En un país que se ha convertido en la cuna de grandes marcas de moda de fast-fashion internacionales, destacan también una extensa cantidad de pequeñas tiendas locales que buscan hacerse un hueco en el complicado sector de la moda. Tanto es así que Barcelona ha conseguido situarse en el radar internacional del sector de la moda, no solo por ser una ciudad cosmopolita, siempre al día de las últimas tendencias, sino también por ser el lugar de nacimiento de marcas emergentes y disruptivas que consiguen exportar su talento al resto del mundo.
Así lo demuestran iniciativas como la 080 Barcelona Fashion, que anualmente reúne las últimas novedades de la industria catalana en dos fashion weeks que ya se han convertido en referentes internacionales —sin competir con las grandes pasarelas internacionales, como París o Milán. Asimismo, el programa Barcelona Fashion Forward, que acompaña a la profesionalización de las marcas emergentes, también es síntoma del buen momento del sector de la moda catalán. Desde 2019, la iniciativa ha impulsado 54 marcas, 43 de las cuales siguen en activo, marcas que tras su paso por el programa incluso han conseguido consolidarse y crecer incluso internacionalmente.
El programa, impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona, Barcelona Activa y el Disseny Hub (DHUB), selecciona anualmente quince marcas para ofrecerles seis meses de formación y mentoría personalizada sobre los diferentes aspectos a tener en cuenta a la hora de emprender y gestionar una empresa: desde las finanzas hasta la comunicación. De estas marcas, cuatro de ellas pasan a una segunda fase para conseguir ir más allá de la teoría y llevar los productos directamente a las tiendas y clientes, exponiendo en la pop-up que anualmente organiza el programa.
“Cada año se presentan más empresas a la convocatoria, unas cifras que reflejan que el programa realmente funciona y supone un punto de inflexión para las marcas”, subraya la directora de Industrias Creativas (ICUB) y del DHUB, Mireia Escobar. De hecho, desde 2019 y tras cinco ediciones, el programa se ha consolidado como un referente del sector y ha situado la capital catalana como la cuna de la moda emergente. “Barcelona cuenta con muchos creadores con ganas de emprender, pero la ciudad debe comprometerse y retener este talento —a través de programas como este— para conseguir que la ropa se diseñe y produzca de forma local, porque solo así se potencia la marca Barcelona”.
Asimismo, en estos cinco años el programa también ha logrado crecer y trasladar su pop-up desde La Roca Village —espacio donde se exponían los productos de las primeras ediciones— hasta una tienda efímera en pleno centro de Barcelona, instalada en la tienda Lync & Co de paseo de Gràcia.
Este año las cuatro marcas que fueron seleccionadas para exponer en la pop-up —Boulard BCN, Joplin Atelier, Naida C. Castel y Rubearth— consiguen reflejar la diversidad del panorama catalán, con empresas que van desde la joyería artesanal a marcas especializadas en moda masculina, por ejemplo. “La iniciativa nos ha ofrecido la oportunidad única de exponer nuestras prendas en una calle comercial y con tanta visibilidad como es paseo de Gràcia”, enfatiza Aida Molano, cofundadora de JOPLIN Atelier.
La marca surgió hace casi 10 años inspirada en un viaje por la ruta 66 de los Estados Unidos de las hermanas Molano, que llevaban años trabajando en el sector de la moda —trabajos que todavía hoy compaginan con la marca—. Desde entonces, han creado colecciones inspiradas en esa estética western y en los escenarios que allí vieron y las inspiraron, como el karaoke del pueblo de Joplin que no solo las ayudó y animó a continuar su viaje, sino que también sirvió de nombre para su marca. Pero más allá de esa estética norteamericana han sabido crear piezas únicas y coloridas, con tejidos de alta calidad, y que han lucido personalidades como la futbolista Alexia Putellas, cantantes como Amaral o Rosalía o la política Irene Montero.
“Emprender es casi como un road trip, como el que hicimos en la ruta 66. Es perderte contínuamente, avanzar como puedes, improvisar, parar cuando lo necesitas… Sabes que tienes una meta o destino al que llegar pero lo importante no es este sino el viaje en sí”, resume Molano. En este viaje que supone emprender ha resultado un punto de inflexión su participación en el programa de Barcelona Fashion Forward, que culminó en junio tras la pop-up.
