De fábrica de barrio a multinacional: el rastro de Damm en Barcelona

Antiga Fàbrica Damm
Antiga Fàbrica Damm

Con 150 años de historia, Damm ha evolucionado desde sus orígenes en la Barcelona industrial del siglo XIX hasta convertirse en un grupo global, presente en más de 130 países y con una facturación superior a los 2.000 millones de euros, manteniendo al mismo tiempo su vínculo con la ciudad y con los espacios que forman parte de su historia

(Redactora en The New Barcelona Post)
19 de mayo de 2026 - 00:18
Cuando Damm comenzó a elaborar cerveza en la Barcelona de finales del siglo XIX, la ciudad vivía una profunda transformación urbana e industrial: el derribo de las murallas y la expansión del Eixample de Ildefons Cerdà abrían paso a una capital que se consolidaba como uno de los grandes polos económicos del sur de Europa. En este contexto no solo cambiaba la fisonomía urbana, sino también los hábitos de consumo y las formas de vida. En un territorio aún fuertemente vinculado al vino, la cerveza empezaba a abrirse paso como símbolo de modernidad urbana, de la mano de proyectos locales como Moritz o la propia Damm.

Un siglo y medio después, la cerveza ya forma parte natural de la vida social de Barcelona, y Damm ha dejado atrás sus orígenes como pequeña fábrica de barrio para convertirse en una de las grandes multinacionales catalanas. Así, la empresa ha ido creciendo al mismo ritmo que la ciudad y su economía, hasta consolidarse hoy como un grupo presente en más de 130 países y con una facturación superior a los 2.000 millones de euros. Un recorrido que, en el fondo, sigue la misma evolución de la Barcelona que la vio nacer.

Una fábrica en el corazón del Eixample

La historia de Damm se remonta a 1871, cuando el maestro cervecero alsaciano August Kuentzmann Damm y su esposa Mélanie llegaron a Barcelona huyendo de la guerra franco-prusiana. Un año después se les uniría su primo, Joseph Damm. Ambos procedían de Alsacia, una región con una larga tradición cervecera, y decidieron trasladar ese conocimiento a la capital catalana. Lo hicieron, en primer lugar, asociándose con la familia Camps para fundar Camps y Kuentzmann en 1872, con fábrica en Sant Martí de Provençals y una cervecería en la Rambla de Santa Madrona, donde se podían degustar sus productos. Pero fue en 1876 cuando Kuentzmann y Joseph Damm decidieron iniciar su propio proyecto estableciéndose en la calle Viladomat, donde comenzaron a producir cerveza bajo la marca Damm.

Años más tarde, a principios del siglo XX, el mercado cervecero barcelonés ya empezaba a consolidarse y, en 1910, varias empresas del sector decidieron unirse para crear SA Damm. La nueva sociedad estableció su fábrica principal en La Bohèmia, en la calle Rosselló, un gran complejo industrial construido entre 1903 y 1905 que acabaría convirtiéndose en uno de los símbolos fabriles del Eixample, con sus característicos muros de ladrillo y la gran chimenea que aún hoy sobresale sobre la ciudad.

Pero esta fábrica no solo marcó el paisaje del barrio: también formó parte de su vida cotidiana. Muchos trabajadores vivían en los alrededores y la relación con el vecindario era constante, hasta el punto de que las bodegas subterráneas de La Bohèmia sirvieron de refugio durante los bombardeos sobre Barcelona en la Guerra Civil. En paralelo a esta conexión con la vida vecinal, la cerveza también ganaba presencia entre los barceloneses, especialmente con el producto estrella de la compañía: la Estrella Dorada (rebautizada ya como Estrella Damm en 1991), que creció en popularidad en los años 20.

La antigua chimenea de La Bohèmia, la fábrica de Damm, en el corazón del Eixample. © Vicente Zambrano

Aquella fábrica de barrio, La Bohèmia, se mantuvo central en la historia de Damm hasta 1992, cuando se completó el traslado a la fábrica del Prat de Llobregat, inaugurada en 1985. El movimiento refleja la transformación de Barcelona en el contexto de los Juegos Olímpicos, con una ciudad en plena reorganización y una industria que se desplazaba progresivamente del centro hacia el área metropolitana. Pero también marca un punto de inflexión en el crecimiento de Damm, que en ese momento ya necesitaba ampliar su capacidad productiva para dar respuesta a una demanda creciente. Hoy, el grupo supera los 21 millones de hectolitros anuales entre cerveza y otras bebidas.

