A dos minutos de la Catedral, en la antigua calle de los anticuarios, la calle de la Palla, encontramos un proyecto singular que enriquece la oferta cultural de Barcelona y permite al visitante conocer una colección particular de gran personalidad y calidad. Ubicado en el antiguo hospital de clérigos de Sant Sever, el Hospital de St. Saver es la sede expositiva de la Colección Casacuberta Marsans, inaugurada en noviembre de 2024.
Un híbrido entre casa y museo
El Hospital de St. Saver es un lugar único: solo al entrar se siente que es un espacio acogedor, con historia, perfectamente rehabilitado, donde las protagonistas son las obras y aquello que cuentan ellas solas, y en diálogo unas con otras.
El edificio histórico, recuperado y transformado en espacio expositivo por el equipo de arquitectos Garcés De Seta-Bonet entre 2021 y 2023, articula sus espacios alrededor de una gran escalera que conecta las tres plantas y que al mismo tiempo es un gran púlpito que propone múltiples puntos de vista para la contemplación de la colección. Su trabajo ha implicado una intervención cuidadosa y respetuosa con la historia del lugar, recuperando el valor patrimonial después de décadas de reformas que habían deteriorado su esencia original.

El Hospital de St. Saver es la sede expositiva de la Colección Casacuberta Marsans, inaugurada en noviembre de 2024. © Colección Casacuberta Marsans / Nereis Ferrer
Una colección con carácter propio
En un mundo donde muchas colecciones particulares e institucionales se parecen entre sí y adquieren obras de los mismos artistas y de las mismas épocas, la Colección Casacuberta Marsans no se puede ver en ningún otro lugar: es irrepetible. La Colección Casacuberta Marsans está formada por más de 300 obras, reunidas a lo largo de los años por el matrimonio formado por Fernando Casacuberta y Rosario (Coty) Marsans. El marco cronológico de la colección va del siglo XII a la actualidad, y dentro de este amplio abanico de obras, destacan la pintura y escultura hispanoflamenca y la pintura del cambio de siglo XIX.
Esta se compone de obras muy relevantes dentro de la producción de cada artista, pero no necesariamente de su período más conocido o comercial. Un buen ejemplo son las obras de Joaquim Mir que encontramos al entrar en el espacio. A la izquierda, reciben al visitante Les velles, dos obras impactantes que retratan a dos mujeres mayores de rostro solemne. Celia Querol, gestora de la Colección, explica que "a la Colección le gustan y le interesan los temas de la decadencia, el tenebrismo, el miserabilismo y también la figuración. En los períodos de modernidad artística se suele optar por lo clásico o por la figuración; los Mir son extraños porque es figuración humana, y en aquella época él está pintando paisajes en Tarragona".
Las obras de Ramon Casas también ilustran este interés particular de la Colección. Al entrar, a la izquierda, podemos ver Retrato de Elisa Casas. Viuda de Josep Codina (1903), una viuda de rostro solemne, lejos de las escenas parisinas o de las "Julias" más célebres del pintor.
La idea de la España negra recorre buena parte de la Colección, con obras de Darío de Regoyos, Ignacio Zuloaga, José Gutiérrez Solana o Isidre Nonell. Al preguntarle por este interés, Álvaro Casacuberta, hijo menor del matrimonio y muy vinculado a la gestión del espacio y de la Colección, explica: "A menudo nos ocurre que hay etapas concretas de determinados artistas que, aunque desde un punto de vista estilístico no sean las más comerciales, valoramos enormemente". Según señala, este interés nace del estudio de las propias piezas: "Cuando profundizamos en sus obras descubrimos que, incluso cuando presentan una mayor complejidad estética, tienen un gran interés y un profundo sentido desde una perspectiva histórica".
Les interesan las obras que representan el mejor momento del artista, aquellas que ponen de manifiesto la gran aportación de su autor a la historia del arte. Es el caso de la obra maestra Jugadores de billar, pintada en París por Josep de Togores en 1920, cuando el artista tiene un contrato con el coleccionista y marchante Daniel-Henry Kahnweiler, y comparte principios estéticos con la nueva objetividad y el realismo mágico centroeuropeos.

