De número uno del mundo a empresario: el método de Fernando Belasteguín para liderar fuera de la pista

Fernando Belasteguín durante el encuentro de Esmorzars de Forquilla. © Cambra de Comerç de Barcelona
Fernando Belasteguín durante el encuentro de Esmorzars de Forquilla. © Cambra de Comerç de Barcelona

Humildad, trabajo en equipo, disciplina, atención al detalle y capacidad para reinventarse. Estos son algunos de los principios que Belasteguín ha trasladado de su carrera deportiva a su faceta empresarial y que hoy aplica al frente de Bela Padel Center, el mayor club de pádel de Barcelona, inmerso en una ambiciosa expansión internacional con presencia en Egipto y Turquia y nuevas aperturas previstas en Argentina y Andorra para 2027

03 de agosto de 2026 a las 08:28h

Cuando Fernando Belasteguín decidió retirarse, no dejó de competir. Simplemente cambió el terreno de juego. Después de treinta años como jugador profesional y tras permanecer 16 años y ocho meses como número uno del mundo de pádel, el argentino ha encontrado en la capital catalana el lugar desde el que construir un segundo legado: el de empresario. Belasteguín ha sustituido la búsqueda del siguiente título por la construcción de un proyecto empresarial con sede en Barcelona pero ambición global, aunque mantiene intactos muchos de los principios que marcaron su carrera deportiva: la disciplina, la capacidad de adaptación y una manera de entender el éxito que nunca olvida sus orígenes.

Esos principios son, precisamente, los que Belasteguín ha desgranado en una nueva sesión de Esmorzars de Forquilla, el ciclo de encuentros organizado por la Cambra de Comerç de Barcelona, patrocinado por Indra y con The New Barcelona Post como medio colaborador. Más que una conversación sobre victorias, derrotas y trofeos, el argentino ha compartido su visión sobre una carrera deportiva de más de tres décadas y los aprendizajes que hoy aplica a sus proyectos empresariales, con Barcelona como centro de operaciones.

Aunque siempre rememora sus orígenes en Pehuajó (Buenos Aires), ha sido Barcelona la ciudad desde la que ha construido su trayectoria profesional, así como la nueva etapa como empresario. Y es también aquí donde ha levantado Bela Padel Center Barcelona, el mayor club de pádel de la ciudad, con un total de veinte pistas. "Me ofrecían terrenos en diferentes partes de Catalunya, pero tenía muy claro que quería que el epicentro de mi proyecto estuviera en Barcelona. Aquí se unían un deporte en plena expansión, la marca que había construido durante mi carrera y la propia marca Barcelona. Era una combinación estrella", ha explicado Belasteguín.

Fernando Belasteguín entrenando en el Bela Padel Center.

El proyecto, sin embargo, no nació en Barcelona. El primer Bela Padel Center, en realidad, abrió en Alicante a finales de 2020, en plena pandemia, como un banco de pruebas para validar la marca y la metodología. Pero Belasteguín siempre tuvo claro que el gran salto debía darse en la capital catalana. Tras tres años buscando la ubicación adecuada, encontró en la Zona Franca el lugar desde el que impulsar la expansión internacional de Bela Padel Center. El club, inaugurado en septiembre de 2025, se ha convertido en el mayor complejo de pádel de la capital catalana, con veinte pistas —9 cubiertas y 11 descubiertas— y el restaurante Casa Bela, del chef Jordi Coloma.

Pero el crecimiento de este proyecto no se entiende sin el método a partir del que Belasteguín ha construido toda su carrera. Más que ofrecer una receta para el éxito, Belasteguín ha repasado distintos episodios de su trayectoria deportiva, de los que se desprenden algunos de los principios que hoy también explican su manera de liderar. 

Belasteguín se retiró a los 44 años en Barcelona, después de mantenerse más de dieciséis años como número uno del mundo. © Cambra de Comerç de Barcelona

1. El éxito empieza por no olvidar los orígenes

Los más de doscientos títulos que acumula apenas aparecen durante su intervención en el Esmorzar de Forquilla. Tampoco ocupan un lugar en su casa. Belasteguín ha explicado que, con el paso de los años, ha ido regalando todos sus trofeos hasta el punto de que, "si alguien entra hoy en mi casa, difícilmente podría decir si trabajé como banquero o como jugador de pádel". También quiso siempre que sus hijos crecieran sin el peso de vivir en la casa de un campeón y no descubrieran la dimensión de su carrera hasta que fueran mayores. 

En vez de detenerse en los trofeos, Belasteguín prefiere dedicar buena parte de su relato a las personas que hicieron posible su carrera. Recuerda a los amigos con los que empezó jugando al fútbol y, más tarde, al pádel cuando construyeron la primera pista en Pehuajó; al entrenador que convenció a sus padres de que tenía condiciones para llegar lejos; al acompañante del conductor de autobús que le cedía el asiento para que pudiera estudiar durante los viajes a Buenos Aires, y a unos padres que, pese a no contar con recursos para costear el circuito argentino, hicieron todo lo posible para que siguiera compitiendo. "Yo salía el viernes del colegio a la una de la tarde, viajaba nueve horas en autobús hasta Buenos Aires, entrenaba todo el fin de semana y volvía el domingo por la noche para llegar el lunes a clase. Mis padres lo tenían claro: si me iba mal en los estudios no podía seguir jugando", ha recordado.

