Si una galería establecida en la ciudad suiza de Lucerna decide abrir una segunda sede, lo lógico sería mirar primero hacia las ciudades más próximas o hacia alguna de las grandes capitales europeas del arte. Barcelona no sería, por tanto, la opción más evidente para abrir una nueva etapa. Pero KALI Gallery ha querido huir de esta lógica: cruzar los Alpes y apostar precisamente por la capital catalana.
El próximo 12 de septiembre, la galería nacida en Suiza dará el salto a Barcelona con la apertura de nueva sede en Espai Capellans (Capellans, 13), en pleno centro de la ciudad. El espacio, vinculado desde hace tiempo al panorama artístico barcelonés, iinicia ahora una nueva etapa como segunda sede permanente de la galería y la primera fuera de Suiza.
La muestra Smoke, Clouds and Elevation será la carta de presentación de esta nueva etapa: una exposición individual del artista Nils Nova, uno de los nombres habituales de KALI Gallery, que reunirá una nueva serie de pinturas así como una instalación creada específicamente para Espai Capellans, pensada para integrarse en la arquitectura del lugar y sus históricos muros de piedra.
La pregunta resulta, por tanto, inevitable: ¿qué ha llevado a KALI Gallery a desembarcar precisamente en Barcelona, de entre todas las opciones disponibles? ¿Qué ha visto desde Lucerna en la escena de la ciudad para decidir que era aquí donde quería dar el siguiente paso? “Barcelona llevaba bastante tiempo en mi mente”, afirma Nicolai Kalinowsky, fundador y director de KALI Gallery. Más allá de la historia y la arquitectura de la ciudad, le atrae especialmente “su vibrante y activa escena de arte contemporáneo”, así como la combinación entre su identidad cultural catalana, su carácter internacional y su ubicación junto al mar, que en sus palabras crea “un entorno cultural muy inspirador”.
Además, la capital catalana para Kalinowsky también ofrece la posibilidad de conocer nuevos artistas, establecer nuevas colaboraciones y ampliar los horizontes de una galería que, hasta ahora, ha construido toda su trayectoria desde Lucerna y estrechamente ligada a artistas de la escena local. Es, en cierto modo, una nueva transformación para un espacio que no ha dejado de evolucionar desde su fundación hace casi ocho años.
Cruzar fronteras y ampliar horizontes
En 2018, cuando apenas tenía 26 años, Kalinowsky puso en marcha en Lucerna un pequeño espacio concebido como una plataforma informal de experimentación en torno al arte contemporáneo, con la idea que fuera más abierto y flexible que una galería convencional. No fue hasta 2023 que Kalinowsky pasó a dedicarse a tiempo completo a KALI y el espacio se constituyó formalmente como galería, adquiriendo una estructura más definida, una programación estable y una presencia cada vez mayor en el panorama internacional, participando en ferias internacionales como Art Rotterdam, ARCOmadrid o miart en Milán.
Más allá de su dimensión internacional, KALI Gallery ha ido construyendo un programa marcado por la diversidad de lenguajes y voces artísticas, con una atención especial a los artistas vinculados a la escena suiza —tanto jóvenes profesionales como ya consolidados—, pero cada vez más abierto a artistas y posiciones de distintas procedencias, desde Italia hasta El Salvador. La galería tiene representados actualmente a ocho profesionales: Malte Bartsch, Michele Gabriele, Judith Grassl, Sebastian Haas, Krištof Kintera, Nils Nova —artista con cuya obra se presenta en la capital catalana—, Jason Rohr y Lulu Cora Süss. Sus prácticas abarcan desde la pintura, la escultura y el dibujo hasta el vídeo, el audio o las instalaciones.
Más que seguir una línea curatorial concreta, KALI pone el foco en artistas que desarrollan un lenguaje visual propio, experimentan con distintos materiales y medios y proceden de contextos culturales diversos. “Lo que más me interesa es el intercambio entre estas distintas posiciones y contextos culturales. Es una de las cosas que me resulta especialmente interesante de tener un espacio en Barcelona”, explica Kalinowsky.