Una evolución cronológicamente invertida
El matrimonio comenzó coleccionando obras de finales del XIX, pero con el paso del tiempo, a medida que la dedicación y el estudio aumentaban, la Colección también fue evolucionando. Fue una evolución cronológicamente invertida: el afán de conocer la historia que rodeaba la vida y la obra de los autores derivó en el deseo de aportar luz a aquello que todavía estaba por descubrir, el mundo de la atribución. Desde entonces, la Colección emprendió un segundo rumbo: primero dio el salto hasta el gótico y el románico, dejando en medio un vacío cronológico, el que va del Renacimiento al Barroco, que en los últimos años han comenzado a completar.
Detrás de cada adquisición no hay un impulso caprichoso o meramente estético, sino el compromiso con la investigación y la voluntad de aportar el máximo conocimiento posible sobre las obras
Celia Querol explica: "Tiene sentido que la Colección cuente con una gran representación del siglo XIX y del período medieval, ya que es una colección que está en Barcelona y tiene más acceso a estos períodos, que fueron más importantes aquí; en cambio, el Barroco fue más importante en Madrid o Andalucía. Aun así, también es importante tener presente esta época". Detrás de cada adquisición no hay un impulso caprichoso o meramente estético, sino el compromiso con la investigación y la voluntad de aportar el máximo conocimiento posible sobre las obras.
Un ejemplo de estas nuevas incorporaciones, que ayudan precisamente a llenar este vacío entre los dos extremos cronológicos de la Colección Casacuberta Marsans, es la obra Cristo en la cruz (178 × 104 cm, 1585-1590) de El Greco. Presentada en marzo de 2026, cuando se inauguró la renovada exposición de la Colección, que reúne un total de 46 obras, la mayoría expuestas por primera vez en este espacio. Esta obra de El Greco está considerada la versión más temprana de esta tipología y procede de la colección del marqués de la Motilla (Sevilla), destaca por su calidad, su autografía y su característico manierismo cretense. Esta incorporación a la Colección y su exposición en el Hospital de St. Saver elevan a ocho el número de Grecos en Catalunya, y presentan una oportunidad excepcional para ver una obra del gran maestro en Barcelona.
La vida del espacio: museografía y préstamos
La misión de compartir la colección con el público va más allá de crear la sede en el Hospital de St. Saver, sino que son uno de los grandes prestadores de obras de arte a museos e instituciones de todo el mundo.
En lo que va de 2026 ya se han prestado más de 15 obras para exposiciones. El criterio para aceptar un préstamo, que siempre es gratuito y supone prescindir de la obra durante un mínimo de tres o cuatro meses, es que la exposición contribuya a profundizar en el conocimiento de la obra o de la trayectoria del artista. Por este motivo, la museografía del espacio Hospital de St. Saver está en constante transformación gracias al elevado volumen de préstamos, e incluso hay meses en los que se han llegado a realizar entre siete y ocho cambios de obra, a los que hay que añadir la revisión anual de la presentación de la colección. "Siempre procuramos favorecer estas colaboraciones y apoyar las propuestas museísticas, porque son experiencias muy enriquecedoras", comenta Casacuberta.

Esta colección es una de las grandes prestadoras de obras de arte a museos e instituciones de todo el mundo. © Colección Casacuberta Marsans / Nereis Ferrer
La voluntad es aportar medios para que el gran público conozca a los artistas y reforzar su visibilidad. Por ejemplo, se prestaron Examen de conciencia (1890), de Ramon Casas, y Procesión en Toledo (1905), de José Gutiérrez Solana, a la exposición Arte y transformaciones sociales (1885-1910), presentada en el Museo Nacional del Prado del 21 de mayo al 22 de septiembre de 2024, que ofreció una oportunidad única para acercarse a las interpretaciones de los artistas sobre la profunda transformación social experimentada en España entre 1885 y 1910.
Además, este octubre cinco obras de la Colección viajarán a Alemania para exponerse en Barcelona moderna. De Gaudí a Picasso, una exposición sobre el modernismo catalán entre 1880 y 1914 que se podrá ver en la Kunsthalle de Múnich y Barberini de Potsdam en 2026 y 2027. Contribuir a la interpretación del arte español es el eje del proyecto y Álvaro comenta que lo más bonito y singular de la iniciativa es que no pretenden ser una enciclopedia ni una recopilación del arte español: "No tenemos ningún miedo de ser percibidos como subjetivos. Lo somos". Como comentan ambos, es un híbrido entre una casa particular y un museo que tenemos la suerte de poder visitar.
El acceso al Hospital de St. Sever es solo con reserva previa. Las visitas se realizan los lunes y miércoles a las 11 horas y a las 17h.
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