El futuro de Seat, más allá de la marca

Logotipos de Seat y Cupra en la entrada principal de la fábrica de Martorell © Gemma Sánchez Bonel (ACN)
Logotipos de Seat y Cupra en la entrada principal de la fábrica de Martorell © Gemma Sánchez Bonel (ACN)

Los próximos pasos de la compañía generan preocupación en Catalunya, pero los expertos ven poco probable que su desaparición afecte a Martorell si se acaba efectuando

12 de septiembre de 2026 a las 05:30h

El futuro de una de las empresas automovilísticas más importantes de la historia industrial de Catalunya es incierto. Hace un par de semanas, Volkswagen —propietaria de la marca Seat— anunciaba que su idea era "retirarla de manera ordenada y con una optimización de costes, como muy tarde a finales de 2029, garantizando la atención a los clientes existentes". Estas declaraciones han hecho estallar a diversos actores del sector automovilístico y empresarial catalán. Sindicatos, entidades e incluso la administración pública catalana y española se muestran preocupados por estas declaraciones y reconocen que no se puede permitir la caída de esta marca. Desde bandos diferentes reafirman el valor de Seat en la sociedad. Por su parte, la misma marca reconocía en un comunicado que no había nada decidido y que las declaraciones de Volkswagen no eran definitivas. La lucha institucional y de las entidades defiende un cierto sentimiento de pertenencia con la marca y un claro valor emocional. Los expertos, sin embargo, recuerdan desde una visión más pragmática que la caída de una marca no debe repercutir directamente en la pérdida de la empresa y, por lo tanto, hablan con cierta tranquilidad sobre la conservación de los puestos de trabajo y de la planta de Martorell, principal espacio de fabricación de Seat, pero gran activo para Volkswagen.

"Se debe separar la marca de la empresa", explica a The New Barcelona Post Francesc Rufas, experto consultor en áreas de Marketing Estratégico y Estrategia Comercial y profesor de la EAE Business School. Para él, la lucha de los actores del sector automovilístico es completamente emocional y recuerda que Volkswagen hizo una gran apuesta por la planta de Martorell, independientemente de la situación de Seat. Rufas defiende que la pérdida de la marca no debe afectar directamente a la situación empresarial y, por lo tanto, no ve que se deba sufrir por los trabajadores, que "podrían continuar trabajando en Martorell, pero fabricando coches de otras marcas de la matriz", o incluso Cupra, la marca que Seat creó hace unos años y donde se están poniendo más esfuerzos de comunicación y marketing. En cambio, Jordi Catalan, catedrático de Historia Económica de la Universidad de Barcelona (UB), afirma que "Seat no desaparecerá". Aunque está de acuerdo con las conclusiones de Rufas, Catalan percibe que la marca Seat todavía tiene un gran mercado de clientes que buscan "bueno y barato" y, mientras haya mercado, habrá partido.

La opinión que sí comparten al milímetro los dos expertos consultados es el porqué del comunicado de Volkswagen. "Han lanzado un globo sonda", expresan ambos en las conversaciones con este diario. De esta manera, la matriz sabe que no está pasando por su mejor momento en términos de ventas y facturación, ya que la entrada de nuevos competidores chinos le ha hecho perder mercado. Es por ello que la reestructuración será necesaria, pero Catalan argumenta que "se empezarán a cerrar las plantas más caras" y remata con "los sueldos más altos no son los de la planta de Martorell, se encuentran en Alemania". Ante este contexto, los expertos reflexionan sobre este posible anuncio como una manera de ver cómo respira el sector, incluso la capacidad que tiene el Gobierno español de intervenir con "más ayudas o subvenciones", dice el catedrático de la UB. A pesar de que ninguno de los expertos puede asegurar las decisiones de la empresa matriz, ven poco probable que Seat desaparezca de un día para otro a partir de 2030, fecha límite en la que se pondrá en marcha el nuevo plan de reestructuración de Volkswagen.

Para entender por qué Seat ha dejado de ser un activo importante dentro de Volkswagen hay que remontarse a antes de que el coche eléctrico y la marca Cupra se hicieran un hueco en el mercado. En el segmento del mercado de bueno, bonito y barato jugaban diversas marcas, entre ellas Skoda y Seat, ambas dentro de la matriz y grandes ejemplos opuestos. En su momento, Seat se posicionaba muy por encima de la compañía de Estonia, por su apuesta por los coches eléctricos e híbridos. Sin embargo, la creación de Cupra hizo girar todas las miradas hacia estos nuevos coches y lideró el rebranding de la marca. Seat pasó a ser secundaria y Skoda puso todos sus esfuerzos en reflotar su reputación y encontrar más mercado. En la actualidad se puede ver cómo estos esfuerzos han dado sus frutos y —según las cifras que da Rufas— "Skoda es la segunda marca más vendida de Volkswagen". Seat, por su parte, ha perdido ventas e incisión en el mercado y, a pesar de que Cupra continúa al alza, a la que un día fue una gran marca histórica ahora no se le podrían dedicar esfuerzos para reinventarla.

