, el ser humano es el único que puede engañar con la verdad. El empleo de la máscara, según lo apuntado tiempo atrás por Julia Kristeva, dinamita la creencia positiva en un significado cerrado; al mismo tiempo, por debajo habilita un espacio de realización de la persona. “Al fingir que ya somos algo, nos convertimos efectivamente en ello. Para captar la dialéctica de este movimiento debemos tomar en cuenta el hecho crucial de que ese ‘afuera’ nunca es sencillamente una máscara que llevamos en público, sino que se trata del registro simbólico” -escribe Žižek en el capítulo de Mirando al sesgo sintomáticamente titulado “Cómo los no engañados se equivocan”- para concluir que “este lugar externo define nuestra posición verdadera”. Desde fuera del psicoanálisis, George Steiner lo expresaría en su opúsculo Diez razones para la tristeza del pensamiento de otra manera, al incidir en que “la máscara se lleva debajo de la piel”. Más allá de implicaciones fenomenológicas, ontológicas o -como decíamos- psicoanalíticas, la exposición del CCCB se centra asimismo en la realidad política, en el trastocamiento de los discursos que se produce con la puesta en circulación de máscaras: “Entre el Ku Klux Klan y Pussy Riot, se extiende, así, un repertorio heterogéneo de rostros enmascarados tras los que se esconde no solo una identidad, sino también el origen de algunos fenómenos que definen nuestro presente, como las fake news, la conspiranoia o los mecanismos de control biopolítico”. Estructurada en siete secciones que muestran eventuales correspondencias -“temáticas e iconográficas”- la muestra cuenta con obras de Félicien Rops, Lavinia Schulz, Leonora Carrington, Kati Horna, Marcel Janco, David Lloyd y Lourdes Grobet -entre otros artistas contemporáneos- que se disponen junto a creaciones realizadas ex profeso, en ocasión de la presente exposición, a cargo de Nico Roig, Martí Riera y Onliyú, José Lázaro, Joaquín Santiago, Fernando González Viñas, Dostopos, May Pulgarín (Tropidelia), Las Migras de Abya Yala (Jahel Guerra Roa y Lorena Álvarez Chávez), Domestic Data Streamers, Antoni Hervàs, Beatriz Sánchez y Gitano del Futuro.

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