En la capital catalana, sin embargo, Kalinowsky no quiere limitarse a reproducir lo que KALI ya hace en Lucerna. La nueva sede debe servir para ampliar el programa de la galería en ambas direcciones: acercar a Barcelona nuevas influencias y posiciones artísticas procedentes de Suiza y de otros contextos con los que KALI ya está habituada a trabajar, y, al mismo tiempo, abrirse a artistas y colaboradores de Barcelona y del resto de España, creando nuevos diálogos. “La idea no es simplemente establecer una nueva galería, sino crear un espacio donde estas diferentes perspectivas puedan encontrarse e influirse mutuamente”, explica Kalinowsky.
Un punto de conexión
Más allá de la escena local, entre las conexiones que más le interesan está la que une Europa y América Latina, un vínculo para el que Barcelona cuenta con una posición privilegiada, tanto por su situación geográfica como por su proximidad cultural con el continente americano. Kalinowsky no quiere, sin embargo, convertir esta relación en una línea temática rígida que deba marcar cada una de las exposiciones, sino explorar poco a poco las posibilidades que este eje puede ir generando a través de los artistas y de las colaboraciones que surjan.
La primera exposición con la que KALI Gallery se presenta en Barcelona ya contiene, de hecho, esa conexión. Para inaugurar su nueva sede en Espai Capellans, Kalinowsky ha elegido una muestra monográfica de Nils Nova, nacido en 1968 en El Salvador y residente en Lucerna desde los doce años. Su trayectoria se ha desarrollado entre ambas geografías y su propia biografía encarna ese cruce entre América Latina y Europa que la galería quiere explorar desde Barcelona. Pero, además, para el artista la capital catalana no es una desconocida, porque ya ha expuesto anteriormente en la Fundació Antoni Tàpies.
Pero Smoke, Clouds and Elevation es una muestra diferente: además de reunir una nueva serie de pinturas, Nova también ha diseñado una instalación concebida específicamente para dialogar con la arquitectura de Espai Capellans y sus muros históricos de piedra, haciendo que el edificio deje de ser un simple escenario para convertirse en parte de la experiencia de la muestra.
De hecho, aunque Kalinowsky llevaba tiempo con Barcelona en el radar, no fue hasta conocer Espai Capellans que decidió dar el paso y desembarcar en la ciudad. No buscaba un cubo blanco perfectamente neutro, una fórmula cada vez más extendida en el galerismo contemporáneo, sino un lugar con carácter, capaz de plantear un reto también a los artistas, haciéndoles replantear la relación entre sus obras y el espacio que las acoge. Espai Capellans, que ya funcionaba como espacio habitual de exposicones y muestras artística, ofrece precisamente eso: un espacio histórico, con sus muros de piedra todavía visibles, en el que la arquitectura no desaparece detrás de las obras, sino que forma parte de la experiencia expositiva.
La muestra con la que inaugurará el espacio el próximo 12 de septiembre no parece, por tanto, casual, sino casi una carta de presentación: la de uno de los artistas habituales de KALI Gallery, pero también la de una galería que quiere que su llegada a Barcelona sea algo más que un cambio de dirección.
KALI Gallery y una escena en movimiento
Espai Capellans se sitúa, además, a pocos minutos de Trafalgar, un eje que en los últimos años se ha ido afianzando como uno de los puntos de referencia del galerismo contemporáneo de la ciudad. En torno a sus calles se concentran ya más de una decena de espacios, desplazando parcialmente el foco galerístico de otras zonas que tradicionalmente han concentrado buena parte de la actividad del sector, como Consell de Cent. KALI Gallery suma un nuevo pungo a ese mapa galerístico de la ciudad. Una escena que en los últimos años no ha dejado de crecer y diversificarse, con nuevas voces, proyectos y profesionales.
Y lo hace, además, en uno de los momentos de mayor intensidad del calendario artístico de Barcelona. Apenas cinco días después de la inauguración de la galería, del 17 al 20 de septiembre, la ciudad y L’Hospitalet acogerán la duodécima edición del Barcelona Gallery Weekend, con 25 galerías y cerca de medio centenar de artistas nacionales e internacionales exponiendo sus obras. Un momento especialmente significativo para que KALI Gallery empiece en Barcelona su siguiente capítulo, mientras la escena artística de la ciudad continúa ganando nuevas voces.
