El Tech Tourism Cluster acelera para convertir Catalunya en referente 'traveltech'

Amaia Marsà, nueva presidenta del Tech Tourism Cluster
Amaia Marsà, nueva presidenta del Tech Tourism Cluster

Con más de 150 empresas y con Amaia Marsà al frente, el cluster entra en una nueva fase para representar a todo el ecosistema que une viajes y tecnología y esparcirlo por el territorio catalán

24 de agosto de 2026 a las 05:30h

El Tech Tourism Cluster encara una nueva etapa con más de 150 empresas y una ambición que va más allá de seguir creciendo en número de socios: convertir la conexión entre turismo y tecnología en una ventaja competitiva para Catalunya. Su nueva presidenta, Amaia Marsà, asume el cargo con el reto de consolidar el ecosistema, hacerlo crecer a base de proyectos e iniciativas concretas y contribuir a posicionar el territorio como un referente europeo en tecnología turística.

Desde que se puso en marcha hace cuatro años, “el cluster ha crecido mucho, también en comparación con otros clústeres”. Tanto es así que se ha convertido, según Marsà, en el primer cluster de traveltech del sur de Europa. Para hacerlo, incorpora a empresas de los diversos ámbitos de la cadena de valor turística. Después de superar los 150 socios, “ahora es el momento de centrarnos en la consolidación del cluster”, articulado en torno a empresas con modelos de negocio híbridos entre tecnología y turismo. 

Así, la prioridad ya no es tanto alcanzar una determinada cifra de socios, sino sumar a actores que completen y sumen para el ecosistema y, sobre todo, impulsar proyectos que lo dinamicen y generen “valor compartido”. El ecosistema traveltech que reúne el cluster ya es variado: protagonizado por empresas turísticas y tecnológicas, incluye también a administraciones, centros tecnológicos o universidades, además de startups, muchas de las cuales han pasado por el Barcelona Travel Hub

Desde esta diversidad, el objetivo es promover la innovación aplicada al sector turístico: “Va mucho más allá de un concepto de asociacionismo, de networking. Al final es un tema de colaboración y de innovación”, resume Marsà. Así, la función del cluster es, en buena medida, conectar las necesidades de unas empresas con las capacidades de otras. Marsà lo define como una “función de orquestación”: conocer los problemas de unos e identificar las soluciones que ofrecen otros dentro del ecosistema, para ensancharlo.

La diversidad que persigue el cluster también es territorial. Actualmente el 83% de sus empresas tienen la sede fiscal en Barcelona, frente al 11% de Girona, el 3% de Tarragona y el 2,5% de Lleida. La distribución refleja la propia concentración empresarial, pero el cluster quiere ampliar el impacto territorial: “No queremos quedarnos solo en Barcelona, sino llegar a toda Catalunya, y que muchas más empresas se puedan beneficiar”. 

Para fortalecer este ecosistema, el cluster se articula a través de grupos de trabajo. Actualmente trabaja en ámbitos como el talento y la inteligencia artificial y los datos. Uno de los proyectos al que está dando forma es un digital twin del sector turístico catalán: una réplica digital que permitiría a las empresas probar soluciones en un entorno simulado utilizando datos sintéticos, que permitirán experimentar sin exponer información real de las empresas. 

Asamblea general del Tech Tourism Cluster.

Además, como explica Marsà, se trabaja en otras herramientas para impulsar la inteligencia artificial dentro del sector, como una que permite medir el grado de madurez en IA dentro de una empresa. A través de un autodiagnóstico, cada compañía podrá conocer en qué nivel se encuentra y recibir posibles casos de uso adaptados a su subsector. El objetivo es “aterrizarlo en casos muy prácticos”, como destaca Marsà, también directora de marketing en Voxel

La tecnología como base

Pese al impulso necesario del potencial tecnológico del sector, la nueva presidenta del cluster resalta que “el objetivo en sí mismo no es la tecnología”; su utilidad reside en su capacidad de mejorar ámbitos como la experiencia del viajero, la gestión de destinos, alojamientos y compañías, y ayudar a las empresas a tomar decisiones basadas en datos.

Formación del Tech Tourism Cluster.

En ese sentido, la tecnología puede actuar hacia fuera, permitiendo conocer mejor al visitante, anticipar sus necesidades y avanzar hacia experiencias más personalizadas, pero también hacia dentro, automatizando tareas, reduciendo costes y mejorando la eficiencia operativa. Además, la tecnología puede ayudar a gestionar mejor los flujos de visitantes y a conectar ciudades como Barcelona con otros destinos de su entorno, aprovechando el potencial de la metrópolis como puerta de entrada para que el visitante descubra un territorio más amplio. 

El papel de la tecnología es tal que la ambición es que llegue un momento en que deje de tener sentido hablar de traveltech, porque la tecnología se habrá convertido en un elemento central del sector turístico, y todo aquello que sea travel, también será tech: “La tecnología debe formar parte de la base”. En este sentido, “la tecnología no tiene por que verse, debe ir por debajo”. 

Viaje a China con socios del cluster. 

El peso del factor tecnológico también influye en otro elemento clave para el sector, y para el cluster: el talento. Y es que el ámbito travel demanda perfiles que se muevan entre el turismo y la tecnología, un “talento híbrido” que requiere, a su vez, reforzar la transferencia entre universidades y empresa, según Marsà: “La tecnología ya no es un valor extra, es un valor esperado”. 

Así lo constata el cluster también a través de otros ecosistemas internacionales con los que está en contacto, y también en viajes de prospección y ferias internacionales. El último viaje, a China, ha evidenciado aún con más contundencia la importancia de la tecnología, y el camino que aún hay por recorrer. Este camino pasa por que Catalunya sea reconocida comoo un polo de innovación y tecnología vinculada al turismo; en un territorio que es referente en ambos mundos, el cluster se propone que también lo sea en su confluencia.