La ciudad ultima los preparativos para ir a ritmo de bici durante los próximos días. Después del arranque de la fiesta mayor del Tour durante este fin de semana, la cita que hace tanto tiempo que se prepara ya se centra en los últimos detalles. El primer Grand Départ que acoge Barcelona convertirá la ciudad en un gran circuito —y, una vez más, en un escaparate internacional.
Aunque plazas y calles se han llenado ya desde el viernes de conciertos y actividades organizadas para recibir el Tour y para ir calentando motores, la traca final antes del inicio del circuito tendrá lugar este jueves, con la presentación oficial de los equipos. El escenario será la avenida Gaudí, desde el Recinto Modernista de Sant Pau hasta la Sagrada Familia, ya acostumbrada a los grandes eventos globales.
Los corredores desfilarán por la avenida antes de llegar hasta la fachada de la basílica, donde tendrá lugar el acto oficial. Será una jornada pensada más para el público que para la competición, pero también la primera gran prueba logística. Todo el sector quedará aislado con vallas de seguridad y restricciones de tráfico, en una operación de una complejidad comparable a la que la ciudad desplegó durante la visita del Papa todavía no hace un mes. La normalidad no se recuperará en el entorno previsiblemente hasta después de las 21.30 de la noche.
Después de un día reservado para los últimos preparativos logísticos y deportivos, el gran momento llegará sábado, con la primera etapa de la competición. Los equipos competirán en una contrarreloj que saldrá del Fòrum para recorrer el frente marítimo y reculará hasta Bac de Roda y Llull, antes de ensartarse por Josep Pla hasta llegar a la rambla Guipúzcoa y la calle Aragón y pasear delante de la Sagrada Familia por la calle Mallorca. El piloto volverá a la calle Aragón para llegar la plaza Espanya, que será la puerta de entrada al circuito por la montaña olímpica.
Todo arrancará alrededor de las cinco de la tarde, cuando el primero de los 23 equipos bajará la rampa de salida instalada al Parc del Fòrum. A partir de aquí, las formaciones irán tomando la salida a intervalos de dos minutos, convirtiendo Barcelona en un gran escenario ciclista durante casi dos horas. El recorrido, de 19,7 kilómetros, culminará en el Estadi Olímpic Lluís Companys después de dos pronunciadas subidas en Montjuic, donde se prevé que los primeros equipos empiecen a llegar poco antes de las 17.30.
En algunos tramos, los corredores podrán llegar a los 70 kilómetros por hora —superando, curiosamente, la velocidad permitida dentro de la ciudad—, hecho que hace extremar las medidas de seguridad y blindar el recorrido de la carrera. Por este motivo, el circuito quedará totalmente aislado con un sistema de vallas: el público quedará a ambos lados del trazado, y no podrá cruzar. Para evitar que la ciudad quede dividida en dos, se habilitarán 54 pasos de peatones: varios puntos permitirán que se acumulen personas que necesiten cruzar y, cada cinco minutos y cuando haya una oportunidad ante el paso de ciclistas, el público podrá pasar de un lado al otro. Además, se levantarán dos puentes por encima del circuito, uno entre Mallorca y Sicilia y uno en la avenida del Estadi, para que los fans puedan pasar de un lado al otro para colocarse a ambos lados del circuito.

A lo largo del recorrido, sin embargo, no solo pasará el piloto. Antes, desfilará la caravana del Tour, con animación, música y vehículos tematizados de los patrocinadores oficiales —cualquier escaparate global es buena ocasión para la publicidad—. En esta primera etapa, la caravana empezará el recorrido a las 15.35, y acabará a hacia las 16.15 en Montjuic. Más allá del circuito, el paseo Lluís Companys acogerá un Fan Park con una pantalla gigante, actividades, simuladores, talleres y exhibiciones.
Pero la ciudad no tiene suficiente con una jornada. La segunda etapa saldrá domingo de Tarragona y llegará a Barcelona hacia las tres de la tarde. Aun así, las afectaciones empezarán horas antes. Primero pasará la tradicional caravana publicitaria y, detrás, toda la infraestructura móvil de la prueba. En esta segunda jornada la movilidad de la ciudad quedará especialmente condicionada en Montjuic, donde se concentrará, de nuevo, el desenlace de la etapa.

Para los barceloneses, la principal recomendación es planificar los desplazamientos con antelación y optar por el metro siempre que sea posible —las únicas afectaciones al servicio suburbano se producirán durante la presentación de los equipos alrededor de la Sagrada Familia. Pese a las restricciones, diversas de las vías principales de la ciudad se mantendrán abiertas, como la Gran Vía, la ronda de Dalt y la ronda del Mig, mientras que la Litoral, a pesar de que estará operativa, tendrá varias salidas cerradas.
Pese a las dificultades, las autoridades municipales no prevén que sean más complejas que las que se producen en otros grandes eventos, como la Maratón o la Medio Maratón. No obstante, el Grand Départ añade factores diferenciales, que van desde la velocidad que alcanzan los ciclistas hasta la proyección internacional, en un evento en que el foco no estará puesto solo en los ciclistas, sino también en la ciudad.


