“La gente quiere renovables, pero no en su casa”. Así resume el director de L’Energètica, Dani Pérez, el principal reto actual de la transición energética en Catalunya, y así lo comparten el CEO de Factor Energia, Emili Rousaud, y el jefe de Medio Ambiente del Port de Barcelona, Jordi Vila. “Ahora, el reto que tenemos por delante ya no es principalmente regulatorio, sino comunicativo”, ha reiterado Pérez, con el objetivo de concienciar a la sociedad de la importancia de avanzar en este sentido, aunque sea junto a su casa.
“Hay que comunicar mejor la transición energética para que este territorio, que no quiere ni nuclear, ni solar, ni eólica, ni hidráulica, ni cables, ni ningún tipo de infraestructura energética”, ha añadido Pérez en la tercera sesión del ciclo de debates Eixample Talks. Organizado por Pimec y The New Barcelona Post, la sesión ha girado en torno al reto energético a través de la óptica tanto del sector público como del privado, en un ciclo que cuenta con la colaboración de la Generalitat, Bankinter, el Puerto de Barcelona, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), Mustmedia Group y LLYC.
En un debate moderado por la directora de The New Barcelona Post, Elena Busquets, Vila ha ido más allá: “Tal vez hay que replantearse la gobernanza de estas infraestructuras de las renovables”, para que los promotores sean “más transparentes y para que piensen fórmulas participativas con el territorio”, en lugar de pretender aterrizar en determinado municipio sin tener en cuenta la importancia de la aceptación social. “Si salpicamos el territorio de infraestructuras de energía, se tiene que tener muy en cuenta la aceptación social, y se tiene que estudiar cómo compensar al habitante, al municipio o al territorio. Si no, estamos encallados”, ha agregado el responsable de Medio Ambiente del Port de Barcelona.

La falta de aceptación social, junto a una normativa hasta ahora ineficiente, según Rousaud, han ralentizado la implantación de las energías renovables. “La administración tiene parte de responsabilidad, por una regulación que no ha favorecido la transición, pero también hay responsabilidad de la sociedad civil, por la contestación social”, según el CEO de Factor Energia. “Si estamos dispuestos a no generar aquí la energía, tenemos que ser conscientes de que la tendremos que importar de otras comunidades. Pero entonces tampoco se querrán las torres y los cables”, ha resumido. En este sentido, ha lanzado otra advertencia: “El cierre de las nucleares es imposible, y no por un debate ideológico, sino por un debate electrotécnico”. Así, en el contexto energético actual, “es una absoluta ficción creer que se puede hacer; tendríamos restricciones y un problema de abastecimiento de energía”.
En este escenario, ¿es posible acelerar esta transición hasta los niveles inicialmente marcados? “Si nos ponemos y hacemos todo lo que tenemos que hacer, podemos llegar. Pero si por cada parque tenemos un recurso judicial que lo retrasa tres años, no llegaremos”, ha señalado Pérez, volviendo de nuevo a la clave de la aceptación social. Catalunya tiene como objetivo marcado llegar a 2030 con 12.000 megavatios, y ahora está en 2.500; queda un buen tramo, pero se irá acortando ya en 2026, cuando se prevé prácticamente doblar la capacidad actual: “Estamos en un momento en que estamos recogiendo frutos, pero es insuficiente: hay que hacer más”.

Para transitar este camino, como empresa pública de la Generalitat, L’Energètica se encarga de promover las energías renovables y de avanzar en la descarbonización de la Generalitat ---"hay que dar ejemplo"---. Además de impulsar proyectos propios, la empresa pública participa con partners privados, desempeñando un rol en el que, de nuevo, es clave la aceptación social: “Cuando viene una empresa de fuera y llega para ocupar hectáreas, genera rechazo. El hecho de tener un socio local permite hacer de puente”. Así, el hecho de que L’Energètica sea socia minoritaria de proyectos determinados puede facilitar que se desencallen, para seguir avanzando en esta transición.
Más allá de la electricidad
Como ha destacado Vila, la transición energética va más allá de la electrificación, y abarca dimensiones como la de los combustibles, clave para el ámbito portuario y el transporte marítimo. “Cuando una naviera quiere encargar un nuevo barco, ahora mismo no sabe por qué tipo de combustible apostar”, con opciones que van cogiendo fuerza como el metanol y el gas natural licuado (GNL), y con el hidrógeno como promesa de futuro.
Teniendo en cuenta todas las vertientes energéticas, el Port ha trazado un plan de transición que incluye como punto clave precisamente la adopción de estos combustibles alternativos. La estrategia de sostenibilidad del puerto barcelonés incluye también el plan Nexigen, para llevar la electricidad a sus muelles, con el fin de que los barcos atracados puedan conectarse a la red eléctrica y así apagar sus motores mientras están en puerto.
El plan del Port también incluye la instalación de placas fotovoltaicas y la construcción de una subestación eléctrica dentro de la infraestructura portuaria. En esta estrategia —como en la operativa global del Port—, la colaboración público-privada es crucial, como ha defendido Vila. “Hasta ahora, hemos hecho tres puntos de conexión eléctrica en los muelles; necesitamos 30 más, que se tienen que hacer en los próximos cinco años. Y eso lo hará la iniciativa privada con concesión de obra pública”, ha avanzado.

Todo ello en un contexto en el que el apagón de abril y sus efectos siguen presentes para particulares y empresas. Según Rousaud, “fue un hecho extraordinario que pienso que no se repetirá en el futuro; fue la primera vez en la historia, y ahora la red eléctrica está funcionando con un sistema reforzado”. Aprovechando este debate como punto de encuentro entre el sector público y el privado, el CEO de Factor Energia y también vicepresidente de Pimec ha aprovechado para ofrecer colaboración al director de L’Energètica para buscar vías para que las licitaciones de la administración encuentren fórmulas para dar más cabida a pequeñas y medianas empresas locales, también desde la esfera europea.
¿El objetivo? Encontrar vías para dar peso a cuestiones que vayan más allá de la propuesta económica, y así apoyar al ecosistema local y poder poner el acento en cuestiones como la transición energética, como ha reiterado Pérez: “Todos tenemos claro que hay que apostar por las renovables, pero hay que bajar de las musas al teatro; hay que bajar al territorio. Ahí es donde está la dificultad”, y ahí es donde hay que poner el foco para transformarla en oportunidad.
