Jordi Pujol Baulenas Fresh Sound Records
Jordi Pujol Baulenas, cofundador de Fresh Sound Records.
ENTREVISTA A JORDI PUJOL BAULENAS

Fresh Sound Records: cuarenta años de milagro sonoro

Conversamos con el artífice de un sello discográfico “made in Barcelona” que es un icono internacional en el mundo de jazz y descubridor de nuevos talentos tanto en EEUU como en Europa

Todo un referente del jazz a nivel global, el sello discográfico barcelonés Fresh Sound cumple sus primeros cuarenta años de actividad exhumando joyas pretéritas y, a la vez, grabando y difundiendo la obra de legiones de jóvenes talentos. No es raro que lo que hoy son algunos de los nombres más respetados del jazz internacional, hayan debutado para este label con cuyo factótum, Jordi Pujol Baulenas, volvemos a converger para celebrar juntos estas cuatro décadas de milagro sonoro.

— Hablemos de lo que pasa antes de Fresh Sound. ¿Cuál es tu relación con el jazz? Tu padre era un gran apasionado de esta y otras músicas y, de alguna manera te transmite ese amor. ¿Me puedes explicar qué temas y artistas te engancharon?

— A mi padre le gustaban las bandas de swing: Glenn Miller, Tommy Dorsey, Artie Shaw, Benny Goodman y, claro, también Duke y Basie. Entre sus solistas favoritos del jazz mainstream estaban Johnny Hodges, Coleman Hawkins o Ben Webster, pero también tenía discos de artistas más modernos como Lester Young, Charlie Ventura, Fats Navarro, Clifford Brown y Charlie Parker, pese a que a mi padre el be-bop no le gustaba, salvo raras excepciones. Yo los escuchaba a todos y me gustaba mucho Navarro, con que me compré una trompeta que toqué desde los 14 años hasta los 32.  

Además de estos y otros muchos discos, mi padre tenía una colección de la historia del jazz editada por Capitol que, en su cuarto volumen, dedicado al jazz moderno, incluía I had the craziest dream, interpretado por un grupo que no conocía, pero que me gustaba mucho, Dave Pell Octet. Ese fue mi primer contacto con el sonido y los arreglos del jazz de la Costa Oeste y del que tanto he disfrutado después. 

— Háblame de lo que más te gustó o impresionó de la escena del jazz de tu juventud y adolescencia en Barcelona. Artistas que solías seguir o que venían de visita y pudiste ver, clubes y festivales que había, etc. 

— En mi juventud el jazz era mi hobby y pasaba largas horas escuchando y descubriendo músicos de bebop y hard bop, especialmente trompetistas como Lee Morgan, Freddie Hubard, Art Farmer, y saxos como Hank Mobley, Wayne Shorter y, más tarde, Coltrane. Solía ir mucho a la antigua Jazz Cava de Terrassa, donde además tenía la oportunidad de tocar en las jam sessions. Ahí siempre me trataron muy bien. 

Con mi padre iba a los conciertos del Palau organizados por el Hot Club de Barcelona. Allí pude ver a las orquestas de Buddy Rich, Ellington, y al trío de Oscar Peterson, a Sarah Vaughan. Entre 1972 y finales de 1975 viví en Lyon, Francia, donde amplié mi colección de discos y pasé muchas noches en el Hot Club de esa ciudad. Ahí solían tocar músicos locales y, de vez en cuando, algún artista americano. Recuerdo especialmente a Randy Weston y la visita que hicieron los músicos del grupo de Billy Cobham, al haberse suspendido su concierto  por encontrarse el líder indispuesto. Una experiencia que no olvidaré, pues pude tocar un solo en una jam,  junto a Randy y Michel Brecker.

Al regresar a Barcelona empecé de nuevo a ir a la Jazz Cava. Ahí seguía tocando siempre que podía en las jams y, a veces, también me invitaban a subir a tocar algún tema con el grupo de Josep Maria Farras. Además, cuando Tete Montoliu iba a Terrassa, íbamos a recogerlo con mi primo Eduard, que era miembro de la junta. Después del concierto lo acompañábamos de nuevo a su casa. Con Tete también tuve la suerte de tocar alguna vez.

Jordi Pujol, cofundador de Fresh Sound Records, junto al pianista de jazz norteamericano Aarion Goldberg. ©Archivo personal de Jordi Pujol.

— Y un buen día, cuando tienes treinta años, arrancas con Fresh Sound. ¿Cómo nace la idea?

