APM Terminals compró la terminal del antiguo Grup Maritim TCB en 2016. ©Port de Barcelona

APM Terminals y Relisa invertirán más de 110 millones de euros en el Port de Barcelona

Mejorarán la operativa y capacidad de almacenamiento de sus terminales de contenedores y productos líquidos a granel a cambio del alargamiento de sus concesiones. En paralelo, el grupo Primagas también ha revalidado su apuesta por la capital catalana con la adquisición del 100% del almacén de gas Koalagas.

Más inversión en Barcelona vinculada a la fachada marítima. Tres grandes empresas han anunciado inversiones en el Port de Barcelona por un valor de más de 110 millones de euros que se traducirán en la creación de nuevos puestos de trabajo y en la consolidación de la capital catalana como uno de los núcleos logísticos más importantes del Mediterráneo. Se trata de la empresa APM Terminals, que gestiona una de las principales terminales de contenedores del puerto, de la compañía catalana Relisa —especializada en el almacenamiento de líquidos a granel— y de la multinacional Primagas, que ha adquirido el 100% de un almacén de gas propano considerado estratégico.

La inversión más relevante la ha anunciado APM Terminals, una compañía filial del gigante marítimo danés Maersk, que se ha comprometido a invertir 104 millones hasta 2028. Este presupuesto está vinculado a la decisión que ha tomado el consejo de administración del Port de Barcelona para ampliar en 8 años el plazo de concesión de la terminal, que ahora finalizará en octubre de 2036. Según la infraestructura portuaria presidida por Damià Calvet, APM Terminals Barcelona remodelará la línea de muelle de 1.500 metros cuadrados que explota en el muelle Sur para incrementar su calado y poder atender a los grandes barcos portacontenedores que se están poniendo en servicio actualmente en todo el mundo.

La terminal de contenedores que explota APM en Barcelona —incorporada en 2016 gracias a la compra de Grup Maritim TCB— dispone de una superficie de 81 hectáreas y se dotará también ahora de nueva maquinaria y de grúas de mayor capacidad para facilitar la actividad de la empresa estibadora.

En paralelo, el Puerto de Barcelona también ha acordado incrementar en diez años, hasta 2041, la concesión que explota Receptora de Líquidos (Relisa), una empresa logística centrada en la recepción, almacenamiento, manipulación y expedición de productos líquidos a granel, como aceites, grasas, biocombustibles y productos químicos. A cambio del alargamiento del contrato, Relisa se ha comprometido a efectuar un plan inversor de 10,3 millones de euros hasta el año 2026 destinado a modernizar sus instalaciones para ganar productividad y eficiencia, mejorar la operativa de la terminal ferroviaria y aumentar la capacidad de almacenamiento. El acuerdo prevé la remodelación del punto de atraque 32 del muelle de la Energía. La terminal de Relisa tiene una superficie de 27.400m² y una capacidad de almacenamiento de 200.000 m³ distribuidos en 127 depósitos, de entre 100 y 7.500 m³ de capacidad.

En paralelo a estas dos iniciativas derivadas del alargamiento de concesiones, la multinacional gasista Primagas ha anunciado que ha adquirido el 50% del capital que no controlaba en el almacén que Koalagas tiene en el Port de Barcelona. Hasta ahora, el 50% de este almacén era propiedad de la empresa italiana Decal, uno de los principales operadores de productos petrolíferos instalados en el puerto. “Ha sido un placer trabajar junto a Primagas, parte de un grupo tan importante a escala mundial y referencia en el sector del GLP, pero ha llegado el momento de que nuestros caminos se separen y que Koalagas desarrolle su actividad de la mano de Primagas”, ha explicado Ignacio Pujol, director general de Decal España.

El almacén de Koalagas en Barcelona se estrenó en 2000 y está considerado como “una instalación estratégica para el sector gasista español”, según explica Jan Schouwenaar, consejero delegado de Primagas, filial del grupo holandés SHV Energy. Koalagas se dedica a almacenar propano y hace un año recibió el primer barco que llegó a un puerto español cargado con el nuevo combustible biopropano.