De Hollywood a Seúl: cinco lecciones para situar el audiovisual catalán en la élite mundial

Uno de los platós del Parc Audiovisual de Catalunya.
Uno de los platós del Parc Audiovisual de Catalunya.

Entender la cultura como política económica, impulsar grandes infraestructuras e inversiones y apostar por la diversificación de formatos son algunas de las estrategias clave para fortalecer un sector audiovisual catalán que ya factura más de 9.000 millones de euros

15 de junio de 2026 a las 05:30h

Hollywood. Londres. Manchester. Seúl. Barcelona. A primera vista, son ciudades separadas por miles de kilómetros, lenguas, culturas y dimensiones de mercado. Pero cuando se encienden los focos, comparten un mismo reto: competir en una industria audiovisual cada vez más global, tecnológica y exigente.

Las superproducciones que triunfan en los Oscars, los fenómenos coreanos como Parásitos o El juego del calamar y un sector audiovisual catalán que ya supera los 9.000 millones de euros de facturación afrontan, en esencia, los mismos desafíos. ¿Cómo reducir la dependencia de las grandes plataformas? ¿Cómo adaptarse a la irrupción de la inteligencia artificial? ¿Cómo conectar con unas audiencias cada vez más fragmentadas? Y, sobre todo, ¿cómo transformar el potencial local en un proyecto con proyección global? Las respuestas a estas preguntas marcarán el futuro de la industria audiovisual en todo el mundo, también en Catalunya.

Precisamente con el objetivo de anticiparse a estos cambios y reforzar el posicionamiento internacional del audiovisual catalán, el Clúster Audiovisual de Catalunya —que agrupa a cerca de 250 empresas del sector— ha impulsado en los últimos años, junto con ACCIÓ, diversas expediciones internacionales. De Los Ángeles y Montreal a Manchester, Las Vegas, Seúl, Londres u Oxford, estos viajes responden a una misma necesidad estratégica: observar de cerca cómo algunos de los ecosistemas audiovisuales más avanzados del mundo encaran los desafíos que también marcarán el futuro de Catalunya.

El sector audiovisual catalán agrupa más de 4.400 empresas y casi 45.000 profesionales. © Unsplash

“Los retos del sector catalán son los mismos que tienen en Estados Unidos, en el Reino Unido o en Corea del Sur”, subraya Miquel Rutllant, presidente del Clúster Audiovisual de Catalunya. “Pero lo que cambia es la forma en la que cada industria decide afrontarlos”. Y es aquí donde aparecen los aprendizajes de estas misiones internacionales: no tanto para copiar modelos, sino para entender qué funciona, detectar tendencias y ver cómo se pueden adaptar al contexto catalán sin perder identidad.

“Si solo nos miramos a nosotros mismos, acabamos pensando que nuestros problemas son únicos”, reflexiona Rutllant. “Y no lo son: el futuro del audiovisual se está discutiendo simultáneamente en todo el mundo”. En esta conversación global, Catalunya quiere jugar un papel relevante gracias a la tracción de un sector en crecimiento, que ya supera los 9.120 millones de euros de facturación anual —cerca del 2,8% del PIB catalán— y agrupa a más de 4.400 empresas y a casi 45.000 profesionales. Una industria que se ha diversificado mucho más allá del cine y la televisión, incorporando ámbitos tan diversos como los videojuegos, los efectos visuales, las experiencias inmersivas o los contenidos audiovisuales vinculados a los grandes eventos.

Con todos estos elementos, Catalunya aspira no solo a mantener posiciones en esta carrera global, sino a consolidarse como un actor relevante junto a las grandes potencias mundiales. “El talento está ahí. La creatividad está ahí. Pero tenemos que ser capaces de convertirlos en industria global”, remarca Rutllan

1. La cultura como política económica

Si hay un aprendizaje que recientemente ha dejado huella de estas expediciones internacionales es la manera como Corea del Sur entiende las industrias culturales. Durante las últimas dos décadas, el país asiático ha pasado de tener una presencia limitada en los mercados internacionales a convertirse en una de las grandes potencias globales del entretenimiento.

