Pere Navarro: “Barcelona tiene todos los ingredientes para liderar la nueva economía”

Pere Navarro a les instal·lacions del DFactory
Pere Navarro a les instal·lacions del DFactory

A una semana del inicio del BNEW, Pere Navarro nos abre las puertas del DFactory para reflexionar sobre la nueva economía y el papel que deben jugar Barcelona y la Zona Franca en este nuevo orden mundial

22 de septiembre de 2025 a las 15:29h

El DFactory, el distrito de la industria 4.0 ubicado en la Zona Franca, se prepara para la celebración de la sexta edición del Barcelona New Economy Week (BNEW). El evento, que quiere erigirse como un espacio de encuentro de profesionales y un conector de los diferentes sectores económicos que lideran la economía del futuro, convertirá, del 29 de septiembre al 2 de octubre, el DFactory en un auténtico plató de televisión. Un plató en el que se ofrecerán más de 100 horas de contenido entre plafones, debates y sesiones de 320 speakers, con la previsión de atraer a más de 15.000 asistentes.

Lo hará en un DFactory que ya ha alcanzado su capacidad máxima de ocupación y que se encuentra inmerso en un ambicioso proyecto de ampliación para pasar de sus actuales 17.000 metros cuadrados en los terrenos de la antigua Seat a unos 60.000 de cara a finales de 2026, con una inversión de unos 50 millones de euros y el objetivo de consolidarse como el pulmón industrial de Barcelona. Desde 2018, el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CFZB), entidad que impulsa y gestiona el DFactory y el BNEW, está liderado por Pere Navarro (Terrassa, 1959) como delegado especial del Estado en el Consorcio. A una semana del pistoletazo de salida del BNEW, Navarro nos abre las puertas del DFactory para reflexionar sobre la nueva economía y el papel que deben jugar Barcelona y la Zona Franca en este nuevo orden mundial.

— BNEW. Barcelona New Economy Week. Qué se entèn por nueva economía?

— Hace unos siglos, los cambios sociales y económicos se producían conforme aparecían nuevas maquinarias y tecnologías, como el vapor o la electricidad. Ahora, sin embargo, la tecnología y la economía avanzan tan deprisa que, de hecho, todos los sectores se podrían considerar como parte de esta nueva economía. La sociedad avanza a tanta velocidad que una de las pocas garantías de éxito es la capacidad constante de adaptación.

— ¿Qué papel juega el BNEW en esta sociedad y economía que cambian constantemente?

— El BNEW es un conector, un espacio de encuentro entre profesionales de diferentes sectores en el que se generan oportunidades de negocio. Y estos contactos y oportunidades de negocio generan, a su vez, empresas y empleos. A lo largo de sus cinco ediciones, se han reunido más de 48.000 profesionales y 2.500 ponentes y se ha favorecido la creación de miles de contactos. Al final, el BNEW quiere replicar en forma de evento la misión que persigue el Consorcio de la Zona Franca a través de sus diferentes instalaciones, es decir, actuar como un conector de empresas, instituciones y organismos. Del mismo modo que en el DFactory se conectan empresas y generan oportunidades de negocio solo por el hecho de estar instaladas en el mismo espacio, el evento también quiere actuar como un conector imprescindible.

"El BNEW es un organismo vivo y que, año tras año, se adapta al mundo y a su territorio"
— ¿Por qué surgió la necesidad de crear un acontecimiento como el BNEW?

— En plena pandemia, decidimos no quedarnos paralizados y adaptarnos a la situación. Así, en otoño de 2020 celebramos la primera edición del BNEW, que quería ser un mensaje de optimismo y esperanza para el mundo, pero especialmente para el sector económico depués de la sacudida que la sociedad había sufrido ese año. Una muestra del gran potencial de los diferentes sectores económicos que se concentraban en la capital catalana. Por este motivo, también decidimos apostar por un potente despliegue televisivo, creando una cadena con varios platós llenos de público, cámaras y realizadores que garantizan el mantenimiento horario de las conferencias.

— Como el evento nació en plena pandemia, se decidió apostar por un formato híbrido que combinara un canal en línea con actividades presenciales. Pero ya hace tiempo que parece que hemos dejado atrás la pandemia y este formato híbrido, de momento, no ha variado.

— El modelo híbrido, que combina presencialidad y plataforma en línea, nos permite que el evento sea de alcance global. Es decir, que un profesional de Nueva Zelanda, que de otra forma no podría participar, pueda acceder a una plataforma electrónica donde no solo asista a las conferencias sino también se conecte de forma digital con los otros profesionales que forman parte del evento. Además, también nos permite reunir ponentes que, de otra forma, no podrían formar parte del congreso. Pero es cierto que también queremos garantizar una cierta presencialidad, no solo porque así se crean conexiones más provechosas, sino también porque aunque el BNEW sea un evento fundamentalmente económico, también queremos que se convierta en un lugar de encuentro ciudadano, con actividades diversas alrededor del congreso: desde gastronomía hasta arte.

