Vestida de noche y de cumpleaños: el año de los tres cumpleaños en Perelada

Castillo de Perelada de noche © Cedida
Castillo de Perelada de noche © Cedida

Del Quijote de 1605 a la voz de Sílvia Pérez Cruz, un recorrido por un lugar donde el patrimonio sigue inspirando música, gastronomía y creación

(Directora de The New Barcelona Post)
02 de agosto de 2026

"Si pogués fer-me escata i amagar-me a la platja per sentir sons i tardes del passat..." (Si pudiera hacerme escama y esconderme en la playa para escuchar sonidos y tardes del pasado). Hace casi cuarenta años que la cantante y poeta Glòria Cruz y el músico Càstor Pérez Diz compusieron esta habanera que nació cerca del mar, inspirada en el paisaje de la Costa Brava, las noches de Calella de Palafrugell y la taberna donde se reunían a cantar. Ella escribió la letra, un poema íntimo que respira nostalgia, calma y se refugia en el mar y el pasado; y él le puso la melodía; la hizo habanera. 

Años más tarde, Vestida de nit se convertiría en una de las canciones más queridas de Sílvia Pérez Cruz, su hija. En 2017 la cantautora la recuperó, bautizó con su nombre uno de sus discos más celebrados y la proyectó por todo el mundo —en este momento, una servidora os recomienda ponerla de fondo, mientras leéis el reportaje. ¿Me hacéis el favor?—.

Estos días, la voz de Sílvia Pérez Cruz —una voz, por cierto, de una sensibilidad extraordinaria— ha vuelto a convertir la memoria en presente interpretando Vestida de nit en el Festival Perelada, con vistas al castillo y con cerca de 380 espectadores, en una actuación íntima enmarcada en la celebración del 40 aniversario del festival

Concert de Silvia Pérez Cruz al Festival Perelada © The New Barcelona Post
Concert de Silvia Pérez Cruz al Festival Perelada © The New Barcelona Post -

Y cuesta imaginar una canción más adecuada para abrir esta historia. Porque, al fin y al cabo, Peralada también habla de esto: de conservar el pasado sin quedar atrapado en él, de convertir el legado en una experiencia viva y llena de arte y de demostrar que hay instantes que, lejos de desvanecerse, continúan transformándonos muchos años después. Concretamente, cuarenta años después.

El regreso de la artista a Perelada se ha convertido en una de las citas más esperadas de esta 40ª edición del Festival Perelada, que continuará hasta el 9 de agosto y culminará el 29 de agosto con el concierto extraordinario de la Orquesta del Festival de Bayreuth, bajo la dirección de Pablo Heras-Casado, en el Palau de la Música Catalana, en Barcelona. Una cita que también celebrará los 150 años del Festival de Bayreuth.

Y es que 2026 es un año lleno de aniversarios y celebraciones para los de Perelada. El Festival celebra cuarenta años; el hotel, veinticinco; y el restaurante Castell Peralada, una década. “Si los sumamos, son como setenta y cinco años”, bromea Eugeni Llos, director general del Peralada Resort. Pero la coincidencia es casi anecdótica. Lo que realmente hace singular este lugar no es la acumulación de aniversarios, sino la suma de todo aquello que convive en él.

Grup Peralada celebra tres aniversaris emblemàtics © Cedida
Grup Peralada celebra tres aniversaris emblemàtics © Cedida 

“Hoteles de cinco estrellas hay en todas partes. Museos también. Propuestas gastronómicas con una estrella Michelin, también. Y castillos, y festivales artísticos y musicales, y bodegas… Pero la suma de todo esto es casi imposible”, reflexiona Llos, quien también es director del Celler Perelada y presidente de la patronal del vino catalán, la Associació Vinícola Catalana (AVC).

Y es aquí donde reside lo extraordinario de este lugar privilegiado. En pocos metros conviven un castillo medieval con una iglesia y claustro góticos, una de las bibliotecas privadas más importantes del país, un museo del vidrio, y otro del vino, una bodega contemporánea, un restaurante con estrella Michelin, un festival de proyección internacional, un campo de golf, un resort con spa y un proyecto de hospitalidad que ha hecho del arte y del vino su manera de entender la acogida.

Un viaje entre tres siglos

La historia del Castillo de Peralada se remonta a la edad media, pero buena parte de lo que hoy se respira allí nace en el siglo XIX, cuando los hermanos Rocabertí recuperan el antiguo convento del Carmen después de la desamortización. Habían podido seguir viviendo cómodamente en París —su padre había sido embajador de España en la capital francesa—, pero decidieron volver al Empordà para recuperar el patrimonio familiar e impulsar un proyecto de mecenazgo insólito para la época: una escuela gratuita de artes y oficios donde la música tenía un papel central. Aquel legado, de hecho, acabaría dando origen a la cobla La Principal de Peralada y convertiría el convento en un espacio de formación y vida cultural mucho antes de que existiera el Festival.

