Una prenda puede hacerse viral incluso antes de llegar a las tiendas. Las redes sociales han revolucionado la manera de descubrir y consumir moda, y han permitido que muchas marcas emergentes se den a conocer sin necesidad de una tienda física. Pero todavía hay aspectos de la experiencia de compra que ninguna pantalla puede sustituir: tocar un tejido, observar cómo cae una prenda o probársela delante del espejo. Porque la moda sigue siendo, en buena parte, una experiencia física. Y eso explica que, a pesar de las redes sociales o las tiendas en línea, los creadores sigan buscando espacios donde mostrar sus colecciones, explicar sus proyectos y conectar con el público cara a cara.
Precisamente la necesidad de encontrar espacios físicos donde mostrarse y conectar es la que ha llevado a la comunidad barcelonesa Moøde a inaugurar The Fashion Hub, un nuevo espacio en el número 11 de la calle Comerç, en el corazón del Born, que combina showroom, coworking y taller de creación. Impulsada por las emprendedoras Lisa Ivarsson y Svetlana Ko, establecidas en Barcelona, la plataforma da, así, el salto a su primer espacio físico permanente después de más de cinco años organizando mercados efímeros, desfiles y otros eventos dedicados a las marcas independientes. Desde la inauguración oficial del espacio, el pasado jueves, este nuevo hub acoge hasta una veintena de marcas emergentes que pueden exponer y vender las piezas de su colección, pero también trabajar y compartir techo con otros profesionales del sector.
The Fashion Hub nace también como respuesta a la efervescencia creativa que vive el sector de la moda en la ciudad. Barcelona, consolidada como una de las ciudades de referencia en diseño y moda, combina el legado de grandes firmas históricas como Mango o Desigual, y la repercusión de eventos como la 080 Barcelona Fashion, con una nueva generación de creadores que encuentran el entorno ideal para emprender, crecer y desarrollar sus proyectos. De hecho, cada vez son más los diseñadores catalanes que inician su camino y los talentos internacionales que escogen la ciudad para continuar su trayectoria profesional.

Además de un ecosistema creativo, estos profesionales también necesitan espacios donde mostrar, explicar y hacer crecer sus propuestas. Actualmente, muchos de estos diseñadores encuentran salida a través de tiendas multimarca —que difícilmente pueden dedicar el espacio y la atención necesarios para poner en valor cada propuesta que exhiben—, o en mercados itinerantes como Palo Alto. A pesar de la existencia de iniciativas públicas como Barcelona Fashion Forward, que apoya el talento emergente con formación, acompañamiento y una exposición final de los proyectos seleccionados, la ciudad todavía necesita más espacios para que estas marcas independientes crezcan y se consoliden, más allá de compartirlas en redes sociales o a través de tiendas online.
Un escaparate que también es lugar de trabajo y creación
Pero The Fashion Hub nace con la voluntad de superar el concepto tradicional de escaparate y convertirse en un espacio que no solo sirva para exponer y vender, sino también para trabajar, crear red y generar comunidad. Un punto de encuentro donde los profesionales de la moda puedan conectar entre ellos y, a la vez, acercar sus propuestas a los compradores, que tendrán la oportunidad de descubrir y valorar las piezas presencialmente. Ubicado en el corazón del Born, uno de los barrios con más tradición artesana de la ciudad y rodeado de galerías de arte contemporáneo y talleres creativos, The Fashion Hub invita desde la calle a sumergirse en la moda a través de una gran cristalera que deja entrever la variedad de objetos que expone la tienda.

Solo al cruzar la puerta, aparece un espacio diáfano de 200 metros cuadrados y cinco metros de altura, donde unas imponentes columnas doradas marcan el ritmo del espacio y delimitan, de manera natural, los diferentes rincones. Entre los expositores, prendas de ropa de todos los colores y estilos comparten protagonismo con joyas, bolsos y accesorios. Pasear por allí también es una forma de descubrir toda una nueva generación de creadores de moda independientes, ya que las marcas residentes que conviven en el espacio representan diferentes maneras de entender la moda.
Entre las primeras marcas residentes conviven los corsés artesanales de Lola Mamita, la joyería inspirada en el mar y el Mediterráneo de A’Mmare, los accesorios de cuero de Mr. Martin, los kimonos de Murci, los estampados coloridos de Lisa Ivarsson —una de las fundadoras del espacio— y las texturas de Anakon, creada por Svetlana Ko, la otra cofundadora de la plataforma y el espacio. Propuestas muy diferentes entre sí, pero unidas por una misma filosofía: producciones de pequeña escala, apuesta por la artesanía, materiales seleccionados con cuidado y una voluntad de crear piezas con identidad propia, más allá de las últimas tendencias.
Además del showroom —abierto de martes a domingo, de 12 a 20 h—, el local incorpora un espacio de coworking y una zona de taller para que las marcas puedan preparar nuevas colecciones, reunirse con clientes, organizar sesiones de fotos o generar contenido. Paralelamente, fotógrafos, estilistas, maquilladores, modelos y otros profesionales de la industria también pueden utilizar las instalaciones. Así, el espacio ofrece diferentes modalidades de participación, con cuotas que van desde los 80 euros mensuales para los profesionales creativos que utilizan el taller y el coworking, hasta los 250 o 350 euros para las marcas que quieren presencia en el showroom, según qué nivel de exposición y uso del espacio necesita cada firma.
Más allá de funcionar como espacio de venta y trabajo, The Fashion Hub también quiere ser un punto de encuentro para la cultura de moda, con una programación de eventos y exposiciones que den visibilidad a nuevos talentos y proyectos creativos. La primera muestra del espacio, vinculada a la escuela de idiomas sueca Internationella Skolorna de Barcelona, reúne fotografías de moda realizadas por estudiantes con la dirección de estilistas y fotógrafos de la ciudad y la participación de más de diez marcas locales e internacionales.

De eventos efímeros a una dirección fija
Antes de instalarse en esta nueva dirección fija en el Born, la plataforma Moøde nació como un proyecto itinerante y transversal. La comunidad surgió en el año 2020, en pleno confinamiento, cuando estas emprendedoras de procedencias diversas pero establecidas en Barcelona —la diseñadora rusa Lisa Ivarsson y la sueca Svetlana Ko—, vinculadas al mundo de la moda, detectaron una necesidad compartida entre muchos creadores independientes: más allá de diseñar una buena colección, hacían falta espacios donde poder mostrarla.
El primer paso fueron las pop-ups. Durante estos cinco años, Moøde ha organizado decenas de mercados efímeros que reunían marcas emergentes en diferentes puntos de Barcelona. Con el tiempo, aquellos encuentros se ampliaron con desfiles, presentaciones y eventos. The Fashion Hub representa ahora un nuevo paso en esta trayectoria. Sin abandonar los eventos temporales, la plataforma impulsa por primera vez un espacio permanente. Un lugar desde donde las marcas pueden trabajar durante todo el año, recibir clientes, compartir conocimiento y recursos y establecer relaciones con otros profesionales del sector.
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