El futbolín se asocia al bar, a 22 jugadores para tocar la pelota, a madera, metal y juego. Pero, durante los últimos años, el futbolín ha salido del bar para meterse en un salón, una oficina o incluso una terraza de diseño, con toques de sofisticación y con jugadores (o jugadoras) distintos a los tradicionales. RS Barcelona abandera esta transformación de elementos de juego en piezas marcadas por el diseño y la elegancia, que empezaron por los futbolines y que ahora abarcan mesas de ping-pong, billares y mobiliario: “Somos artistas del juego”, como se definen desde la empresa familiar.
“El arte del juego radica en encontrar el equilibrio entre diseño, estética y diversión”, defienden desde RS Barcelona, que toma la ciudad como seña de identidad y como fuente de inspiración para sus piezas de arte hecho juego —o a la inversa. Sin embargo, su origen no está detrás de un futbolín, sino que la empresa tiene su semilla en un entorno insospechado: el oficio del metal. En concreto, en un pequeño taller de chapa metálica en Viladecans.
Allí empezó todo en 1975, cuando Rafael Rodríguez decidió emprender con un negocio dedicado al trabajo del metal. Durante años, la empresa fabricó piezas para terceros, una actividad que permitió consolidar el oficio y transmitirlo a la siguiente generación. Sus hijos, Rafael y Sergio, crecieron entre planchas de acero, prensas y soldaduras. Sin embargo, llegó un momento en el que fabricar para otros dejó de ser suficiente, y que la creatividad empezó a buscar otras vías de expresión.
Esa vía llegó en 2006 en forma de futbolín. Los hermanos Rodríguez decidieron reinterpretar un objeto arraigado en la cultura popular para sacarlo de sus espacios más habituales: querían que pudiera compartir espacio con un sofá de diseño, formar parte de un hotel, convertirse en el centro de una oficina o ser incluso protagonista a bordo de un barco, como piezas con identidad propia.
El punto de inflexión llegó poco después, y de forma casual. El alma de Vinçon, Fernando Amat, quedó seducido por el diseño de ese primer futbolín. El bautizado como RS2 se instaló en el escaparate del entonces referente del diseño de paseo de Gràcia, lo que le dio una visibilidad imprevista que marcó los siguientes pasos de la firma.
Después de ahondar en el mundo del diseño —de la mano de estudios como Stone Designs, que conocieron en el Salone del Mobile de Milán—, la firma fue ampliando su catálogo: al futbolín se fueron sumando mesas de ping-pong, billares y piezas de mobiliario singulares, que construyen un universo que se agrupa bajo un concepto: el Intense Living. En él, la marca concibe los objetos como facilitadores de experiencias, con productos que se diseñan para generar momentos y encuentros.
Barcelona como inspiración
En esa forma de entender el diseño de RS Barcelona, la ciudad ocupa un lugar central. De hecho, la firma se inspira en sus calles, mercados, panots, fiestas populares, los correfocs y un legado industrial que convive con el modernismo y la creatividad.
La relación con la ciudad, sin embargo, va más allá de la inspiración, y también se palpa en la forma de fabricar. Aunque la empresa ha crecido hasta exportar sus productos a decenas de países, fabrica desde la proximidad. A principios de 2024 estrenó una nueva sede en Olesa de Montserrat, donde ubicó su planta de producción y almacenamiento, sus oficinas y un showroom, que se suma a la concept store que tiene en la calle Còrsega de Barcelona, y al almacén que tiene en Estados Unidos, donde RS Barcelona aterrizó en 2010.
Además de la inspiración y la producción de proximidad, otro pilar marca la relación de la empresa con Barcelona. La compañía colabora con entidades como el Pediatric Cancer Center Barcelona del Hospital Sant Joan de Déu, la Casa dels Xuklis de AFANOC o la Fundación Rafa Nadal, con la donación de mesas de juego. Todo enmarcado en el “compromiso de llevar el juego y su poder transformador a todos los ámbitos”.
Este poder transformador adquirió forma de muñeco de futbolín. O, en este caso, de muñeca. En 2011, crea el primer futbolín con jugadoras, como una “aspiración, una declaración de intenciones y una firme apuesta por la igualdad”. Las figuras de jugadoras femeninas, con las mismas proporciones que las masculinas, tienen la misma precisión y potencia y resistencia, representando una “igualdad completa”.
“Siempre hemos creído en el poder del deporte y del juego como instrumento de cohesión e inclusión, y nexo de unión entre las personas”, defiende la empresa, que ensalza la capacidad del juego de transformar y de catalizar el cambio. Es la misma filosofía que plasma en sus piezas, marcadas por una identidad propia y el diseño contemporáneo; la misma que condujo a Rafa y a Sergio a llevar la chapa más allá y ponerla a jugar, y con la que sigue abanderando ese concepto de intense living que aún mueve la firma.