La siguiente gran transformación llegaría en 1923, cuando el empresario y coleccionista Miquel Mateu adquirió el castillo. Apasionado de la historia, los libros y las artes, convirtió Perelada en uno de los grandes refugios patrimoniales del país. Durante décadas reunió allí una biblioteca de cerca de 100.000 volúmenes —con una de las colecciones cervantinas privadas más importantes del mundo, que conserva una primera edición del Quijote de 1605—, cientos de incunables, documentos que se remontan al año 823, una extraordinaria colección de vidrio y obras de arte que todavía hoy llenan los pasillos, las salas y el claustro del castillo. 

Claustre del Castell de Perelada © The New Barcelona Post
Claustre del Castell de Perelada © The New Barcelona Post 

Cuando Miquel Mateu muere en 1972, su legado pasa a su hija, Carme Mateu. Y si el padre había sido el gran coleccionista, ella se convertiría en la gran impulsora cultural. Fundó el Festival Peralada y entendió que la mejor manera de preservar aquel patrimonio no era solo conservarlo, sino llenarlo de vida. Cuatro décadas después, sus hijos y nietos han mantenido esta misma idea: el patrimonio solo tiene sentido si continúa siendo un espacio de creación.

Un espacio de creación, y un viaje entre siglos, que comienza en el claustro gótico, continúa por la antigua iglesia del Carmen y acaba en una biblioteca que parece salida de un cuento. La madera oscura, los estantes infinitos y el olor a libro antiguo hacen que la primera reacción sea casi siempre la misma: silencio. Y una boca bien abierta.

Biblioteca del Castell de Perelada© Cedida
Biblioteca del Castell de Perelada © Cedida -

Pero a cada historia que te cuenta Susana García, conservadora del Museo Castillo Peralada, crece la admiración. Y entre historia e historia, Susana camina hasta el fondo de la biblioteca y abre una pequeña puerta de madera que casi pasaría desapercibida. A la derecha. 

Al otro lado de la puerta se haya uno de los grandes tesoros de Peralada: la colección cervantina. Cinco mil volúmenes dedicados a Cervantes, más de un millar de ediciones diferentes del Quijote y, entre ellas, una primera edición de 1605. Susana pasa las páginas, con unos guantes blancos y con la delicadeza y admiración de quien sabe que sostiene una pieza irrepetible.

Entre las páginas y las ediciones, se lamenta que de esta colección se haya hecho una exposición en Madrid, pero en Barcelona todavía no. Pero lo tiene claro: “Tarde o temprano esta exposición tendrá que estar en Barcelona”.

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Montserrat Caballé y 40 años de instantes

También, entre los estantes de la biblioteca, este verano se esconde otra historia. Coincidiendo con el 40 aniversario del Festival, una exposición recorre cuatro décadas de música, danza y ópera. Pero lo hace de una manera poco habitual. No hay una cronología ni conciertos emblemáticos: hay instantes. 

"Hacer un resumen de los cuarenta años no tenía ningún sentido", explica Oriol Aguilà, director del Festival Peralada. "Lo que queríamos era poner de manifiesto aquellos instantes que han cambiado el rumbo de la historia del Festival."

Las chispas de esta historia se inician cuando Montserrat Caballé convenció a Carme Mateu de que aquel castillo merecía formar parte del gran circuito europeo de los festivales de verano. Inspirado también por Rudolf Nureyev, aquel sueño acabaría convirtiéndose en un proyecto con una identidad muy propia.

De hecho, cuatro décadas después, el certamen puede presumir de no medirse únicamente por los nombres que han pasado por él, sino por las decisiones que ha tomado —por sus instantes—: la decisión de crear un festival internacional lejos de los grandes centros culturales; la apuesta por producir óperas propias cuando habría sido más fácil limitarse a programarlas; la apertura de la escena a creadores contemporáneos como La Fura dels Baus; el impulso a la danza, a la nueva composición y a los jóvenes talentos; o la voluntad de recuperar patrimonio musical a la vez que se encargan obras nuevas. 