— Aviación, salud, industria digital, talento, sostenibilidad, movilidad y experiencia. Estos son los siete ejes que marcarán la programación de este año. ¿Por qué? ¿Son estos también los ejes que marcan esta nueva economía hacia la cual avanzamos?

— El BNEW es un organismo vivo y que, año tras año, se adapta al mundo y a su territorio. Desde los inicios, la intención era mezclar diferentes temáticas y sectores que, en otros congresos, se tratan de forma sectorial y por separado. Por este motivo, el evento trata temáticas tan diversas comosalud o aviación, porque los profesionales de sectores tan diferenciados como estos puedan relacionarse y aprender entre ellos, especialmente en un mundo tan global e interconectado como el actual.

"El talento no es algo que se pueda comprar o fabricar en una nave industrial y, por lo tanto, es difícil de conseguir y garantizar"
— Las temáticas, sin embargo, han ido cambiando desde los inicios. Y, de hecho, desde la primera edición, en 2020, hasta la actual solo se ha mantenido una vertical: industria digital. ¿La previsión es que en las próximas ediciones las verticales continúen cambiando

— Cada año intentamos estar atentos a las problemáticas o tendencias de las empresas para poder tratarlas. Y como que la tecnología y la economía cambian de forma constante, las verticales del BNEW también se deben dadaptar. Es cierto que hay temas que nos preocupen desde los inicios, como el talento, que introdujimos ya en la segunda edición, la de 2021. El talento no es algo que se pueda comprar o fabricar en una nave industrial y, por lo tanto, es difícil de conseguir y garantizar. Si ahora diéramos una vuelta por el DFactory y preguntáramos a las empresas cuáles son sus principales barreras para continuar creciendo seguramente una de las más repetidas sería la falta de talento cualificado. A veces tenemos la impresión que, con las nuevas tecnologías, como la popular inteligencia artificial, se destruyen empleos, pero comparativamente se crean muchos más y, además, calificados, porque tienen que existir técnicos que diseñen y programen estas nuevas herramientas digitials.

— Pero además de estas temáticas que se repiten casi desde los inicios, también hay verticales más nuevas, como la aviación, que surgió por primera vez en la edición anterior y que repite en esta. ¿Por qué esta nueva vertical?

— Es evidente que la ampliación del aeropuerto del Prat es un tema de debate y el Consorcio quiere participar activamente desde el BNEW, convirtiéndose en un espacio de debate y reflexión. Pero un espacio en el que también se explore el nuevo modelo de aviación hacia el que estamos avanzando, con aviones menos contaminantes, y donde el transporte aéreo adquiere un papel cada vez más relevante.

"La Zona Frana quiere convertirse en el corazón industrial de Barcelona"
— ¿Y qué papel debe jugar Consorcio de la Zona Franca en esta economía que cambia rápidamente?

— La Zona Franca nació con una misión muy clara: actuar como un puerto franco e impulsar la economía de Barcelona y del conjunto del país. A pesar de que esta zona ya no actúa como puerto franco, el Consorcio quiere mantener la filosofía inicial y erigirse como un importante motor económico. Es más, quiere convertirse en el corazón industrial de Barcelona. Un corazón que late y hace llegar su sangre, su fuerza industrial, a todas las partes de su cuerpo, es decir, a todas las regiones de Barcelona. Y cuando digo Barcelona me refiero al conjunto del área metropolitana, es decir, la Barcelona de los cinco millones de habitantes. En definitiva, el Consorcio tiene que ser el cohete que debe impulsar la región metropolitana y la nueva economía.

"El DFactory es un modelo que difícilmente se puede exportar fuera de Barcelona"
— Y uno de los elementos fundamentales dentro de este corazón industrial que representa la Zona Franca es el DFactory. ¿Qué misión tiene este edificio?

— El DFactory es la plataforma de aterrizaje global de industria 4.0 en Barcelona. En este edificio, hay ubicadas más de una treintena de empresas industriales, es decir, que no fabrican necesariamente en las instalaciones del DFactory, pero que lo hacen en alguna parte del mundo y de forma muy innovadora. Y aquí no hay start-ups, sino grandes empresas como Siemenes o Kion, que trabajan con tecnología disruptiva, desde robótica o inteligencia artificial hasta impresión 3D. Y este edificio es único en el mundo y, además, irrepetible, es decir, es un modelo que difícilmente se puede exportar fuera de Barcelona.

