¿Cuántos edificios llegó a imaginar Antoni Gaudí que nunca se construyeron? ¿Cuántos proyectos quedaron atrapados entre planos, esbozos y cálculos, sin llegar nunca a salir del papel? Durante más de un siglo, estas construcciones desconocidas de su universo han quedado reservadas a arquitectos, investigadores y estudiosos de su obra. A partir del 22 de septiembre, sin embargo, también se podrán visitar.
Será posible gracias a Codi Gaudí, la exposición con la que el Grupo Mediapro inaugurará Espai Imagina (Avinguda Diagonal, 177), su nuevo centro de experiencias inmersivas en Barcelona. La muestra no se centra tanto en las obras maestras del arquitecto modernista, sino en la fórmula con la que concibió cada uno de ellos. El objetivo de la exposición es, por tanto, descifrar este "código" que conecta toda su obra: la forma de diseñar basada en la geometría, la ingeniería y la observación de la naturaleza que atraviesa tanto sus obras más conocidas —desde la Sagrada Familia, hasta La Pedrera o la Casa Batlló— como los proyectos que nunca llegaron a hacerse realidad.
Antes de dar el salto al espacio expositivo, este código ha sido objeto de años de investigación por parte de investigadores y especialistas. El equipo de la Cátedra Gaudí de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) ha analizado planos, dibujos y cálculos originales para reconstruir, con criterios científicos, proyectos que nunca salieron del papel. A partir de este trabajo, Mediapro Brands&Xperiences ha desarrollado los modelos tridimensionales que, por primera vez, permiten recorrer estos edificios virtualmente.
La propuesta llega, además, en un año especialmente simbólico: el del centenario de la muerte de Antoni Gaudí. Codi Gaudí se enmarca en la programación oficial del Año Gaudí 2026, una conmemoración que a lo largo de todo el año reivindica el legado y la vigencia del lenguaje creado por el arquitecto. Pero la intención de la muestra no solo es recorrer los edificios que nunca llegaron a construirse, sino también entender la manera como Gaudí pensaba, proyectaba y resolvía sus retos arquitectónicos.
Y quizás la mejor manera de descifrar este "código" es verlo aplicado a los proyectos que el arquitecto dejó sobre el papel. Desde la monumental fuente que imaginó para la plaza de Catalunya como proyecto académico hasta el Hotel Attraction —el rascacielos de 150 metros que concibió para Nueva York— o el Paraninfo de la Universitat de Barcelona, la exposición recupera algunos de sus proyectos más desconocidos.
El Gaudí que quedó sobre el papel
La historia de una de las piezas centrales de la exposición —y, en cierto modo, también la carrera del propio Gaudí— comienza mucho antes de la Sagrada Familia o la Casa Batlló. Concretamente, en un aula de la Escuela Provincial de Arquitectura de Barcelona —hoy convertida en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona de la UPC—. Era el año 1877 cuando los estudiantes recibieron el encargo de proyectar una fuente monumental para la plaza de Catalunya como ejercicio académico.
Gaudí, que a menudo se definía a sí mismo como un mal estudiante, decidió llevarse el proyecto a casa para terminarlo durante la noche. El profesor no vio con buenos ojos aquella decisión, pero Gaudí le respondió que en una sola noche había avanzado más que muchos de sus compañeros en dos meses. Pese a la calidad arquitectónica del proyecto, finalmente el tribunal le otorgó un notable, penalizándolo por haber decidido llevarse el trabajo a casa para terminarlo durante la noche.
Con cerca de cincuenta metros de altura y sesenta y seis de diámetro, la fuente convertía el agua en un elemento arquitectónico más. Las grandes parábolas, que años después se convertirían en uno de los rasgos más característicos de su obra, no solo respondían a una cuestión estética: Gaudí las había diseñado para que los visitantes pudieran caminar bajo los arcos de agua sin mojarse.
La fuente, sin embargo, nunca se llegó a construir. A pesar de ello, Galdric Santana, director de la Cátedra Gaudí de la UPC y comisario del Año Gaudí, bromeaba hace unos meses, durante la presentación de la exposición y del programa conmemorativo, que este diseño arquitectónico “podría ser una buena solución, ya que ayudaría a arreglar la plaza”. De momento, la obra solo se podrá recorrer virtualmente en Codi Gaudí gracias a una reconstrucción desarrollada a partir de los planos originales y de la investigación de la Cátedra Gaudí, que permitirá visitarla con gafas de realidad virtual.
Esta será solo una de las tecnologías presentes en el recorrido. La muestra combina realidad virtual, realidad aumentada, realidad mixta y grandes instalaciones audiovisuales para conseguir pasear por edificios proyectados por el arquitecto modernista que nunca se construyeron —desde el Paraninfo hasta el Hotel Attraction— o entrar en el taller donde Gaudí daba forma a sus ideas. De hecho, mediante la realidad mixta, los visitantes podrán manipular las mismas herramientas con las que el arquitecto diseñaba sus edificios y entender, en primera persona, la lógica que se esconde detrás de toda su obra, es decir, el "código" que da nombre a la exposición.
La nueva parada de la ruta inmersiva de Barcelona
Codi Gaudí es, sin embargo, solo el primer capítulo de un proyecto mucho más amplio. La muestra servirá para inaugurar Espai Imagina, el nuevo centro de experiencias impulsado por el Grupo Mediapro, que abrirá puertas el 22 de septiembre en los bajos de su sede de la avenida Diagonal, con entradas a partir de 16 euros. Con más de 1.000 metros cuadrados, el nuevo espacio nace con la voluntad de convertirse en un espacio permanente dedicado a las experiencias virtuales, con una programación mínima de dos exposiciones anuales —tanto producciones propias como internacionales—, complementadas con actividades paralelas.
Un objetivo que el propio espacio resume en el lema “hay realidades que se entienden mejor cuando se viven”. Con esta idea, Espai Imagina quiere explorar nuevas maneras de acercar la cultura al público a través de la tecnología. Además, para el Grupo Mediapro, el proyecto también marca una nueva etapa: después de años desarrollando experiencias y contenidos audiovisuales para terceros, la compañía abre su primer centro propio, desde donde quiere consolidarse también como un nuevo actor dentro de la oferta inmersiva de Barcelona.
Hace solo unos años, las experiencias inmersivas ocupaban un espacio casi testimonial en Barcelona. Hoy ya forman parte del día a día cultural de la ciudad. El IDEAL abrió el camino como primer centro dedicado exclusivamente a este formato, e iniciativas como la Casa Amatller o el nuevo Espai Imagina demuestran que este mapa continúa expandiéndose. Un escenario en plena transformación que, seguro, seguirá dejando nuevos proyectos para hará falta seguir de cerca desde El Radar.
