Diego Pinilla y Sergio Fuster Codorniu
El director de Bodegas y Operaciones de Raventós Codorníu, Diego Pinilla, con el consejero delegado del grupo, Sergio Fuster.

Codorníu acelera el crecimiento y se erige como líder del cava ecológico

La marca decana del sector asegura que el 100% de su producción ya estará certificada como ecológica en 2024, elemento que supondrá un revulsivo para los viticultores del Penedès, a quienes prevé pagar un 37% más por cada kilo de uva

El Grupo Raventós Codorníu abraza la sostenibilidad e incorpora en su lógica de negocio la misión de contribuir a mejorar el planeta. La histórica compañía catalana, controlada desde 2018 por el fondo de capital riesgo estadounidense Carlyle, ha puesto la directa para reconvertir la mayoría de sus fincas al sistema de producción ecológica y ser un referente global en la elaboración de productos vinícolas procedentes de cultivos libres de fungicidas, pesticidas y productos químicos, en los que se practica una agricultura preventiva en lugar de curativa.

“Queremos ser la empresa global de vinos sostenibles de mayor crecimiento en 2025“, asegura Sergio Fuster,  consejero delegado de Raventós Codorníu, quien ha incorporado a la empresa un nuevo propósito corporativo: “dar valor a la tierra”. “Hasta ahora hemos extraído valor de las vides, pero ahora debemos también devolver valor y poner a la sostenibilidad en el centro de nuestras decisiones”, afirma el ejecutivo, que antes de fichar hace poco más de un año por Codorníu había trabajado en multinacionales como Kellogg’s, Danone, United Biscuits y Procter & Gamble.

Según Fuster, Raventós Codorníu ya es actualmente el líder en la producción de cava ecológico (u orgánico, según la terminología anglosajona), con un total de 4,77 millones de botellas comercializadas en el último año. Esta cifra se traduce en una cuota de mercado del 35%, ya que según las estadísticas oficiales del Consejo Regulador del Cava, en 2020 se vendieron un total de 13,78 millones de botellas de cava ecológico.

Raventós Codorníu asegura que esta cifra de 4,77 millones crecerá de forma exponencial y, este mismo año, prevé duplicarla, hasta alcanzar unas ventas de cava ecológico de entre nueve y diez millones de botellas. En total, entre vino (50% de la producción) y cava (50%), el grupo comercializa 50 millones de botellas al año, de las cuales la mitad se exportan.

Tres de las marcas de la empresa, Raimat, Parxet y Titiana, ya son 100% orgánicas, pero el gran reto está en la transformación de la marca Codorníu, el buque insignia del grupo. El objetivo es que en 2024 todas las botellas de cava de la marca Codorníu ya estén certificadas como ecológicas.

“En 2024, la mitad de nuestro negocio ya será eco, porque la marca Codorníu genera el 50% de nuestro volumen de facturación”, destaca el directivo. Este peso de los productos orgánicos irá creciendo, porque también están ya en transición otras marcas como Mont-Ferrant, Raventós d’Alella, Scala Dei, Poblet, Portal de Montsant, Legaris y Bodegas Bilbaínas.

Este anuncio de apuesta total por el mercado orgánico se produce en un momento dulce para la compañía, que dice haber dejado atrás los años de dificultades y estancamiento de las ventas e iniciado una nueva etapa de aceleración del crecimiento y ganancia de cuota de mercado. “El incremento de las ventas es importante, estamos por encima de los niveles prepandemia y recogiendo los frutos de intenso trabajo que hemos realizado para expandir nuestra actividad comercial”, afirma Fuster, que ha renovado prácticamente a todo el equipo directivo. Según el consejero delegado, mes a mes,  el grupo registra crecimientos de entre el 30% y el 40% respecto a 2020, y de entre el 10% y el 20% respecto a los meses previos a la pandemia.

Parte del equipo directivo de Raventós Codorníu, en una de las fincas ecológicas.

Raventós Codorníu agrupa a quince bodegas en España, Argentina y California (EEUU) y facturó 180 millones de euros en el ejercicio cerrado en junio de 2020. El objetivo de Carlyle y del nuevo equipo directivo es alcanzar unas ventas de 400 millones a medio-largo plazo y elevar las exportaciones del actual 50% al 70% o al 80%, manteniendo la apuesta tanto por el vino como por el cava y potenciando la producción ecológica.

Esta decisión empresarial implica un importante coste económico que la empresa no quiere cuantificar de forma global, pero sí con un ejemplo muy palpable: la compra de uva ecológica implica un incremento de los costes de materia prima del 37,5%, ya que el precio que se paga a los viticultores por cada kilo de uva convencional es de 32 céntimos de euro, frente a los 44 céntimos que reciben por la ecológica.

Según Fuster, este extracoste “no se trasladará al consumidor”. “No vamos a subir los precios, el cava ecológico se podrá disfrutar al mismo precio”, asegura, tras constatar que toda esta estrategia no se ha improvisado, sino que el grupo la inició hace muchos años. En Raimat, por ejemplo, se dejó de utilizar insecticidas hace ya 20 años. “Estoy cosechando el trabajo realizado por mis antecesores”, constata el consejero delegado. Parte de la familia Raventós, fundadora de una compañía con 460 años de historia, sigue formando parte del capital del grupo, aunque ahora de forma minoritaria.

El enólogo Diego Pinilla, con Sergio Fuster, que tomó las riendas del grupo a mediados de 2020.

Las bodegas de Codorníu Raventós ya controlan actualmente una superficie de viñedos ecológicos que suman 3.570 hectáreas, de las cuales un 50% ya están certificadas como orgánicas y el otro 50% se encuentran en proceso de transformación, ya que el sello no se obtiene hasta el final de la tercera vendimia. Según el director de operaciones y de las bodegas del grupo, Diego Pinilla, en 2022 el 88% de la superficie ya será 100% orgánica, con más de 3.000 hectáreas transformadas. “El reto técnico es enorme, pero este proceso que lidera Codorníu marcará un auténtico hito para la transformación vitivinícola del Penedès”, asegura el enólogo. Según Pinilla, Codorníu ha firmado contratos de compra a largo plazo con un grupo de 200 viticultores, a quien también se ayuda económicamente para que puedan afrontar este proceso de migración a la agricultura orgánica.

El notable incremento de la superficie certificada que se espera para la vendimia de 2022 permitirá dar un gran salto a la marca Codorníu, ya que su producto estrella, el cava Anna de Codorníu, podrá salir al mercado como 100% ecológico a partir de 2023. Mientras, la marca  ha lanzado al mercado el cava orgánico Codorníu Cuvée Original en homenaje al primer cava elaborado por la firma en 1872.

Una botella del nuevo cava ecológico de Codorníu.