Una industria que, entre otros hitos, ha elevado la canción infantil Baby Shark hasta convertirla en el vídeo más reproducido de la historia de YouTube. Ha conseguido que, por primera vez, una película de habla no inglesa, Parásitos, se alce con el Oscar a mejor película. Ha roto récords de audiencia con series como El juego del calamar. Y ha convertido grupos de K-pop como BTS o Blackpink en iconos mundiales capaces de llenar estadios en todo el mundo.

Rodaje del film sobre Montserrat Caballé en el Liceu. © Eli Don / ACN

¿La clave del éxito? La política cultural. “En Corea han entendido que la cultura es también una política económica”, resume Rutllant. “El K-pop, los K-dramas o el cine no son solo entretenimiento, sino herramientas de proyección internacional. Desde la gestión pública han asumido que las industrias creativas son una herramienta a la vez política y económica, porque permiten proyectar el país en todo el mundo y, a la vez, tienen un efecto directo sobre otros sectores de la economía, hasta el punto de impulsar las exportaciones”.

De hecho, desde Corea del Sur calculan que por cada euro invertido en industrias creativas se genera un retorno de hasta 1,8 euros en exportaciones de otros sectores económicos. "Es una mirada muy estratégica. Han entendido que prestigiar su cultura ayuda a prestigiar el conjunto del país”, asegura Rutllant. 

Una filosofía y una política que, salvando las distancias —y teniendo en cuenta también el fuerte grado de intervención estatal sobre los productos culturales en Corea del Sur— pueden ofrecer pistas útiles para Catalunya. “Probablemente uno de los aspectos que más nos falta reforzar es la internacionalización”, defiende Rutllant. “Desde Catalunya deberíamos apostar por abrir muchas más oficinas internacionales que ayudaran a las empresas audiovisuales catalanas a llegar a los mercados globales”.

Viaje del Clúster Audiovisual de Catalunya a Corea del Sur.

2. El marketing también forma parte de la industria

Y de aquí se desprende otra gran lección: no basta con generar buenos contenidos, también hay que saber hacerlos llegar al mundo. Precisamente, una parte esencial del éxito internacional de los contenidos coreanos se explica por sus estrategias de promoción, distribución e internacionalización: oficinas comerciales repartidas por todo el mundo, programas de apoyo a las empresas creativas y una fuerte inversión sostenida en el tiempo.

La lección es especialmente relevante en una industria global donde la competencia por captar la atención de los espectadores es cada vez más intensa, condicionada por los contenidos de las redes sociales. La promoción y el marketing, por lo tanto, ya no pueden ser una fase posterior del proceso creativo, sino que deben formar parte de él.

En Corea del Sur esta visión se traduce en recursos concretos. KOCCA, una de las diversas agencias públicas dependientes del Ministerio de Cultura coreano, “cuenta con un presupuesto de 476 millones de dólares para promocionar contenidos coreanos. Y ni siquiera es la única agencia”, remarca el presidente del clúster.

El Clúster Audiovisual de Catalunya agrupa cerca de 250 empresas del sector. © Unsplash

3. Sin colaboración público-privada no hay grandes ecosistemas

Estas lecciones, aplicadas al contexto catalán, conducen hacia una constatación clara: sin alianzas público-privadas sólidas para poder invertir no hay grandes ecosistemas audiovisuales. Así, aunque desde la gestión pública se pueden reforzar los recursos e incrementar la inversión, también es imprescindible la implicación sostenida de la industria privada.

Solo la combinación de inversión pública e implicación del sector privado permite impulsar proyectos de gran escala y con vocación internacional. Y es en este aspecto donde el audiovisual catalán todavía tiene retos: necesita reforzar infraestructuras para atraer producciones, empresas y creadores internacionales. 