Los efectos prácticos de la pérdida de Seat

Ahora bien, pese a que perder una marca tan importante en el sector automovilístico catalán no es plato de buen gusto, las repercusiones reales que tendría esta caída son relativas. Para los expertos consultados, no hay que sufrir por la planta de Martorell y, como ya dicen con anterioridad, es un activo demasiado grande para Volkswagen. Con esta afirmación, se supone que los sueldos de los trabajadores tienen que quedar garantizados, pero no es extraño que desde los sindicatos vean con preocupación las intenciones de la matriz. El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, admitía en declaraciones a los medios de comunicación que "están preocupados" por su posible desaparición y por el recorte de unos 50.000 puestos de trabajo en todo el grupo. Estos sueldos, sin embargo, son los que Volkswagen pone sobre la mesa en el total de su empresa y, de forma explícita, la compañía ha hablado de las plantas alemanas de Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm, sin indicios de que tengan que afectar a la de Martorell, teniendo en cuenta que la planta fabrica alrededor de medio millón de coches.

Producció d'un cotxe a la planta de Seat - Cupra de Martorell © Maria Asmarat (ACN) -

Ahora bien, actualmente casi todo lo que se fabrica en Martorell son Seat y Cupra, excepto una línea de Audi. Por lo tanto, la utilización de la planta de Martorell debería ir ligada a la llegada de otros modelos que se fabriquen en las instalaciones. Esta es precisamente la opinión que defiende el presidente del comité de empresa de Seat y miembro del consejo de supervisión, Matías Carnero, quien mantiene la necesidad de conservar la marca Seat, pero ve "fundamental" esta asignación de nuevos modelos si al final Volkswagen decidiera no apostar por la marca. Si no, la situación sería "crítica". Con todo, está "firmemente convencido" de que no se llegará a ningún escenario "problemático" porque la fábrica de Martorell "es la más tecnológica, operativa, productiva y con mejor calificación formativa": "Es la única automovilística española que fabrica vehículos de forma integral", recuerda.

Una oposición emocional

Seat, fundada el 9 de mayo de 1950 y que el año pasado celebró su 75 aniversario, es una de las marcas internacionales más icónicas y reconocibles del sector del automóvil en España, y sus coches han formado parte de la vida de diferentes generaciones. También ha sido una marca que ha logrado reinventarse con la creación de Cupra y su apuesta por la electrificación. Actualmente, la marca Seat ofrece los modelos Ibiza, Arona, León, León Sportstourer y Ateca, que incluyen motores de combustión, híbridos ligeros y también híbridos enchufables. Es por eso que la cuestión de Seat se ha vuelto un auténtico baile de emociones. Todas las instituciones públicas y entidades del sector automovilístico y empresarial se han lanzado a los medios a pedir el mantenimiento de la marca. Foment del Treball y la UPM (patronal metalúrgica) pedían, en comunicados respectivos, "respeto" y "conservación" para la marca. Incluso el Gobierno español metió cuchara y Carlos Cuerpo, vicepresidente y ministro de Economía, Comercio y Empresa, aseguró que el Estado haría “todo el esfuerzo necesario” para mantener la marca Seat, aunque, en unas últimas declaraciones, el secretario de Estado de Industria, Jordi García, descartaba que este esfuerzo fuera entrar en el consejo de administración de Seat.

En definitiva, Seat se ha convertido en una cuestión de Estado mucho antes de que se confirme su futuro. De momento, Volkswagen no ha vuelto a mencionar la marca desde el anuncio y Seat se ha mantenido al margen de toda polémica. En un comunicado, la semana pasada concretaban que el futuro de la marca más allá del ciclo de producción actual “se seguía analizando” y que todas las “opciones estaban abiertas”. Sea como sea, los expertos mantienen sus reticencias a la aprobación de un plan para desmantelar la marca y, aunque fuera verdad, aseguran que no es probable que repercuta directamente en la vida de los trabajadores de la marca. "Se debe asegurar la continuidad de Martorell", repite Rufas, quien concluye que, al fin y al cabo, el debate de conservar la marca Seat "es una cuestión puramente emocional".