Sílvia Pérez Cruz al Festival Perelada © Cedida
Sílvia Pérez Cruz en el Festival Perelada © Cedida 

"Un festival debe ser descubrimiento. Debe ser un espacio de pensamiento, de belleza, de estética y de innovación", resume Aguilà. Y eso los diferencia radicalmente del largo listado (y cada día más largo) de festivales que recorren la costa catalana en verano. Y quizás sea esta la mejor definición del Festival Peralada. No la de un escenario que programa conciertos, sino la de un lugar que continúa creando y que apuesta también por hacer crecer el talento local, con una infinidad de iniciativas que llevan a cabo desde su fundación. 

Oriol Aguilà: "Un festival debe ser descubrimiento. Debe ser un espacio de pensamiento, de belleza, de estética y de innovación"

Oriol Aguilà, director del Festival Castell de Peralada
Oriol Aguilà, director del Festival de Perelada 

Y junto al claustro… volvemos al coleccionismo

Y bajando las escaleras, saliendo de la biblioteca y junto al claustro, hay un museo del vidrio, que es el más importante de España, como colección hecha por un solo propietario, y uno de los más significativos del mundo entre las colecciones privadas. Tiene más de 2.500 piezas de vidrio antiguo que recorren desde el Egipto faraónico hasta el siglo XIX.

Sin los grandes coleccionistas y mecenas del siglo XX, este patrimonio difícilmente habría llegado hasta hoy. Sin los del siglo XXI, probablemente tampoco continuaría tan vivo. 

La familia Suqué Mateu ha hecho que este patrimonio no sea solo una pieza de un museo. Lo ha convertido en un espacio de creación, hospitalidad y riesgo artístico, donde un manuscrito medieval puede convivir con una ópera contemporánea o con una tabla de quesos premiada. O un cuadro de Hans Memling del siglo XV puede estar a pocos metros de otro de Javier Mariscal, en el que un jabalí y un pulpo hacen el amor en el Cap de Creus. Mar y montaña. 

Una filosofía: ser buen anfitrión

Después de horas rodeados de libros, manuscritos y obras de arte, llega la comida. Y en Perelada esto tampoco es un cambio de registro. Solo cambia el lenguaje.

El menú escollit per celebrar el 10è aniversari del restaurant recupera els plats emblemàtics des del 2016
El menú escogido para celebrar el 10º aniversario del restaurante recupera los platos emblemáticos desde 2016 

En el restaurante Castell Peralada, que este año celebra diez años y mantiene la estrella Michelin, el patrimonio también se explica desde la mesa. El chef Javier Martínez ha tomado el relevo de Xavier Sagristà, el hombre que abrió el restaurante y que marcó su esencia, y continúa defendiendo una cocina profundamente arraigada al territorio. Pero una parte del espectáculo llega cuando aparece Toni Gerez con su legendario carro de quesos. 

Más de 300 referencias pasan cada año por su despensa, unas setenta de las cuales forman parte del servicio diario. Cada pieza tiene una historia, un productor y un paisaje detrás. No es casualidad que Gerez haya sido reconocido por la Guía Michelin con el premio al mejor servicio de sala de España y Portugal. Como Susana lo hacía con los libros, él convierte cada queso en un pequeño relato.

Taula de formatges de Toni Gerez
Tabla de quesos de Toni Gerez -

El espíritu es el mismo en el resort, que este año celebra su 25º aniversario. Con 64 habitaciones, un spa, un campo de golf y una bodega de arquitectura contemporánea firmada por RCR, el complejo ha ido mucho más allá del alojamiento. “Que se nos recuerde por cómo acogemos a la gente”, resume Eugeni Llos. Es una idea heredada de Carme Mateu y que todavía hoy marca la manera de entender la hospitalidad. Quizás por eso, más que un hotel de cinco estrellas, Peralada acaba pareciendo una casa abierta donde el vino, el arte, la música y la gastronomía forman parte de una misma experiencia.

Por los sonidos y las tardes del pasado

Cuando Glòria Cruz escribe que querría "oir sonidos y tardes del pasado", no está expresando el deseo de volver atrás. Está hablando de otra cosa: de la necesidad de mantener vivo aquello que nos ha hecho ser quienes somos. Quizás es esta la idea que atraviesa todo Perelada. Un castillo que continúa llenándose de música. Una biblioteca que continúa abriendo y redescubriendo libros. Un festival que continúa asumiendo riesgos. Y un lugar donde el pasado no es un destino, sino el punto de partida para continuar creando.

Y si todavía tenéis Vestida de nit sonando de fondo, seguramente ahora se entiende un poco mejor por qué era la mejor manera de empezar esta historia. Y también de acabarla, "adornando de palmeras el recuerdo".

Por muchos años más, Perelada.

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Sobre el autor

Elena Busquets
Elena Busquets

Directora de The New Barcelona Post

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