En este sentido, Rutllant defiende como “estratégico” el Catalunya Media City en las antiguas Tres Chimeneas de Sant Adrià de Besòs, un proyecto en construcción con horizonte en 2028 que aspira a convertirse en uno de los grandes hubs audiovisuales del futuro en el sur de Europa. 

Más allá de su dimensión física, el Catalunya Media City se concibe como una infraestructura clave para posicionar Catalunya como puerta de entrada al mercado europeo. El objetivo es que empresas de todo el mundo —especialmente de mercados como el coreano, que encuentran dificultades para acceder a un entorno europeo muy fragmentado— puedan aterrizar y operar desde aquí. 

Entre los proyectos de futuro, el audiovisual catalán prevé también la ampliación de los platós del Parc Audiovisual de Catalunya en Terrassa. Estas actuaciones supondrán una inversión de 13 millones de euros y permitirán, una vez finalizadas en 2028, casi duplicar el espacio disponible hasta los 6.550 metros cuadrados, en un complejo donde cada año se producen entre 35 y 60 producciones audiovisuales.

Render del interior del futuro Catalunya Media City. 

4. Los nuevos formatos ya son el presente

Pero, más allá de identificar los retos, las expediciones internacionales también han servido para observar las fortalezas del sector catalán. “Uno de los aspectos que más nos ha sorprendido es que tecnológicamente no estamos tan lejos”, asegura Rutllant. “De hecho, en algunos ámbitos vinculados a los formatos inmersivos o a la creatividad digital tenemos empresas muy competitivas a escala internacional”.

Las cifras avalan esta afirmación. “Cuando miramos los datos agregados, el audiovisual catalán continúa creciendo por encima de la economía general, e incluso por encima de las cifras de Corea del Sur”, explica Rutllant. El crecimiento, sin embargo, no es homogéneo: hay segmentos —como la producción audiovisual para eventos, las experiencias inmersivas o la realidad virtual— que crecen a gran velocidad. “Y tenemos que recordar que estos nuevos formatos también forman parte indiscutible del sector audiovisual”, defiende.

Mappings, experiencias inmersivas o realidades audiovisuales forman parte también de un sector audiovisual en crecimiento. © Anibal Trejo

Ámbitos como la postproducción, los efectos visuales o determinados servicios técnicos están cambiando profundamente con la llegada de nuevas tecnologías, pero esto no implica su desaparición, sino una redefinición de su papel. “Hay empresas catalanas con mucho talento y conocimiento que simplemente tienen que encontrar un nuevo lugar dentro de la cadena de valor”, defiende el presidente del Clúster Audiovisual de Catalunya.

5. La dependencia de las grandes plataformas

Las expediciones internacionales han destacado otra preocupación global: la dependencia de las grandes plataformas audiovisuales, desde Netflix hasta Amazon. Una realidad detectada con especial intensidad en Corea del Sur, donde Netflix ha invertido en los últimos años cientos de millones de dólares anuales en producciones locales. Unas inversiones estratégicas que, al mismo tiempo, han generado una dependencia que preocupa tanto a las empresas como a las administraciones.

Ante esto, el país está impulsando cada vez más la creación de propiedad intelectual propia, con el objetivo de que las historias nazcan y se desarrollen dentro de ecosistemas locales. En este contexto han emergido formatos como los webtoons o las web novels, que se han convertido en auténticos motores de creación de contenido, con historias que después se adaptan a series, películas o videojuegos.

La estrategia pasa, por lo tanto, por crear desde el origen en plataformas propias, controlar los derechos y, posteriormente, escalar estos contenidos a escala global, también a través de las grandes plataformas.

Escena del rodaje de la serie Ravalejar. © Lucía Faraig

Todas estas lecciones conducen hacia una misma reflexión: no se trata de aspirar a desbancar a Hollywood ni de replicar el modelo coreano, sino de entender las tendencias que están redefiniendo la industria y las herramientas que necesita Catalunya para aprovecharlas. En un sector en transformación constante, la clave ya no es si Catalunya quiere formar parte de la conversación audiovisual global, sino qué papel está dispuesta a jugar.

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