Mujeres que acabaron encarceladas en la prisión de la Trinitat, en Barcelona; un centro comandado por monjas que actuaban como sus inquisidoras con un objetivo claro: limpiarles la mente de ideas "rojas" y encauzarlas por el camino recto y cristiano. Por eso, la mayoría de las presas eran chicas jóvenes y universitarias cuyo "delito" no había sido otro que repartir octavillas o participar en manifestaciones.
Dones Lliures cuenta con testimonios que rompen el silencio
La propuesta escénica nos presenta diferentes mujeres, personas reales que la compañía La Voz Ahogada ha entrevistado para recoger su testimonio, y que cobran vida en el escenario gracias a la interpretación de las dos actrices protagonistas. Vemos pasar personalidades, energías y recuerdos diferentes que nos dibujan esta parte de la historia silenciada y menospreciada durante décadas.
Porque en el franquismo pasaron muchas cosas, demasiadas… Y el encarcelamiento de las mujeres quedó como un hecho más, casi invisible. Pero la vida de todas ellas quedó truncada por aquel encierro en el que eran tratadas como una plaga a combatir.
En este proceso sufrieron torturas y vejaciones dentro de la comisaría de la Via Laietana, un lugar que sigue hoy en activo y que fue el símbolo de la represión. Una comisaría que debería estar cerrada y convertida en memoria histórica, pero allí sigue, en pie, con una placa que recuerda a las víctimas y que se ha tenido que reponer 15 veces porque "alguien" la rompe o la quema. El fascismo, tristemente, sigue latente en nuestra ciudad.
El nudo en la garganta y la sombra de los "pedazos"
La obra recorre el tardofranquismo mostrándonos voces que hoy siguen fuertes y orgullosas, pero también otras a quienes todavía les tiembla la voz y sienten un nudo en la garganta al recordarlo. El dolor y el abuso de poder fueron la sintonía de una época que, a día de hoy, sigue oculta y presente en nuestras instituciones.
Se trata de teatro documental que no se centra en el dramatismo ni en el victimismo, sino en el relato real. Resulta muy efectivo el contrapunto del personaje fascista que va haciendo el dibujo cronológico; aporta un tono satírico que demuestra que la sombra de Franco sigue entre nosotros. Porque, como bien dicen en la obra, "Franco no murió: estalló en pedazos", y esos pedazos forman parte del Estado que se fundó después de su muerte.
El peso de La Modelo
La Voz Ahogada ha logrado crear un espectáculo lleno de verdad que recupera la dignidad de aquellas personas cuyos derechos fueron vulnerados. Como dicen en el montaje: para poder pasar la página de la memoria histórica, antes tenemos que leer esa página.
Ver Dones lliures en la prisión de La Model de Barcelona, donde también hubo un módulo para estas mujeres, hace que la obra tome aún más fuerza. Ahora ocupamos estos pasillos como espectadoras pero, hasta hace no mucho tiempo, estos muros eran testigos de la persecución de inocentes que solo querían la libertad.