“A veces tenemos muy idealizada la idea de emprender una marca de ropa, pero el programa nos ha ayudado a bajar de pies a tierra nuestras ideas, hacer números y darnos cuenta que sin unos ciertos ritmos de producción la empresa no puede funcionar. Podríamos decir que el programa nos ha ayudado a seguir siendo creativas e improvisando, pero hacerlo menos y planificar más”, valora Molano. “Más allá de las mentorías y formaciones, una de las ventajas de la iniciativa también es el networking y las sinergias que se generan entre las marcas participantes”, asegura Laura Molano, añadiendo que todavía hoy tienen un grupo de Whatsapp en el que se ayudan entre ellos.
Tras su participación en el programa, su objetivo como marca pasa por encontrar un taller local externo —ya que ahora producen todo desde su estudio instalado en casa de Laura—, así como poder exponer en tiendas multimarca. A largo plazo incluso se plantean poder crear una tienda que sea mucho más que un espacio expositivo, sino que también sirva para eventos o incluso conciertos.
Desde su primera edición, más de una cincuentena de marcas se han servido del programa, como JOPLIN, para poder profesionalizar y acabar de dar forma a su marca. Para Alberto Viso, fundador de La Cabellera de Berenice ---participante en la primera edición de la iniciativa---, el programa también sirvió para darle seguridad y “acabar con el síndrome del impostor al emprender una marca de joyas sin tener experiencia previa o tradición familiar”.
Tras más de 16 años trabajando en el sector de la moda, Viso decidió en 2015 emprender y fundar su propia marca de joyería artesanal, con colecciones inspiradas en los iconos y símbolos de mitologías antiguas —desde la griega hasta la japonesa o la egipcia— y las constelaciones, tal y como resume el nombre de la marca, ya que la Cabellera de Berenice es tanto una constelación como una historia mitológica. Para esta marca, el paso por el Barcelona Fashion Forward supuso un antes y un después en el enfoque y el plan de negocio: “cuando eres diseñador te enamoras del proceso creativo pero te olvidas de cómo sustentar y llevar al mundo real estas ideas”, un aprendizaje que desarrolló durante el programa.
Otro de los valores fundamentales de la marca es su apuesta por la producción local, confeccionando todas las joyas a pequeña escala y en talleres de Barcelona, y ocupándose él mismo de todos los ensamblajes y pulidos desde su estudio-taller instalado en su casa. “Con el precio de la plata actual, podría haber decidido cambiar de calidad y hacer joyas más grandes, pero prefiero seguir trabajando con materiales de primera calidad y piedras naturales”, afirma Viso. Su canal principal es la venta online, aunque también participa una vez al mes en markets o pop-ups, como el próximo 6 y 7 de septiembre que se instalará en el Palo Alto, aunque aspira a tener su propio showroom en la capital catalana.
Para Poems BCN, marca participante en la tercera edición del programa, las mentorías también resultaron imprescindibles para redefinir su estrategia. “El programa sirvió para seguir haciendo aquellas prendas que ya hacíamos pero con más metodología, orden y recursos, ayudándonos incluso a entender mejor nuestro propio proceso creativo”, asegura Carmina Izard de Poems, afirmando que aprendieron tanto de los docentes como de sus compañeros de programa.
Tanto fue así que la marca pudo inaugurar su propia tienda, en diciembre de 2024, en el barrio de Sarrià-Sant Gervasi, sin olvidarse de los más de 80 puntos de tiendas multimarca que tienen repartidas por toda España y Catalunya, además de haber inicializado su internacionalización en países como Francia, Portugal o Alemania. Desde 2019, han sabido crear colecciones atemporales y coloridas, gracias a la técnica de tintura en pieza, es decir, confeccionando todo en crudo y aplicando los colores de cada prenda según la demanda existente.
Tras cinco ediciones del programa y una cincuentena de marcas impulsadas, la directora del DHUB considera que la iniciativa se encuentra en un momento de consolidación y replanteamiento, evaluando aquellos elementos que ya funcionan y aquellos aspectos que todavía se podrían mejorar para seguir impulsando las marcas emergentes y conseguir más visibilización y difusión de las empresas participantes. La iniciativa forma parte del programa del DHUB para conectarse no solo con el mundo de la cultura y con la comunidad local, sino también con el tejido empresarial y la emprendeduría de la ciudad.
El programa, además, también se encuentra alineado con los esfuerzos del Ayuntamiento de Barcelona por situar la ciudad en la capital de la moda. Este año, el consistorio ha puesto en marcha el nuevo Plan de Moda que prevé movilizar 1,3 millones de euros anualmente e impulsar iniciativas como un nuevo espacio especializado en la aceleración de proyectos de moda en el recinto Palo Alto, redefinir la 080 Fashion Week, en el que el Ayuntamiento participará por primera vez, e impulsar la Shopping Night.
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