El triángulo de oro de Barcelona: Mnac, Macba y Thyssen

Barcelona ha vivido demasiado tiempo de inercias. Durante décadas, hemos confiado en el legado del 92 y en la potencia visual del modernismo para mantenernos en el mapa, pero la realidad es que el motor museístico de la ciudad pedía una revisión a fondo. Hoy, sin embargo, el tablero de juego está cambiando. La coincidencia en el tiempo de tres grandes proyectos —la expansión del MNAC, el crecimiento del MACBA y el desembarco de la colección Carmen Thyssen— no es solo una cuestión de metros cuadrados; es la última oportunidad para consolidar una capitalidad cultural real en el siglo XXI.

Exterior del Palau Victòria Eugènia, que se convertirá en la puerta de entrada del nuevo MNAC.

Un relato completo al pie de Montjuic

La presentación del proyecto Passatge de Museu para la ampliación del MNAC marca un antes y un después. Hasta ahora, el Museu Nacional era una joya cerrada en un palacio magnífico pero pesado, que dejaba el arte de posguerra y contemporáneo en un cajón por falta de espacio. Con la integración del Palau Victòria Eugènia, el museo no solo gana 20.000 metros cuadrados, sino que "baja a la ciudad".

La oportunidad es clara: crear un eje cultural en Montjuic que rivalice con el Museumsinsel de Berlín o el South Kensington de Londres. El MNAC ya no será solo el museo del Románico; será el museo que explique todo el arte catalán, sin interrupciones, conectando el pasado medieval con la potencia creativa del presente.

El MACBA y la conquista de la plaza

Mientras tanto, en el corazón del Raval, el MACBA busca resolver una asignatura pendiente: ser un museo habitable. La ampliación en la plaça dels Àngels, firmada también por HArquitectes y Christ & Gantenbein, tiene que ir más allá de la arquitectura. Es la necesidad de dotar de orden a un espacio público tensionado y de permitir que la colección de arte contemporáneo respire. Barcelona necesita un MACBA que no solo atraiga al visitante internacional, sino que se convierta en una ágora para la vecindad, demostrando que el arte puede ser un agente de regeneración urbana y no solo un escaparate.

El Thyssen: El eje central que faltaba

Finalmente, el anuncio de la apertura del Museo Carmen Thyssen Barcelona en el antiguo cine Comedia cierra el círculo. Situado al cruce del Paseo de Gracia y Gran Vía, este nuevo polo de atracción privado-público es la pieza que conectará los flujos turísticos y locales con un relato artístico de primer nivel. El hecho de que la Baronesa haya escogido el 2028 para abrir este espacio —centrado no solo en la pintura, sino también en el diseño y el talento joven— pone a Barcelona en el circuito de las grandes colecciones internacionales con una visibilidad imbatible.

Skaters MACBA

La Plaza del Macba. © TheNBP

Esta transformación no es un capricho estético. Es una necesidad estructural por tres motivos:

1.- Barcelona necesita dispersar a sus visitantes. Fortalecer Montjuic (MNAC) y el centro cultural (Thyssen y MACBA) ayuda a esponjar los puntos críticos de saturación.

2.- Una nación que no tiene espacio para mostrar su arte contemporáneo es una nación que no se reconoce a sí misma. La ampliación del MNAC, y la llegada del Museo Carmen Thyssen Barcelona corrige una deuda histórica con nuestros artistas.

3.- En un mundo donde Madrid, París o Abu Dabi invierten miles de millones en infraestructuras culturales, quedarse quieto es retroceder.

En 2029, coincidiendo con el centenario de la Exposición Internacional, Barcelona tendría que ser una ciudad donde el arte no sea un destino de un día, sino un recorrido constante. Tenemos los proyectos, tenemos el consenso institucional y tenemos la historia. Ahora solo hace falta que las excavadoras no se detengan. Nos va la identidad de la Barcelona del futuro.

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Adrià Fontenay
Adrià Fontenay
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