Para los que vivimos en Barcelona y amamos la arquitectura, 2026 es nuestro año. Barcelona es la Capital Mundial de la Arquitectura, por lo que estos días, nuestra ciudad bullirá de debates y conferencias sobre paisaje urbano, vivienda, espacio público, patrimonio, ecología, sociología, filosofía y otros muchos aspectos relacionados con el mundo de la arquitectura. Las reflexiones que los expertos llevarán a cabo estos días serán, sin duda, valiosas, en tanto en cuanto posibilitarán que el colectivo de profesionales en torno a la arquitectura se refuerce y eleve. Pero el éxito de la Capitalidad sólo se dará si logramos acercar la arquitectura a la sociedad, de manera que cada vez más personas disfrutemos de la arquitectura y comprendamos la importancia que tiene en nuestras vidas.
Cuando pensamos en la arquitectura de Barcelona, enseguida nos viene a la cabeza la belleza del modernismo, así como la de algunos edificios icónicos, como el Pabellón Alemán de Mies van der Rohe. No obstante, pocos incluiríamos los edificios del distrito 22@ en una ruta arquitectónica, a pesar de sus sobrados méritos para formar parte del imaginario arquitectónico de nuestra ciudad.
El distrito 22@ supone la transformación de doscientas hectáreas de suelo industrial obsoleto en un nuevo ámbito que conserva el carácter productivo de lo que en su día fue el epicentro de la revolución industrial en la Península Ibérica. Desde entonces, 22@ se ha convertido en uno de los primeros distritos de innovación europeos, con más de 12.150 empresas, 2.000 startups, 3 centros tecnológicos y 20 centros académicos. Más que un proyecto de renovación urbana, el 22@ define un nuevo modelo de ciudad, basado en la generación y atracción de talento, así como en la creación de puestos de trabajo intensivos en conocimiento.
La oferta académica de 22@ incluye centros públicos, privados y mixtos. Tres de las cuatro universidades públicas barcelonesas tienen doble sede en el 22@: la Unviversitat Pompeu Fabra, con facultades en Ca l'Aranyó y su escuela de negocios Barcelona School of Economics; la Universitat Politècnica de Catalunya, con el Tech Talent Center y Euncet Business School; y finalmente la Universitat de Barcelona, con el Instituto de Formación Continua (IL3) y, muy pronto, también el ENTI (Escuela de Nuevas Tecnologías Interactivas). La UVic cuenta con la escuela de arte y diseño BAU, y la Universitat Oberta de Catalunya ocupa la gran fábrica de Can Jaumandreu. Adicionalmente, el distrito de 22@ cuenta con el primer campus en Europa de la Universidad de Hong Kong (HKU) y tiene en camino algunas iniciativas de capital europeo.ç
Respecto a la representación empresarial, 22@ alberga los centros de innovación y desarrollo de Amazon, Microsoft, Telefónica, Meta, Caixabank, Autodesk, así como las sedes de Mediapro, Booking, Cisco Systems, Indra o Linkedin, entre otras muchas. Los hubs económicos que predominan son el de las industria tecnológica, audiovisual y media, diseño, energía, biomedicina y videojuegos, entre otros.
Pocas veces se cae en la cuenta de que esta concentración de empresas y campus universitarios es posible gracias a una adecuada infraestructura inmobiliaria ---de capital eminentemente privado, pero también público--- que ha ha sido exigente con su calidad arquitectónica, convirtiendo el parque inmobiliario de 22@ en uno de los mayores activos de la Barcelona del siglo XXI, gracias a su la rehabilitación de su patrimonio histórico, así como al nuevo desarrollo de edificios innovadores, sostenibles y en ocasiones, de vanguardia.
Respecto a los edificios históricos, destaca la rehabilitación de antiguas fábricas textiles, como Ca l'Aranyó, convertida en el Campus de la Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra (UPF); Can Framis, actualmente sede del Museu de Pintura Contemporània de la Fundació Vila Casas; Can Saladrigas, reconvertida en espacio cultural y biblioteca o La Escocesa, reconvertida en un espacio de creación artística.
En cuanto a los edificios de nueva construcción en 22@, la gran mayoría cuentan con las más exigentes certificaciones ambientales, al estar construidos con procesos y materiales que favorecen el ahorro energético y reducen el impacto ambiental, además de defender el valor de la belleza de sus espacios, como medio para proporcionar calidad de vida a sus usuarios. Es justo reconocer que los promotores e inversores que han actuado en el distrito de 22@ no han atendido sólo a criterios de rentabilidad, sino que han tenido una voluntad de generar un impacto positivo en el entorno, leyendo adecuadamente el contexto histórico y ofreciendo una infraestructura inmobiliaria que dialoga acertadamente con el entorno.
Adicionalmente, la reciente remodelación de la plaza de les Glòries, situada en la intersección de las tres principales avenidas de Barcelona, supone la eliminación de un nudo viario que separaba dramáticamente el Poblenou del resto de la ciudad. La supresión de esta cicatriz urbanística ha permitido la renaturalización de un espacio que ya es una de las zonas verdes más importantes de la ciudad, generando un espacio de encuentro, de relación social. Se trata de un caso claro en el que la mejora del espacio público ha impactado en la calidad de vida de la ciudadanía, contribuyendo a la cohesión social y a una mayor seguridad de los espacios.
Barcelona sabe aprovechar las oportunidades que le surgen como pocas ciudades en el mundo. Ojalá nuestra Capitalidad Mundial de la Arquitectura contribuya a mejorar la vida de la ciudadanía a través de esta disciplina, además de otorgar al 22@ el merecido sello de arquitectura de altísima calidad.
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