El Papa ya está en Barcelona. Después de una primera jornada intensa con baño de masas incluido en el Estadi Olímpic, la ciudad ya está preparada para el plato principal del viaje pontificio: la visita a la Sagrada Familia para bendecir la Torre de Jesús. Será un momento histórico para la basílica, que solo podrán vivir en directo unos pocos miles de persoans: 4.000 lo harán dentro del templo, y 4.000 estarán en el exterior de la basílica. Pero el momento culminante, a las 21.30 horas, cuando se ilumine la cruz de la Torre de Jesús, podrá verse desde muchos puntos de la ciudad, incluidas las dos pantallas gigantes instaladas en Glòries y Arc de Triomf.
Muchos puntos de la ciuda ejercerán de mirador: desde los balcones alquilados a buenas cantidades hasta puntos elevados de la ciudad desde los que se ve la Sagrada Familia enmarcada por el Eixample, pasando por ventanas al skyline como la Torre Glòries. Pero también puede verse de otras formas. Una de ellas es desde uno de los rooftops de la ciudad que se asoman sobre la basílica. Desde cenas hasta opciones más informales, restaurantes y terrazas de la ciudad se convierten en miradores desde los que presenciar el momento en que se iluminará la torre, con un espectáculo lumínico y de drones coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí.
Son varias las azoteas de Barcelona que miran hacia el templo. Desde más cerca o más lejos, y con más o menos pompa, se alzan como un escenario más desde el que ver la iluminación de la cruz que corona la Sagrada Familia. El lujo no falta entre las opciones: el Rooftop Garden de El Palace Barcelona ha preparado una cena reducida por el centenario de la muerte del arquitecto. Desde sus vistas a la Sagrada Familia, ofrecerá un menú ligero de verano acompañado de una selección de vinos, en una cita inspirada en Gaudí. El hotel, además, ha abierto esta temporada una coctelería efímera que rinde homenaje precisamente al arquitecto, el Gaudí Secret Garden, abierto al público en general.

La visita del Papa también se traducen reservas y reservados, como en el roofop del Hotel Royal, que se asom a la ciudad (también a la Sagrada Familia) desde el paseo de Gràcia, y que estará ocupado por un grupo privado durante el atardecer, y con numerosas reservas también después. Las reservas también son muchas en uno de los hoteles más emblemáticos de la ciudad: la terraza La Dolce Vita del Majestic prevé una afluencia de público relevante, aunque las reservas rondan las de un miércoles corriente. A poca distancia, desde Pau Claris con la Gran Via, el Hotel Almanac y su Azimuth Rooftop ofrece también una buena panorámica presidida por la cruz de la Sagrada Família.
Desde otro ángulo, el SíSí Rooftop también ofrece unas vistas desde lo más alto del hotel The Social Hub, en el Poblenou, con una propuesta más informal que va de los cócteles a opciones para picar, con un toque mexicano. El Poblenou también alberga otro buen punto de vista de la basílica: The Hoxton tiene en su azotea el restaurante Four Corners, con una propuesta italoamericana como hilo conductor de la carta.

En cambio, los entornos inmediatos de la Sagrada Familia ofrecerán menos opciones. Las terrazas de la avenida Gaudí y sus entornos, acostumbradas a las vistas de la basílica desde su base, renunciarán este miércoles a este papel, y es que no se podrán colocar a lo largo de la avenida; los locales podrán abrir, pero sin terraza, y muchos de ellos han optado por cerrar.
Otro de los grandes puntos desde los que ver el templo tampoco será una opción: la terraza panorámica del hotel Sercotel Rosselló, tal vez con las mejores vistas a la Sagrada Familia de la ciudad, estará reservada a los huéspedes del hotel, y a un evento privado, para presenciar un momento que representará un antes y un después para la basílica, en honor al arquitecto que la concebió.