— Fresh Sound nace en 1983 con una idea muy clara: reeditar álbumes de jazz de la Costa Oeste. Posteriormente, se amplió la horquilla estilística a medida que crecía su catálogo. A partir de 1989 empezamos a editar en formato CD.

— Cuando llevas diez años de andadura nace Fresh Sound New Talent. ¿Qué te impulsó a lanzar un sello centrado en promesas actuales? ¿Hubo algún artista en particular que te hiciera decir “oye, esto no puede quedar sin editar, así que lo voy a sacar yo”?

— Al principio la idea fue documentar el jazz que se hacía en Barcelona con los jóvenes que salían del Taller de Músics y americanos que venían a la ciudad. Pero el verdadero impulso llegó en 1995, durante un viaje a Nueva York. Allí descubrí un local que no conocía, Smalls, en el que hallé la inspiración y la energía para decidirme a darle continuidad a la serie New Talent, empezando a grabar asiduamente en Estados Unidos y luego, también, por toda Europa.

— ¿Cómo fueron los primeros días? ¿Estabas solo ante el peligro o contabas con socios, amigos y compadres para tirar adelante con el proyecto?

— Al principio tuve dos socios, pero nos separamos. Del primero, al cabo de poco más de un año y, del segundo, hace casi veinte años. Son cosas que pasan… Yo tenía una idea y un modelo de catálogo, pero no siempre se comparten los criterios ni tampoco las inversiones.

— ¿Quizás tuvo que ver que ya estaba activo New Talent?

— Sí, mantener activo un catálogo de nuevas grabaciones es bastante difícil y requiere invertir constantemente. Yo quería continuar New Talent y, desde 1998, yo ya venía financiando los nuevos proyectos. Al final acordamos que yo le comprase su parte y, desde entonces, pude continuar con plena libertad.

Jordi Pujol con el saxo tenor Dave Pell, cuyo octeto fue uno de los principales representantes del estilo de jazz west coast. ©Archivo personal de Jordi Pujol.

— Tus viajes a Los Ángeles tienen mucho que ver en la conformación de tu criterio y gusto musical, y (creo) también en  el desarrollo de Fresh Sound Records. 

— Los Ángeles ha sido fundamental desde que fui allí por primera vez en agosto de 1984 y me encontré con músicos y productores que me abrieron las puertas, lo que hizo que viese un porvenir en el mundo discográfico del jazz. Desde aquel primer viaje he regresado todos los años hasta la pandemia y, después, una vez en mayo 2022. Aunque no tengo previsto volver de inmediato, entre otras cosas porque casi todos los músicos y gente a la que tuve la suerte de conocer han ido falleciendo año tras año. Y de aquellos de los tanto aprendí, ya no están.

— También hay una fuerte componente de repesca de Jazz cocinado en Europa, como son tus reediciones de Sonny Cris, Bobby Jaspar o Chet Baker en París. 

— Sí, sí, fue a raíz de contactar con el sello Barclay en un viaje a París. Fue una época muy bonita y aquellos lanzamientos de grabaciones francesas tuvieron una enorme acogida en todo el mundo, pero especialmente en Francia. El éxito en este caso nos perjudicó, porque hizo que Polygram decidiese no licenciarnos nada más. Un día recibí una llamada del recién nombrado productor de jazz, para decirnos que ya no pidiésemos más másteres, y que los que nos quedaban por recibir ya no los iban a mandar porque habían tomado la decisión de hacer ellos mismos las reediciones. ¡Fue bastante frustrante!

El líder de Fresh Sound Records. con el músico estadounidense de Jazz Bill Holman. ©Archivo personal de Jordi Pujol.

— Para quien no lo sepa Fresh Sound es una familia que aúna a diversos subsellos, más allá de New Talent. ¿Podrías hacer un repaso somero de las cosas que editas bajo tu paraguas?

— El jazz y sus diferentes líneas han sido lo que no ha dejado de tener continuidad a lo largo de los años. Aunque también hay sellos de tango (El Bandoneón), música cubana (Tumbao, Caney), bolero y ranchera (Alma Latina), bossa nova (Ubatuqui) y flamenco (Fandango). Además de las series Blue Moon, dedicadas a otros géneros como el blues o la zarzuela. De hecho, te diré que la música cubana ocupó un lugar preferente en mi producción a principios de los 90. Fueron bastantes los viajes que hice a Cuba por entonces: experiencias distintas a las de Los Ángeles, pero igual de apasionantes y enriquecedoras. Pero el boom del Buena Vista Social Club lo convirtió en económicamente inviable para mí.

