No se puede empezar a construir una casa por el tejado. Tampoco se puede diseñar un espacio sin unos buenos cimientos. Sin embargo, cuando un proyecto está terminado, a menudo son los muebles o la decoración los elementos los que cautivan todas las miradas. Pero antes de que lleguen estos últimos detalles hay una base menos visible pero imprescindible: los materiales de construcción y de interiorismo, desde las maderas hasta las cerámicas y los azulejos que se ven, pisan y se tocan cada día.
Este universo de materiales constructivos ha sido la base sobre la que Jòdul ha construido su negocio: una empresa familiar de tres generaciones y seis décadas de historia que hoy factura más de 22 millones de euros anuales.
Una larga trayectoria que, lejos de diluirse con el paso de los años, ha ganado especialmente impulso en la última década, con un crecimiento sostenido alrededor del 10% anual. Esta evolución tiene ahora una traducción física con un nuevo showroom en Barcelona (Muntaner, 408), concebido no solo para exponer materiales, sino también para generar un punto de encuentro y dar apoyo a los profesionales en sus proyectos.
En realidad, la marca, nacida y con sede en Taradell (Osona), ya tenía presencia en Barcelona desde 2016, cuando inauguraron un primer espacio en la calle Numancia. Ahora, el traslado a la calle Muntaner no es solo un cambio de dirección, sino un salto de escala: el espacio pasa de 200 a 800 metros cuadrados y permite desplegar mejor su selección de cerámicas, revestimientos, zonas de agua, baños y cocinas.
Más allá de la exposición de materiales, Aman Cabanas, responsable comercial y de marketing de Jòdul y miembro de la tercera generación familiar, defiende que la visión de la compañía va más allá del simple suministro de materiales: “No somos solo distribuidores, aunque el negocio pasa evidentemente por comprar y vender. Nuestro trabajo es ayudar al arquitecto a encontrar los materiales más adecuados para cada proyecto”.
Los cimientos: dos inicios, una misma trayectoria
Aunque Aman Cabanas forma parte de la tercera generación familiar al frente del negocio, la historia de Jòdul tiene en realidad dos puntos de origen. El primero se remonta a 1973, cuando los abuelos de la familia iniciaron una primera aventura empresarial vinculada a la distribución de materiales de construcción.
Aquel negocio acabaría vendiéndose, pero la experiencia traspasó a la siguiente generación y fue en 1992 cuando Josep Cabanas y Dolors Bofarull fundaron en Vic una tienda de cocinas. Del nombre de los dos socios nació la marca Jòdul y tres años más tarde, en 1995, se inauguraban las instalaciones de Taradell destinadas a la distribución de materiales de construcción y productos para interiores.
Desde esta sede central en Osona, la empresa ha tejido una oferta que abarca desde los materiales básicos de obra hasta los acabados de alta gama para hoteles y proyectos residenciales singulares. Parquets, maderas, grifería, sanitarios o cocinas forman parte de un catálogo que busca cubrir las necesidades de arquitectos, interioristas, constructoras y particulares. “El objetivo es ofrecer un amplio abanico de materiales, de precios y también de tipos de proyecto”, resume Cabanas. Una amplitud que les ha llevado a participar tanto en reformas particulares como en hoteles internacionales o proyectos impulsados por clientes catalanes en lugares tan lejanos como Zanzíbar.
“Cada espacio requiere unas prestaciones, una estética y un presupuesto diferentes”, remarca Cabanas. Aunque no fabrica producto propio, Jòdul trabaja con un amplio abanico de marcas, desde fabricantes internacionales de alta gama como Mutina, Marazzi, Dornbracht, Duravit o Dica hasta opciones más competitivas. Esta diversidad le ha permitido participar en proyectos muy diversos: desde hoteles como Finca Victoria (Marriott), SLS Barcelona, Princess o The Hoxton hasta restaurantes como Paninaro o Bar La Esquina, las tiendas de Freshly Cosmetics, espacios de trabajo como WeWork o incluso la restauración de la Casa Batlló, donde suministró materiales para los lavabos. Todo ello, sin olvidar viviendas particulares ni promociones de vivienda protegida.
El espacio: un salto de escala
"Cuando hago un presupuesto siempre remarco que un interior es como conducir un coche: puedes hacer el mismo trayecto con un Seat o con un Ferrari. Es el cliente quien decide. Un mismo baño puede costar 5.000 euros o 15.000 dependiendo de los materiales que se escojan", explica Martí Nualart, fundador de Nualart Studio y cliente habitual de Jòdul.
Precisamente para dar cabida a esta variedad de materiales y proyectos, la compañía ha estrenado el nuevo showroom en Barcelona después de que el anterior espacio de la calle Numancia se le quedara pequeño. El nuevo local, situado en la calle Muntaner, suma 800 metros cuadrados —tres veces más que el anterior— y ha supuesto una inversión de 800.000 euros.
Diseñado por el mismo Nualart, el espacio apuesta por “una arquitectura serena y luminosa”, como defiende Nualart. La doble altura, la luminosidad y la visibilidad desde la calle buscan ofrecer un descanso del ritmo frenético de cualquier reforma y crear un entorno propicio para la inspiración. Más que una exposición de producto, el showroom se plantea como un punto de encuentro para arquitectos, interioristas, ingenierías y constructoras, que pueden trabajar proyectos, conocer nuevas colecciones o incluso unirse a los eventos que organizan.
Esta filosofía de inspiración se hace evidente desde la entrada, presidida por una gran biblioteca de materiales donde, en lugar de libros, los estantes exhiben cerámicas y acabados concebidos para inspirar nuevos proyectos.
Aunque el objetivo de este nuevo espacio no pasa necesariamente por aumentar el número de clientes, sino por ofrecer un mejor servicio a los estudios habituales, Jòdul prevé cerrar 2026 con un crecimiento de la facturación entorno al 15%.