— ¿Por qué?

— Replicar el edificio del DFactory en otros países es fácil porque su construcción está muy industrializada y, de hecho, se construyó en menos de un año y medio. Pero no se puede replicar el ecosistema que se ha generado en la Zona Franca, por su proximidad al aeropuerto y el Puerto, pero también a un ámbito metropolitano tan potente económicamente como el de Barcelona. En la ciudad tenemos un terreno muy adobado que no se da en ningún otro lando del mundo. De hecho, tenemos todos los elementos para liderar esta nueva economía: infraestructuras, conexión y talento. Unos ingredientes que, si los mezclas, te sale, como mínimo, un plato de Estrella Michelin.

— En tan solo cuatro años desde su apertura, en 2021, el DFactory ha crecido tanto que su ampliación se ha vuelto totalmente necesaria.

— Su ampliación resulta imprescindible no solo para el Consorcio sino también parala el conjunto de la ciudad de Barcelona, que ganará metros cuadrados para atraer empresas internacionales innovadores. Con esta ampliación, el DFactory pasará a ocupar, a finales de 2026, 60.000 metros cuadrados y generará unos 1.500 puestos de trabajo, entre directos e indirectos.

— ¿Y qué tipo de empresas se instalarán en estos nuevos espacios?

— Por un lado, compañías ya instaladas en el DFactory y que necesitan más espacio para continuar creciendo y que quieren hacerlo aquí delante. Pero también nuevas empresas internacionales que quieran aterrizar en la ciudad. De hecho, nos gustaría poder focalizarnos en nuevos sectores en los cuales todavía no hemos incidido mucho, como el de la salud, ya que Barcelona se ha conseguido erigir como una ciudad de referencia internacional en este ámbito, pero también empresas innovadoras en sectores como el de la alimentación o la agricultura.

"Nuestro propósito es que la Zona Franca se convierta en un espacio central para los eventos de la ciudad"
— En estos metros, además de ubicar empresas, también está previsto un edificio en forma de cubo para acontecimientos. De ¿qué tipo de eventos estaríamos hablando?

— En este nuevo espacio del DFactory se podrían ubicar eventos organizados por el mismo Consorcio, como el BNEW o el SIL, el salón dedicado a la logística e impulsado por el Consorcio. Pero también es un espacio que queremos que esté abierto a la ciudadanía y al mundo de la cultura. Es una zona con muy potencial: donde no hay prácticamente vecinos, pero que, en cambio, está muy conectada con la ciudad gracias a su estación de metro. Nuestro propósito es que la Zona Franca se convierta en un espacio central para los eventos de la ciudad.

— Sin embargo, el proyecto de ampliación del DFactory es ambicioso y no se quedará aquí, sino que prevé una segunda fase de ampliación para ganar todavía más metros cuadrados. ¿Cuando prevéis poner en marcha esta segunda fase de ampliación?

— Los terrenos ya los tenemos preparados y sabemos que el espacio genera interés a un gran número de empresas internacionales y que, por lo tanto, podríamos llenar sin problemas los 100.000 metros cuadrados que ocuparía el DFactory cuando se hubieran completado todas las fases de ampliación. Pero también tenemos que ser responsables y cuidadosos, ya que las decisiones del Consorcio se toman de forma muy consensuada. En su plenario, que preside el alcalde de Barcelona, están representados el Gobierno de España, de la Generalitat, de las fuerzas políticas del Ayuntamiento, pero también entidades como la Cambra de Comerç, el Puerto de Barcelona, PIMEC o los sindicatos.

"Debemos garantizar que esta nueva economía sea más sostenible y que el progreso llegue al conjunto de la sociedad"
— En total, el proyecto del DFactory supondrá una inversión de más de 100 millones de euros. ¿De dónde sale este presupuesto?

— Como empresa pública, nuestro presupuesto e ingresos provienen de los alquileres que cobramos a las compañías que se quieren instalar al DFactory o en otros espacios del polígono industrial. Por lo tanto, es importante que dejemos un legado a las futuras generaciones de una empresa que, aprovechando su pasado y su potencial, no solo es rentable económicamente, sino que también ofrece un servicio público a la sociedad, generando oportunidades de negocio y empleos.

— ¿Y cuál es el legado hacia el área metropolitana de Barcelona?

— El Consorcio tiene que ser el impulsor, el corazón industrial, de la nueva economía. Pero también tiene que garantizar que esta nueva economía sea más sostenible y que las oportunidades de negocio que se generan puedan llegar al conjunto de la sociedad. Es decir, conseguir romper con la brecha digital y garantizar que no haya una parte de la población que, por cuestiones de origen social, geográfico, económico o familiar queden fuera de este progreso compartido.

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