"Lo primero que hay que hacer cuando juegas un deporte de pareja es dejar tu ego de lado y saber adaptarse al compañero. El pádel muchas veces se malinterpreta como un deporte individual que se juega en pareja"

Así, aunque es en Barcelona, ciudad en la que vive desde hace casi veinte años, donde ha construido buena parte de su carrera profesional y su etapa como empresario, su relato vuelve constantemente a Pehuajó, la localidad de la provincia de Buenos Aires donde creció. Este vínculo con sus orígenes explica que uno de los próximos Bela Padel Center cruce el Atlántico para abrir precisamente en Argentina en 2027. Y ese mismo año también inaugurará un centro en Andorra, reforzando una expansión internacional que ya tiene presencia en Egipto y Turquía.

Fernando Belasteguín durante la sesión de Esmorzars de Forquilla. © Cambra de Comerç de Barcelona

2. El equipo antes que el ego

Pero al repasar su trayectoria profesional, Belasteguín también pone el foco en sus compañeros de pista, desde aquellos con los que dio sus primeros pasos en Pehuajó hasta Juan Martín Díaz, con quien compartió trece años al frente del ranking mundial. "Lo primero que hay que hacer cuando juegas un deporte de pareja es dejar tu ego de lado y saber adaptarse al compañero. El pádel muchas veces se malinterpreta como un deporte individual que se juega en pareja. Y no es cierto: es un deporte colectivo", ha defendido.

"Durante treinta años apenas disfruté de las victorias. Ganaba un torneo y el domingo, en el avión de vuelta, iba anotando todo lo que había hecho mal para entrenarlo el lunes"

Esa misma forma de entender el deporte es la que hoy traslada a sus proyectos empresariales. Belasteguín defiende la importancia de rodearse de personas que complementen sus capacidades y de dejar el ego a un lado para construir equipos. Ahora bien, hay un requisito sobre el que no está dispuesto a negociar: la honestidad. "Puedes tener mayor o menor capacidad; eso se aprende. Pero para mí la honestidad es la línea roja". 

Belasteguín defiende que el pádel no es un deporte individual, sino que el jugador debe saber adaptarse a su compañero. © Cambra de Comerç de Barcelona

3. Disciplina, obsesión y método

Además de rodearse de un buen equipo, Belasteguín reconoce que, si algo le ha permitido mantenerse treinta años en la élite, ha sido una obsesión constante por mejorar. "Durante treinta años apenas disfruté de las victorias. Ganaba un torneo y el domingo, en el avión de vuelta, iba anotando todo lo que había hecho mal para entrenarlo el lunes", ha confesado.

Ese método, meticuloso y casi obsesivo, tampoco ha desaparecido en su etapa como empresario. Belasteguín está detrás de la expansión internacional de Bela Padel Center, del desarrollo de la línea de palas y equipamiento deportivo Bela junto a Wilson, del nuevo césped para pistas de pádel que ha impulsado con Realturf y Padel Galis para reducir las lesiones o de la dirección del del torneo Miami Premier Padel P1. "No paro de pensar en nuevas ideas e innovar. Si ya en mi profesión era obsesivo, fuera del deporte soy exactamente igual", ha resumido. Una filosofía que ha querido trasladar incluso a su línea de productos con Wilson, ya que todas las palas de la colección llevan inscrito el mismo lema, "Un Belasteguín nunca se rinde".

4. El partido también se gana fuera de la pista

Más allá de sus proyectos empresariales, Belasteguín también asesora a deportistas de élite, entre ellos un joven piloto de Fórmula 1. Su trabajo, sin embargo, no consiste en enseñarles a competir, sino en ayudarles a construir todo lo que hay detrás del rendimiento: los hábitos (desde el descanso a la alimentación, pasando por la preparación mental), la disciplina y la forma de afrontar la presión cuando todavía están dando sus primeros pasos en el deporte profesional. Porque para Belasteguín, buena parte del éxito se construye antes de que empiece la competición.

Fernando Belasteguín en el Bela Padel Center con su pala diseñada junto a Wilson.

5. Saber reinventarse antes de que sea necesario

Pero la larga lista de proyectos que hoy impulsa Belasteguín no surgió cuando decidió colgar la pala. Al contrario: el argentino ha explicado que tenía claro desde hacía años hacia dónde quería orientar su carrera una vez terminada la etapa deportiva. 

Esa capacidad para anticiparse también ha marcado algunos de los momentos más importantes de su carrera deportiva. El primero llegó en 2014, cuando puso fin a su histórica etapa junto a Juan Martín Díaz. Convencido de que el pádel estaba cambiando, optó por cambiar de compañero para seguir compitiendo al máximo nivel, una decisión que le permitió mantenerse en lo más alto del ranking durante varias temporadas más.

La segunda llegó casi una década después. En 2023, con 44 años, optó por retirarse en la capital catalana antes de que el deporte lo hiciera por él. "Siempre quería entrenar más y ser más exigente con mi cuerpo. Y un día me dijeron que, con esta edad, tenía que entrenar menos. Entonces entendí que era el momento de retirarse", ha recordado. Una decisión que le permitió cerrar una etapa a tiempo y empezar otra que llevaba años preparando. Porque, para Belasteguín, el éxito siempre ha consistido en prepararse para el siguiente partido, aunque esta vez se juegue fuera de la pista.