El ecosistema emprendedor que estos días ha llenado los pabellones del Mobile World Congress ha tenido en el 4YFN uno de sus principales espacios de debate sobre el futuro de la tecnología y los nuevos modelos de negocio. Si en muchas sesiones el foco ha recaído en la inteligencia artificial, otra de las grandes conversaciones del evento ha girado en torno a la transición energética y al papel que pueden desempeñar las startups para acelerarla.En este contexto, Banco Sabadell, a través de BStartup, el servicio financiero para startups y scaleups de Banco Sabadell, ha organizado este miércoles la mesa redonda “Scaling the Energy Transition: Investment and Technological Innovation” (“Escalar la transición energética: inversión e innovación tecnológica”), un encuentro que ha reunido a inversores y expertos del sector energético para analizar qué está frenando —y qué puede acelerar— la transformación del sistema energético.La sesión ha sido moderada por Yolanda Pérez, subdirectora general del Banco Sabadell y directora de BStartup, y ha contado con la participación de Fernando Casado, general partner de Inclimo Climate Tech Fund; Diego Díaz Pilas, responsable de Global Technical Ventures y Nuevas Tecnologías en Iberdrola; y Jan Lozek, CEO y managing director de Future Energy Ventures.La transición energética global aún está lejos de lo necesario para cumplir los objetivos climáticos
Un sector que avanza, pero no lo suficientemente rápido
Los ponentes han coincidido en que la transición energética global ya está en marcha, aunque el ritmo todavía está lejos de lo necesario para cumplir los objetivos climáticos. Según ha explicado Lozek, en 2025 se han invertido alrededor de 2,3 billones de euros en la transición energética a nivel mundial, una cifra que refleja un crecimiento significativo. Sin embargo, el inversor ha advertido que el reto no es solo invertir más, sino acelerar el despliegue de las soluciones existentes.Desde su perspectiva, Europa se enfrenta a tres grandes cuellos de botella: la falta de ambición global para competir con otros mercados como Estados Unidos, una infraestructura energética que necesita volverse más inteligente y digital, y una colaboración todavía insuficiente entre startups, corporaciones, administraciones e inversores. “El sistema energético debe funcionar 24 horas al día, siete días a la semana. Innovar en él requiere que todos los actores trabajen juntos”, ha señalado.
Electrificación: el gran reto de la próxima década
Para Díaz Pilas, uno de los principales desafíos es ampliar el peso de la electricidad dentro del consumo energético global. En España, cerca del 35 % de la energía consumida procede ya de fuentes limpias, aunque la electricidad sigue representando únicamente el 25 % del mix energético total. El resto continúa dependiendo de combustibles fósiles para mover vehículos, calentar edificios o alimentar procesos industriales.Díaz: “El foco ahora es desplegar, regular y acelerar”
“El reto es hacer crecer ese 25% hasta el 30%, el 35% o el 40%”, ha explicado. Para lograrlo, ha subrayado la importancia de invertir en redes eléctricas, esenciales para conectar la creciente generación renovable con la demanda.Además, ha recordado que muchas de las tecnologías necesarias para avanzar ya están disponibles: vehículos eléctricos, bombas de calor o soluciones de almacenamiento térmico para la industria. “La mayor parte del hardware ya existe. El foco ahora es desplegar, regular y acelerar”, ha afirmado.
Infraestructura y regulación: dos brechas críticas
Fernando Casado ha puesto el acento en otro obstáculo estructural: el desfase entre la evolución tecnológica y los marcos regulatorios. Las redes eléctricas actuales, ha explicado, fueron diseñadas para un sistema energético centralizado y predecible, muy distinto del modelo renovable actual, caracterizado por la generación distribuida y la variabilidad de las fuentes. “Tenemos una doble brecha: infraestructura obsoleta y regulación desactualizada”, ha advertido.Casado: “Tenemos una doble brecha: infraestructura obsoleta y regulación desactualizada”
Esta situación limita la capacidad de las startups para escalar sus soluciones y exige inversiones significativas en modernización de redes, digitalización e innovación sistémica. En este sentido, Casado ha defendido la necesidad de capital paciente, con horizontes de inversión de entre 10 y 20 años, si se pretende transformar realmente el sistema energético.Dónde se está invirtiendo
Los expertos también han coincidido en que el contexto global está empujando a los inversores hacia tecnologías con modelos de negocio ya probados. Actualmente, gran parte del capital se dirige a sectores como la energía renovable, la electrificación del transporte o las soluciones industriales capaces de ofrecer retornos claros en el corto y medio plazo.Lozek: “Si invertimos en buenos modelos de negocio, el impacto climático llegará igualmente”
Según Lozek, este enfoque responde a una lógica económica: “Si invertimos en buenos modelos de negocio, el impacto climático llegará igualmente”. A su juicio, Europa debería adoptar una mentalidad más pragmática y orientada a resultados.Del piloto al mercado
Uno de los temas centrales del debate ha sido el papel de las startups en la transición energética y las dificultades que muchas encuentran para pasar de la fase piloto a la implantación comercial. Casado ha señalado que uno de los errores más comunes es depender excesivamente de marcos regulatorios favorables o de incentivos públicos para justificar el modelo de negocio. En su opinión, las startups que realmente logran escalar son aquellas capaces de competir en precio y valor incluso sin subsidios. También ha criticado la proliferación de pilotos que se alargan durante meses sin perspectivas reales de escalado. “Comunicar cuanto antes el fracaso del piloto es la mejor manera de ayudar a una startup a escalar, porque le permite pivotar rápidamente y reorientar sus recursos sin demoras”, ha afirmado.Desde la perspectiva corporativa, Díaz Pilas ha señalado que el principal reto suele ser el timing tecnológico. En un sector con ciclos de inversión largos y una gran exigencia en términos de fiabilidad, probar soluciones antes de que estén listas puede cerrar oportunidades futuras.El factor humano, decisivo
Para cerrar la conversación, Lozek ha recordado que, más allá de la tecnología o el capital, el factor más determinante en el éxito de las startups sigue siendo el equipo emprendedor. “La persona emprendedora es el factor diferencial”, ha señalado. “Resiliencia, ambición y capacidad de pivotar son las cualidades que realmente marcan la diferencia”.La sesión ha puesto de relieve que acelerar la transición energética requerirá infraestructuras más inteligentes, mayor colaboración entre los actores del ecosistema y una inversión decidida en tecnologías escalables que ya están disponibles.