FUTCH, el proyecto cultural que quiere levantar persianas y reactivar el Raval

FUTCH abre una nueva etapa con la instalación 'Fictitious Authority', de la artista surcoreana Juhwa Lee. © Futch
FUTCH abre una nueva etapa con la instalación 'Fictitious Authority', de la artista surcoreana Juhwa Lee. © Futch

La iniciativa, nacida durante la pandemia, ha inaugurado su nueva etapa en el número 6 de la calle de Sant Vicenç con la instalación 'Fictitious Authority', de la artista surcoreana Juhwa Lee, y quiere extender su actividad a otros espacios del barrio mediante exposiciones, encuentros y propuestas culturales

(Redactora en The New Barcelona Post)
05 de noviembre de 2026 - 05:30

La pandemia obligó a bajar muchas persianas en Barcelona y echó el cierre a numerosos negocios. Pero, paradójicamente, también propició nuevas aperturas. En aquellos meses de incertidumbre, algunas personas empezaron a imaginar otras maneras de trabajar, crear e incluso de relacionarse con la ciudad. El proyecto sociocultural FUTCH fue una de esas iniciativas que tomaron forma en plena pandemia, en respuesta a una necesidad muy concreta: para muchas personas vinculadas a la cultura, la creación o la vida nocturna, el cierre de los espacios de ocio no solo significó perder su fuente de ingresos, sino también quedarse sin lugares donde encontrarse, compartir recursos y desarrollar proyectos.

FUTCH nació de la mano de un colectivo, encabezado por la curadora artística Ibai Gorriti, vinculado a la cultura y a la noche barcelonesa. Su objetivo era que, en un momento en el que los espacios de ocio debían permanecer cerrados, crear un espacio abierto durante el día donde artistas y otros agentes culturales pudieran encontrarse, compartir recursos y poner en marcha sus proyectos. Su apuesta era dar cabida a creadoras y proyectos que habitualmente quedaban al margen de los circuitos artísticos convencionales, con propuestas que abordaban cuestiones como el feminismo, la cultura queer o el antirracismo, entre otras. 

La apuesta también tuvo una dimensión física: en 2021, FUTCH abrió un primer espacio en el Raval, concebido como librería, cafetería y lugar de encuentro y creación. El local acabó cerrando, pero el colectivo siguió adelante a través de colaboraciones y propuestas artísticas con distintas instituciones. Ahora, varios años después, FUTCH vuelve al Raval con la voluntad de extender su actividad a distintos espacios del barrio y llenarlos de propuestas culturales, generando nuevos lugares de encuentro y creación.

Por el momento, el proyecto ha comenzado esta nueva etapa desde un espacio en el número 6 de la calle de Sant Vicenç, donde ha presentado Fictitious Authority, una instalación de la artista surcoreana Juhwa Lee. La instalación reflexiona sobre las dificultades burocráticas a las que se enfrentan las personas migrantes, desde los trámites administrativos hasta las restricciones para cruzar fronteras. Una temática que también estará presente en algunas de las propuestas que FUTCH prepara para esta nueva etapa.

De un espacio propio a una red de lugares

Con este nuevo espacio en la calle de Sant Vicenç de El Raval —abierto al público los fines de semana hasta el próximo 15 de noviembre y desde el que esperan seguir desarrollando actividades—, FUTCH inicia una nueva etapa. Lo hace después de aquella primera experiencia durante la pandemia que les mostró las dificultades económicas de sostener un proyecto cultural de estas características. También tras la experiencia adquirida de varios años trabajando como colectivo artístico independiente y nómada, desarrollando actividades a través de colaboraciones con otras instituciones y proyectos, como Documenta 15 —una de las exposiciones de arte contemporáneo más ambiciosas del mundo, que se celebra cada cinco años en Kessel (Alemania)—, o actividades complementarias en el CCCB. 

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La instalación de Juhwa Lee reproduce el proceso de solicitud de un visado y pone al público en la piel de una persona migrante. © FUTCH

Ahora FUTCH quiere aplicar esa experiencia nómada a su regreso al Raval. Como explica Gorriti, la idea es trabajar de forma “tentacular” y llevar la actividad del colectivo a distintos puntos del barrio, en lugar de concentrar toda la actividad en un único local. “Nos encaja mucho más trabajar desde distintos espacios que volver a concentrarlo todo en un único local”, señala. La intención es colaborar tanto con espacios culturales que ya están activos como con otros que habitualmente no acogen actividades abiertas al público, e incluso contribuir a recuperar algunos de ellos. De este modo, el regreso de FUTCH no se materializa en una única apertura, como suele ocurrir en los proyectos que protagonizan El Radar, sino en la voluntad de activar distintos lugares del Raval y convertirlos, aunque sea temporalmente, en nuevos espacios de encuentro y creación.

Así, cada propuesta podrá desarrollarse allí donde tenga más sentido, a través de colaboraciones con colectivos y espacios del entorno. El objetivo es extender la programación por distintos puntos del barrio sin depender de una sede propia. Para impulsar esta nueva etapa, FUTCH cuenta con el apoyo de Calala Fondo de Mujeres, en el marco de un programa financiado por la Unión Europea que se prolongará hasta 2028. Este respaldo les permitirá dar continuidad a su actividad y, sobre todo, fortalecer y profesionalizar la estructura del colectivo, dos objetivos que quedaron pendientes durante su primera etapa durante la pandemia. 

El Raval como punto de encuentro

La primera actividad de esta nueva etapa es Fictitious Authority, de la artista y diseñadora surcoreana Juhwa Lee. La instalación reproduce el proceso de solicitud de un visado y pone al público en la piel de una persona migrante que debe presentar documentación y esperar a que las autoridades decidan si puede entrar o permanecer en un país. A través de esta simulación, Juhwa Lee muestra cómo unos trámites administrativos pueden acabar condicionando la libertad de movimiento de una persona. 

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Más que presentar obras para ser contempladas, el colectivo quiere que estas propuestas sirvan para generar intercambios y reunir a personas con experiencias. © FUTCH

Son cuestiones especialmente presentes en el Raval, donde muchas personas mantienen vínculos con países y culturas con los que no necesariamente han tenido contacto directo. La diversidad de orígenes y experiencias que conviven en el barrio conecta con los temas que FUTCH quiere abordar en esta nueva etapa. De hecho, Gorriti explica que el colectivo se reconoce cada vez más en el propio barrio que en otro tipo de etiquetas. En el Raval encontramos un lugar que explica mejor lo que somos, porque en el barrio conviven muchas de las realidades que atraviesan nuestro proyecto: la migración, la diversidad cultural, las luchas feministas y queer. 

La programación que está diseñando FUTCH, y que se desplegará en diferentes puntos del Raval, combinará conversaciones y debates con propuestas artísticas de formatos diversos, desde instalaciones sonoras a performances. Más que presentar obras para ser contempladas, el colectivo quiere que estas propuestas sirvan para generar intercambios y reunir a personas con experiencias y perspectivas distintas. “Queremos que el encuentro y la participación sean una parte central de las actividades”, explica Gorriti.

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Sobre el autor

Ainara Valadez
Ainara Valadez Medina

Redactora en The New Barcelona Post

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