MILAN, una historia difícil de borrar

La empresa del Baix Empordà fabrica hasta 200 modelos diferentes de gomas de borrar y desde la fábrica de Mont-ras salen, anualmente, 2.500 toneladas de goma. La mítica goma de borrar clásica MILAN 430 -que todos hemos utilizado más de una vez en su variante blanca, rosa o verde- ha cumplido cien años este 2018 y sigue siendo el modelo más vendido de la compañía, de la que se producen 20 millones al año que se venden en más de 110 países

D

e pan o de nata. No estamos hablando de pasteles ni de ingredientes estrella de un menú, sino de algunos tipos de gomas de borrar que han hecho famosa una empresa cuya marca comercial nos recuerda la ciudad de Milán. Hablamos de MILAN. Una compañía que, a pesar de lo que nos pueda indicar su nombre, está situada muy cerca, en el corazón del Empordà.

Aunque con el auge de la informática cada vez escribimos menos a mano, la marca de gomas de borrar y artículos de papelería goza de una salud envidiable. La mítica goma de borrar clásica MILAN 430 -que todos hemos utilizado más de una vez en su variante blanca, rosa o verde- ha cumplido cien años este 2018 y sigue siendo el modelo más vendido de la compañía, de la que producen 20 millones al año que se venden en más de 110 países, entre ellos México, Vietnam, Japón, Chile, Rusia, Estados Unidos, Madagascar o Mongolia; un recorrido internacional que comenzó con las primeras exportaciones del producto en los años cincuenta.

“Una goma de borrar, bien conservada, puede durar hasta veinte años”, explica David Marcó, director general del grupo MILAN. La clave, en parte, es que desde sus inicios, la goma MILAN 430 se fabrica con caucho sintético suave. Su efectividad a la hora de borrar, sin embargo, depende de otros factores externos, como el tipo de mina que ha de borrar (siempre son más fáciles de borrar las minas blandas como las 2B o B), la presión de la escritura, o la calidad del papel.

Por otro lado, MILAN también tiene otros artículos de éxito producidos en Mont-ras (Baix Empordà). Entre estos productos, se encuentra la MILAN nata 624 -la primera goma hecha en Europa a base de resina de plástico y recubierta de un celofán rosa-, o uno de los éxitos recientes: la goma-maquinilla para hacer punta al lápiz. También encontramos la Master Gum 1420, capaz de borrar el grafito por la simple adsorción con el contacto de la goma, y ​​se continúa también fabricando la clásica goma denominada Gigante, para uso industrial.

Actualmente, la compañía distribuye y comercializa más de 3.000 referencias de productos y complementos de uso escolar y tiene registrados más de setenta diseños propios desarrollados por su departamento de I+D.

La iniciativa empresarial surgió en la época de la Primera Guerra Mundial, cuando el bisabuelo de la actual generación gestora, Santiago Marcó y Pomar, hijo de padres maestros y educado por su tío, el maestro Avel·lí Serra, después de trabajar en la industria del corcho, se dedicó a comercializar accesorios y recambios para esta industria.

EUROPA ORIENTAL, UN MERCADO ESTRATÉGICO

A partir de noviembre de 1989, se pudo iniciar la exportación a los países del este de Europa y en 2005 la compañía creó la filial MILAN POLSKA. “La decisión se tomó a raíz del gran potencial que vimos en la zona, y se ha establecido Polonia como punto estratégico de operaciones para la zona de Europa oriental”, explica David Marcó. De este modo, desde la empresa continúan la expansión internacional.

Con una facturación de una amplia variedad de artículos que el año 2017 supuso unos 27 millones de euros, el mercado de las gomas de borrar representa alrededor del 20%. Prueba de ello es que la empresa del Baix Empordà fabrica hasta 200 modelos diferentes de gomas de borrar y de la fábrica de Mont-ras salen, anualmente, 2.500 toneladas de goma. El 75% de las gomas de borrar, además, se exportan partes. Todo un éxito. Pero, como todos los éxitos, se les quiere imitar, y a medida que se van desarrollando novedades, van surgiendo también las copias y las falsificaciones. Como las gomas de forma ovalada “lengua de gato”, de las que hacia 1950 MILAN fue el primer fabricante mundial y, actualmente, su forma sigue siendo imitada por otros fabricantes.

HISTORIA VINCULADA AL TERRITORIO

MILAN está dirigida actualmente por la cuarta generación, y hoy la marca es comercializada por Facts SA, también desde Mont-ras.

La iniciativa empresarial surgió en la época de la Primera Guerra Mundial, cuando el bisabuelo de la actual generación gestora, Santiago Marcó y Pomar, hijo de padres maestros y educado por su tío, el maestro Avel·lí Serra, después de trabajar en la industria del corcho, se dedicó a comercializar accesorios y recambios para esta industria. Así conoció en Palamós al químico inglés Mr. Ralph Somers, quien le dio unas fórmulas para producir tinta, lacre, cola para pegar y goma de borrar. Fabricando estos artículos comenzó la iniciativa industrial.

El taller inicial de Santiago Marcó, en 1918, estaba situado en la población de Palafrugell, y no fue hasta la segunda generación, con Josep Marcó Dachs al frente, que se establecieron en Mont-ras, el pueblo del lado, donde podían disponer de más superficie para la fábrica (el negocio ya se había consolidado) y más posibilidades de ampliación en una zona industrial adecuada. “Actualmente para poder crecer debemos encontrar ingenieros, mecánicos e informáticos que se adapten al sector, cada vez más tecnificado”, explican desde la compañía.

Desde la invención y la comercialización en 1770 de lo que se considera la primera goma de borrar por parte de Edward Nairme -hecha de caucho natural- el sector ha evolucionado, pero su perfeccionamiento todavía es una tarea indispensable. MILAN sigue la estela.