El diseño forma parte de la vida cotidiana: convivimos con él aunque no siempre sepamos reconocerlo. Está en la forma en que una habitación invita a quedarse un rato más, en cómo un espacio de trabajo favorece la concentración o en la decoración de una cafetería donde resulta fácil sentirse cómodo sin saber muy bien por qué. De esta filosofía, la de entender que el diseño no es algo ajeno o reservado únicamente a especialistas, nace Ecléctica Barcelona, un proyecto expositivo que, durante diez días, transformará el Círculo Ecuestre en una casa abierta al público, donde doce estancias son reinterpretadas por duplas creativas de perfiles eclécticos —desde el cine hasta la gastronomía— junto a diseñadores y arquitectos locales.
La idea, impulsada por las barcelonesas Pia Capdevila, interiorista, y Patricia Pérez, fundadora de la agencia AMT Comunicación, surge de una pasión compartida y de una misma manera de entender la ciudad y el diseño. “Primero conectamos como amigas, posteriormente como profesionales y finalmente vimos que compartíamos una misma inquietud: que Barcelona volviera a ser una ciudad vibrante culturalmente”, explica Pérez. Ambas, apasionadas del interiorismo y la decoración, comenzaron a dar forma a una propuesta conjunta que girara en torno a esa pasión.
Pero fue la celebración de la Capital Mundial de la Arquitectura en Barcelona la que terminó de acelerar la idea y convertirla en un proyecto real, que se materializará finalmente del 4 al 13 de junio. Se trata de un proyecto que busca trascender los límites de un festival convencional de diseño e interiorismo: la intención es abrirlo a nuevos públicos e ideas, alejándolo de un formato reservado únicamente a especialistas. La ambición es, de hecho, reunir entre 12.000 y 14.000 asistentes durante los diez días, con entradas alrededor de 20 euros.
Con el objetivo de alcanzar a un público ecléctico —el nombre de este nuevo formato no es casual— y diverso, sus impulsoras concibieron que el propio proceso creativo también debía reflejar esa pluralidad: personalidades de distintas disciplinas, en muchos casos ajenas al diseño, trabajando junto a interioristas y arquitectos para generar cruces inesperados entre diferentes sensibilidades estéticas y formales. “La transversalidad era clave”, defiende Pia Capdevila. “Queríamos que el diseño no se quedara en un nicho, sino que pudiera llegar incluso a quienes no se consideran interesados en él”, añade Patricia Pérez, la otra impulsora del proyecto.
Precisamente el encuentro entre mundos distintos, que al entrar en diálogo generan ideas nuevas e inesperadas, es uno de los fundamentos de Ecléctica. Se trata, además, de perfiles que conocen bien los espacios que intervienen —ya sea porque trabajan, pasan muchas horas en ellos o porque forman parte de su filosofía—, un hecho que refuerza la idea de una “casa real” más que de una instalación efímera. Con ese objetivo en mente, el proyecto se articula en torno a doce estancias, sin recorridos ficticios —como suele ocurrir en otras exposiciones de interiorismo—: un solo dormitorio, un baño, una cocina… espacios reconocibles que buscan inspirar a públicos diversos.
El resultado es un recorrido donde conviven mundos que, en apariencia, no tendrían por qué encontrarse. En el salón, la mirada cinematográfica de Isabel Coixet dialoga con el interiorismo de Lázaro Rosa-Violán. En la biblioteca, la escritura de Javier Cercas se cruza con la sensibilidad de Asun Antó. En la cocina, la gastronomía de Albert Raurich se encuentra con la interiorista Bárbara Aurell, mientras que en el despacho es Risto Mejide quien interviene el espacio junto a Jaime Prous. En la suite con vestidor, el nombre no podía ser otro que el de Juan Avellaneda, que diseña el espacio junto a Ricard Trenchs.
En el comedor, la presencia de la modelo y comunicadora Martina Klein se mezcla con la mirada de Pia Capdevila, cofundadora de Ecléctica, mientras que en la sala club la música de Queralt Lahoz se traduce en arquitectura junto al estudio L35 Architects. El recorrido continúa hacia un baño sensorial ideado por la instructora de yoga Xuan Lan junto a la interiorista Sara Folch; un espacio de gimnasio y suite creado por la creadora digital Coco Constans (conocida en redes como ffitcoco) junto a la interiorista Adela Cabré; una lavandería firmada por la organizadora profesional La Ordenatriz —quien se ha popularizado en redes sociales, donde ya es considerada la Marie Kondo local— junto a Agata Samons; y un bar concebido por el reconocido chef Nandu Jubany con la interiorista Olga Pajares.