— En 2005 te lías la manta a la cabeza y escribes Jazz en Barcelona 1920-1965, un libro que documenta profusamente la llegada y desarrollo del jazz en la ciudad. Además, lo acompañas de un triple CD con grabaciones muy raras. Aquí las preguntas son dos: 

— La primera, ¿cómo te dio por escribir este libro? ¿Se trataba de llenar un hueco bibliográfico? ¿De ampliar, matizar o corregir lo que ya existía?

— La idea de hacer un libro vino a raíz de que mi padre tenía guardados muchos programas de jazz de la posguerra, de las matinales de jazz hot, que se celebraban en cines y teatros y de salones de baile. Esto provocó en mí un interés por conocer mejor lo que sucedió en aquella época y empecé a contactar con los músicos supervivientes de aquellos años. Poco a poco fui recopilando información y comencé a darle forma. Con frecuencia visité la Biblioteca Nacional y busqué todos los discos de jazz grabados en Barcelona. Conseguí reunir tanta información que el libro fue la consecuencia de diez años de búsqueda. La colaboración de los músicos fue total.

— La segunda, que ya te habrán hecho miles, pero yo también me sumo: ¿Nunca has pensado en escribir una continuación, por ejemplo, abarcando el periodo 1965 – 2000?

— Sí, me lo han preguntado en bastantes ocasiones, pero de momento no lo tengo pensado, porque tengo otros proyectos que tienen mucha más prioridad. ¡Ya tengo 70 años, y he de intentar administrar el tiempo!

Pujol junto al saxofonista tenor Gorka Benítez y el guitarrista Dani Pérez. ©Archivo personal de Jordi Pujol.

— ¿Cuáles serían tus referencias absolutamente favoritas de Fresh Sound y Fresh Sound New Talent hasta le fecha? Las que te hacen sacar pecho y da igual el tiempo que pase, siempre te van a hacer sonreír con todos los dientes.

— Por suerte disfruto mucho con lo que hago, por eso hablar de favoritos no es fácil, porque te podría dar una larga lista como la caja Nocturne, la caja Keynote, la caja del quinteto de Shorty Rogers, la de Shelly Manne. O las dos cajas, de las que me siento muy satisfecho, de Chano Pozo y de Arsenio Rodriguez, ambas publicadas en Tumbao. De New Talent, también resulta difícil mencionar solo unos pocos discos. Pero te diré que The vastness of space de Reid Anderson me gusta mucho y es referencia para muchos músicos. Lo que me atrae del catálogo es intentar crear una interrelación entre los músicos que aparecen, de modo que pueden ir como líderes, y también como sidemen en otros proyectos. Más que discos te podría dar nombres, empezando por los “nuestros” como Rossy, Gorka, Giulia, Carme Canela, Lluís Vidal, Joan Monné, Luismi, Roger Mas, Santi de la Rubia, Sergi Sirvent… hay muchos y la lista sería interminable. También te puedo decir que a veces redescubro discos después de muchos años. Los escucho de nuevo y me siguen gustando tanto o más, como un CD de Jeremy Udden, Plainville, o uno de Albert Sanz, Los guys. La verdad es que son muchos. Obviamente, los que la gente conoce más son los de Brad Melhdau, que contribuyó a que el sello se conociera en todo el mundo, Robert Glasper, Kurt Rosenwinkel, Ambrose Akinmusire, The Bad Plus y tantos otros.

— Nos consta que tienes muchísimo material inédito en tu poder, como unas sesiones de Tete Montoliu con Charlie Mariano que grabaste aquí en Barcelona. ¿Alguna fecha próxima en que podamos disfrutar de esas grabaciones?

— Sí, todavía quedan cosas por publicar de Mariano, Sal Nistico, Tete… ¡Todo se andará!

— Para terminar, háblanos de los planes a futuro del imperio Fresh Sound.

— Lo de imperio lo dirás en broma, ¿no? (ríe) Mira, los planes surgen como consecuencia del trabajo diario. Lo importante es que la motivación siga ahí. Y, como ya he manifestado en varias ocasiones, a mí lo que me gusta es producir un objeto físico, ya sea un CD o un LP, y esto no sé si va a durar mucho tiempo. Lo que desde luego no me ilusiona es tener un sello que solo publique en digital.

Pujol con Bebo y Patato, figuras centrales de la época dorada de la música cubana. ©Archivo personal de Jordi Pujol.