Oriol Pla ocupa su espacio y se lo come en "Gola"

Oriol Pla es el protagonista de "Gola" ©Clàudia Serrahima
Oriol Pla es el protagonista de "Gola" ©Clàudia Serrahima

"Gola" llega al TNC de la mano de Pau Matas Nogué y Oriol Pla Solina.

(Redactora)
02 de diciembre de 2025 - 09:20

Se trata de una propuesta de clown, música y teatro que nos invita a reflexionar sobre nuestros deseos, nuestra auténtica esencia y nuestra personalidad. Oriol Pla nos hace toda una exhibición de su talento interpretativo, con un movimiento físico que nos deja con la boca abierta y que nos hace pasar de la risa, a la desesperación y a la ternura.

Una muestra del enorme talento de esta bestia escénica que nos conmueve con su vulnerabilidad. "¿No se ha hecho demasiado larga?", "¿Hacemos nuestra canción?". Dan ganas de abrazarlo bien fuerte y, de paso, abrazar también esa parte más vulnerable que todas tenemos dentro de nosotros.  

Gola, una pieza que habla sobre el vicio de engullir la vida  

El espectáculo comienza con el protagonista, interpretado por Oriol Pla, pidiendo disculpas. Pide disculpas a su padre, a su madre, a la gente del Institut del Teatre, a los bailarines, a los músicos... Pide disculpas a todo el mundo antes de empezar con su espectáculo, y es que está a punto de ocupar su espacio y, en él, hará todo lo que le apetezca.  

La historia de Gola gira alrededor de una máquina que vende golosinas; la típica máquina que nos encontramos en los hospitales, en los metros, y que venden desde Donuts, hasta plátanos, refrescos y chocolate. ¿Qué queremos?, ¿qué nos apetece comer? Después de un rato rumiando, al final, se escoge el Donut. Cuesta saber qué queremos, pero lo acabamos consiguiendo: queremos comernos aquel Donut de azúcar que vemos allí arriba de la máquina. Ponemos la moneda, pero la máquina falla y el producto se queda atrapado.  

A partir de aquí, comienza la catarsis del personaje que, aunque ya sabe qué quiere comer, se encuentra con una gran cantidad de problemas para conseguir su objetivo: comerse el Donut. Habla con Jesús (sí, como Dios, pero, en esta pieza, encarnado por el técnico de la máquina), espera soluciones, Jesús le ofrece otras opciones y, al final, las acaba aceptando por fuerza.  

Quería el Donut, pero parece que la vida tiene otros planes; así que se conforma y acepta el intercambio, lo acepta de manera desesperada, de manera glotona, de manera forzada. Se comerá los restos que le da la vida, cuando él tenía muy claro que lo que quería era un simple Donut.  

Tráiler de "Gola" de Oriol Pla y Pau Matas

Risa, reflexión y humanidad  

"¿Qué os han hecho?". Esta es la pregunta que el personaje nos hace desde el escenario, una pregunta que, personalmente, me impactó. Nos dice que si, en vez de gente "adulta", la grada estuviera formada por niños y niñas, estarían todos corriendo, libres, dejándose llevar. En cambio, nosotros estamos allí, agarrotados, con un autocontrol y un conformismo que parece que los años nos hayan obligado a digerir. ¿Qué nos han hecho?, me pregunto yo ahora. 

Oriol Pla ocupa su espacio, tal como anticipa al inicio del espectáculo, y se lo come. Y lo hace literalmente. La escenografía es sencilla: la máquina de vending, una silla, un carro con un músico en directo y comida, mucha comida, comida que no quiere, pero que está allí y que acaba aceptando. 

Oriol Pla i Pau Matas són els creadors de "Gola" ©Clàudia Serrahima
Oriol Pla y Pau Matas son los creadores de "Gola" ©Clàudia Serrahima 

La expresividad, tanto física como gestual, que tiene Oriol Pla nos hace reír mucho, muchísimo. Y nos hace ver cómo el clown sigue más vivo que nunca. Necesitamos el clown, necesitamos este lenguaje que nos habla de la humanidad, de la vulnerabilidad y de la locura que es a veces la vida, sin necesitar palabras grandilocuentes ni historias enrevesadas. Aquí, con un solo personaje y un solo conflicto, conseguimos entender muchísimas cosas y conectar con el teatro desde otra perspectiva. 

Gola es una maravilla. Porque nos hace reír, porque nos hace pensar y porque ver trabajar a Oriol Pla en vivo y en directo emociona y pone los pelos de punta. Vivimos la vida de manera demasiado desesperada y, quizás, es hora de escuchar realmente lo que queremos y descansar un poco.
 

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Sobre el autor

Elia Tabuenca
Elia Tabuenca

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