Gimnasio y dormitorio: la dupla para un bienestar integral
A falta de menos de un mes para la inauguración de Ecléctica, las duplas creativas ultiman los detalles de cada una de las estancias en las que llevan meses trabajando. “Ha sido un proceso de cocreación muy natural y fácil, aunque a primera vista no lo pudiera parecer, porque se juntan dos disciplinas diferentes —el pilates y el interiorismo— e incluso dos generaciones distintas”, explica Cabré. “Esa mezcla es la que nos ha llevado a crear un espacio que también es híbrido: un dormitorio combinado con un gimnasio” resume la interiorista fundadora del estudio Adela Cabré & Son, que ha trabajado en esta estancia junto a la instructora de fitness y creadora de contenido Coco Constans (@ffitcoco en redes sociales), conocida por sus rutinas de entrenamiento en casa con su método ffitpilates.Ambas han concectado precisamente desde una misma filosofía: la que entiende el bienestar de forma integral. Por ese motivo, han concebido el gimnasio como parte del dormitorio, eliminando las barreras físicas entre ambas estancias. “El bienestar no debe entenderse solo desde el deporte; también es importante el descanso. Tan importante es mantenernos activos físicamente como alimentarnos y descansar bien. Ya no es sólo deporte, es una filosofía y un estilo de vida: una forma de entender el bienestar global, que abarca cuerpo y mente”.
Una concepción del bienestar que también han querido expresar desde la experiencia estética. “Si un espacio emociona, si huele bien, si está bien iluminado, todo contribuye a transmitir esta idea”, asegura Cabré. Por ello, han diseñado un espacio funcional, equipado con todo lo necesario para entrenar, pero también cuidado desde la estética y la belleza. “Yo entreno desde casa y para mí es fundamental cuidar ese espacio: el hogar es tu base, donde cuidarte en todos los sentidos. Un lugar para el ocio, cocinar, dormir, entrenar… En definitiva, para sentirse bien”.
Del proceso a la experiencia
Para Ecléctica Barcelona, las sinergias creativas que surgen durante el proceso —como la que han formado Coco Constans y Adela Cabré— son una parte esencial del proyecto. “No queremos centrarnos solo en el resultado final, sino en las distintas fases e ideas que van apareciendo durante el proceso, para inspirar incluso a quienes no conocen el sector”, explica Capdevila. Por ese motivo, cada encuentro entre perfiles ha sido documentado, convirtiendo el propio proceso en contenido narrativo. El visitante no solo verá una cocina o una suite, sino que podrá comprender cómo se materializa una idea y cómo se expresa la personalidad de cada uno de los implicados.Todo este proceso ecléctico y creativo se materializará en un espacio que invita también a dejarse sorprender por la estética: el Círculo Ecuestre de Barcelona, un edificio histórico y modernista de 1910 —la antigua Casa Pérez-Samanillo, obra del arquitecto Juan José Hervás Arizmendi y decorada por Joan Esteva— donde cada rincón deslumbra, desde la imponente escalinata de mármol hasta sus altos techos pintados. Un lugar que, en sí mismo, ya es una mezcla de gustos, épocas y estilos.
Al tratarse de un club privado, punto de encuentro habitual de políticos y directivos empresariales, el Círculo Ecuestre no está abierto al gran público, salvo en ocasiones puntuales como el festival de arquitectura 48H Open House. La intervención de Ecléctica permitirá, por tanto, descubrirlo desde dentro, aunque sea a través de solo dos de sus plantas. El objetivo, explican sus impulsoras, es generar una experiencia impactante. “Queremos que la gente salga con un efecto wow”, defiende Pérez.
Pero más allá de la sorpresa inmediata, el proyecto reivindica una idea de fondo: que el diseño está presente en todas partes, aunque no siempre sea visible. Esa filosofía se traslada también a la forma de recorrer la exposición. Cada objeto expuesto podrá adquirirse mediante códigos QR, de modo que los visitantes puedan llevar la inspiración del espacio a la realidad. Aunque esta será su primera edición, sus impulsoras confían en que no será la última, logrando consolidar un nuevo formato en la ciudad.