Transformando un barrio no solo se mejora la ciudad, sino también el mundo. Este es lema que Barcelona quiere reivindicar durante la celebración de la Capitalidad Mundial de la Arquitectura en 2026. Recordando, así, que la capital catalana, además de una ciudad rica en patrimonio arquitectónico y llena de imponentes edificios, también es una ciudad viva y que actualmente enfrenta pequeñas ---y grandes--- transformaciones urbanísticas en sus distritos. Unas transformaciones que quieren dar respuesta a retos presentes y futuros, como la falta de vivienda o la crisis climática y que, a la vez, consigan transformar el entorno de la ciudadanía y el mundo en el que viven.
Barcelona explicará este pasado, presente y futuro de su urbanismo a través de un extenso programa que se extenderá durante diez meses con más de 1.500 actividades por los diez distritos que la conforman. Un programa variado de exposiciones, ciclos de conferencias y debates, rutas guiadas por la ciudad y talleres para niños que quieren hacer reconectar a la ciudadanía con la arquitectura y el urbanismo y hacerle tomar conciencia del impacto de estas disciplinas en su vida cotidiana.
"En el imaginario colectivo, probablemente la gran transformación de Barcelona se remonta al año 1992, coincidiendo con la celebración de los Juegos Olímpicos. Pero esta no es la única ni la última gran transformación urbanística que la ciudad enfrentará. De hecho, en su horizonte la ciudad no contempla la celebración de ningún gran acontecimiento, pero en la próxima década sí que proyecta grandes cambios en la trama urbana", ha resumido el alcalde Jaume Collboni.
Transformaciones como las de la estación de la Sagrera y la creación del nuevo barrio con más de 3.000 viviendas a su alrededor, la futura Ciutadella del Coneixement ---iniciativa científica que también quiere ser un revulsivo para cambiar esta zona de la ciudad---, además del paquete de actuaciones desde la plaza Espanya hasta la Anella Olímpica, y la construcción de pisos en el barrio de la Marina del Prat Vermell. Unos cambios en la trama urbana con los que Barcelona mira el futuro sin olvidar su legado arquitectónico y urbanístico, protagonizado por nombres como Antoni Gaudí, coincidiendo con la celebración del centenario de la muerte del arquitecto durante el año 2026, o Ildefons Cerdà, de quien también se celebrará una efeméride el próximo año: el 150º cumpleaños de su defunción.
Es esta mezcla entre pasado y futuro, que se produce dentro del entramado urbanístico de Barcelona, lo que Barcelona quiere proyectar al mundo. "La Capitalidad servirá para repensar cómo queremos vivir y habitar nuestras ciudades en un futuro, pero sin olvidar el bello legado arquitectónico de esta ciudad", ha enfatizado Iñaqui Carnicero, secretario General de Agenda Urbana, Vivienda y Arquitectura. El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana del Gobierno central ha sido, precisamente, uno de los impulsores de la candidatura de Barcelona en la Capitalidad Mundial de la Arquitectura, junto con el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, candidatura que se impuso a la de Pekín, la capital china. Las tres instituciones aportarán, en conjunto, 11 millones de euros para la celebración de este gran evento de alcance mundial.
Precisamente, la organización ha escogido dar el pistoletazo de salida a los preparativos de esta Capitalidad en un edificio que es, en sí mismo, una conexión entre este pasado, presente y futuro: la antigua sede de Gustavo Gili. Un icono del racionalismo catalán, que hasta el año 2016 sirvió como sede de la editorial Gustavo Gili ---editorial especializada, precisamente, en temas de arquitectura, diseño y arte---, que fue adquirida por el Ayuntamiento hace cuatro años para su preservación. Abierta al público por primera vez como una de las sedes principales de la bienal de arte Manifiesta ---además de actuar como oficinas técnicas de la organización de la bienal---, también ocupará un espacio central en el programa de 2026, además de convertirse, de nuevo, en la sede de trabajo del equipo técnico organizativo.
El edificio será uno de los 21 espacios donde se instalarán una cincuentena de exposiciones que tendrán una duración de entre tres y seis meses, de forma que cada mes se inaugurará una de nueva. Unas muestras que reflexionarán sobre la relación de esta disciplina con el arte, la sostenibilidad o la falta de vivienda en la ciudad de Barcelona. Además de exposiciones, el programa que se alargará desde Santa Eulàlia (12 de febrero) hasta Santa Llúcia (13 de diciembre), también incluirá 185 debates y ciclos de conferencias, como el ciclo Novíssims impulsado de la mano del COAC (Col·legi d'Arquitectes de Catalunya) para poner en valor estudios liderados por arquitectos menores de 40 años.
Como no podía ser de otra forma, la programación también incluirá visitas y rutas guiadas por los diferentes distritos ciudad. Rutas como las propuestas por 48h Open House Barcelona que, además de su habitual propuesta en otoño para abrir espacios arquitectónicos inéditos, organizará tres Open Barri, uno en cada estación del año para poner el foco en tres distritos de la ciudad (Nueve Barrios, Santos-Montjuic y Sarriá-Sant Gervasi) que no acostumbran a aparecer en los recorridos arquitectónicos más habituales.
E, incluso, incluye la creación de una extraescolar de talleres gratuitos dirigida a niños de entre 8 y 12 años sobre cómo se imaginan la Barcelona del 2035. Con todo, más de 1.500 actividades forman parte de esta programación trabajada de "forma abierta y coral, de arriba hacia abajo", con la colaboración de 170 entidades, colegios profesionales, museos o bibliotecas para "conseguir explicarnos al mundo", como ha remarcado Maria Buhigas, arquitecta en ninguno del Ayuntamiento de Barcelona y encargada de liderar la programación de este evento internacional.
La otra cara de este programa divulgativo y abierto a la ciudadanía será un evento más profesional: la celebración del Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), del 28 de junio al 3 de julio de 2026, convirtiéndose en la única que ha sido dos veces sede de este acontecimiento que vuelve a la ciudad tres décadas más tarde, después de la 19ª edición en 1996. Un espacio de debate dirigido a un público más profesional ---con la previsión de reunir más de 10.000 asistentes---, para repensar de forma conjunta la contribución el futuro de esta disciplina. Bajo el lema Becoming. Architectures for a Planet in Transition, las actividades de este foro de debate se repartirán por toda la ciudad, pero tendrán el Disseny Hub y las Tres Xemeneies como polos principales.
Con todo, pero, la celebración de este acontecimiento de alcance global no solo quiere dejar una impronta inmaterial en la ciudad, a través de la divulgación y el debate, sino también física. Lo hará a través de una gran maqueta de la ciudad de Barcelona, que dibujará como se transforma la ciudad de forma física y se instalará también en la antigua sede de Gustavo Gili, y de la transformación de diez paredes medianeras ---aquellas paredes situadas entre dos edificios para sostenerlos--- en nuevas fachadas.
A partir de las propuestas ganadoras del Concurso Internacional de Ideas para jóvenes arquitectos, promovido por el Ayuntamiento y la Fundación Mies van der Rohe ---que recibió más de 400 propuestas de arquitectas de unos cincuenta países---, estas transformaciones no solo servirán para embellecer estas paredes, sino también para mejorar la calidad de vida de los vecinos. "El legado de estos acontecimientos acostumbran a ser grandes pabellones, pero en Barcelona no queremos pabellones, sino transformar la calidad de vida de los ciudadanos de todos los distritos y, por lo tanto, también su mundo", ha concluido Collboni.