Un grupo global con raíces locales

Pero hoy Damm es mucho más que una marca cervecera: se ha consolidado como una de las principales multinacionales nacidas en Barcelona, con más de 5.400 trabajadores, una facturación superior a los 2.000 millones de euros y presencia en más de 130 países. La compañía opera con 16 plantas de producción y envasado y exporta sus marcas a decenas de mercados internacionales.

Fábrica del grupo Damm, en El Prat de Llobregat.

En las últimas décadas, la empresa también ha decidido diversificar su actividad. A las variedades de cerveza que han ido ampliando el catálogo —como la Voll-Damm, la sin alcohol o la Daura, pensada para personas celíacas— se han sumado otros negocios vinculados a la alimentación y las bebidas. Aunque la marca a menudo se reduce o se asocia exclusivamente a Estrella Damm, el grupo va mucho más allá: participa en marcas de agua como Veri o Fuente Liviana, en bebidas como Cacaolat o Laccao y en cadenas de restauración como Rodilla, a lo que se suma la reciente colaboración con Nestlé para producir y distribuir Nestea en varios mercados.

A pesar de esta expansión, Damm mantiene un vínculo visible con sus orígenes y con la historia industrial de Barcelona. La Bohèmia, aunque ha dejado atrás la producción, funciona hoy como sede corporativa y espacio cultural. Por su parte, en la empresa todavía tiene presencia la familia fundadora, con figuras como Ramon Agenjo, bisnieto de Joseph Damm y uno de los últimos descendientes de la familia fundadora, que continúa vinculado al grupo como secretario del consejo de administración y director de la Fundación Damm.

Sin embargo, hoy buena parte del accionariado se concentra en manos de la familia Carceller, a través del grupo energético Disa. Se trata de una familia históricamente vinculada a la compañía, que continúa al frente del grupo con Demetrio Carceller Arce como presidente ejecutivo. En una gala reciente en el Gran Teatre del Liceu con motivo del 150 aniversario, Carceller sintetizó esta trayectoria de crecimiento y continuidad con una idea clara: “En Damm hemos sabido evolucionar sin perder nuestra esencia, manteniendo una forma de hacer basada en la calidad, la innovación y la proximidad con la sociedad”.

La fábrica como espacio cultural

Más allá de la celebración institucional en el Liceu, Damm ha impulsado diversas iniciativas por su 150 aniversario. Entre ellas destaca BOHEMIA, una edición especial de la cerveza que rinde homenaje a la trayectoria del grupo y a la historia industrial de Barcelona. Su propio proceso de elaboración recupera esta idea del tiempo lento: una cerveza de guarda, con maduración prolongada e ingredientes naturales, que evoluciona hasta alcanzar su equilibrio final.

Concierto en la Antigua Fábrica de Estrella Damm.

Esta antigua fábrica, aunque ha dejado atrás la producción industrial, sigue siendo una pieza clave de la marca. En 2010 se rehabilitó parte del conjunto de La Bohèmia, incluyendo la sala de maceración —con antiguos alambiques de cobre—, la sala polivalente y el vestíbulo del recinto. Así, hoy funciona como espacio corporativo y cultural, reforzando el vínculo entre la empresa y la ciudad.

Este vínculo es especialmente visible en el ámbito cultural, sobre todo en la música, con una presencia constante en festivales como el Primavera Sound, el Sónar o el Cruïlla, así como en citas como La Mercè o Sant Jordi. Una muestra de esta conexión se vivió en el Parc del Fòrum durante la celebración del 150 aniversario, cuando más de 30.000 personas asistieron a un concierto con Oques Grasses, Love of Lesbian o The Tyets. El ambiente, festivo y abierto a la ciudad, conectaba con la imagen que la marca ha ido construyendo a través de la campaña “Mediterráneamente” desde hace más de una década.

Concierto del 150 aniversario de Estrella Damm.
Más allá de la música, el deporte también ocupa un espacio central en esta relación con la ciudad. A través de la Fundación Damm, la compañía impulsa proyectos sociales y educativos centrados en la formación deportiva de jóvenes. Su proyecto más emblemático es el CF Damm, un histórico club de fútbol base fundado en 1954 —inicialmente vinculado a los trabajadores de la empresa— que ha formado a cientos de jugadores y jugadoras a lo largo de su historia.

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Sobre el autor

Ainara Valadez
Ainara Valadez Medina

Redactora en The New Barcelona Post

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