Un robot prepara pedidos en un almacén; un algoritmo reorganiza las rutas de reparto para evitar atascos; una plataforma digital pone en contacto a transportistas y empresas, con grúas equipadas con visión artificial, y la IA atravesándolo todo. La logística del futuro ya no se mira en el horizonte, sino que ya se palpa en toda la cadena de suministro. Hasta el viernes, todas estas tecnologías encuentran un punto de encuentro en el Salón Internacional de la Logística (SIL), consolidado como uno de los principales escaparates europeos del sector y de la tecnología que lo transforma, en el que descubrir las soluciones que ya mejoran el presente y que marcarán el futuro.
El salón pone el foco en las principales tendencias que mueven la logística, desde la IA al big data, el Internet de las cosas (IoT) y el blockchain. Lo hace mediante 600 empresas —con un tercio de internacionales—, 80 startups y más de 250 speakers. A través de ellos, el salón acogerá la presentación de más de 160 innovaciones en exclusiva mundial, convertido en una plataforma de lanzamiento global para muchas empresas de toda la cadena que interviene en la logística, ya sea por mar, por carretera o hasta la puerta de casa. Organizado por el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), se prevé que el salón tenga un impacto económico de 50 millones de euros, aunque se extiende más allá del encuentro, de la mano de ecosistemas como el del DFactory o la Logistics 4.0 Incubator.
El mar es precisamente uno de los principales escenarios para el mapa logístico mundial, a través de puertas de entrada (y salida) como el Puerto de Barcelona. En esta 28 edición del salón (con el lema Soluciones inteligentes que mueven el mundo—, la infraestructura barcelonesa se asoma al puerto del 2030, como hub logístico más sostenible, digitalizado e interconectado. En este trayecto, no se mueve solo, sino enclavado en un ecosistema de múltiples actores, entre los que destacan, cómo no, las navieras. Grimaldi, junto con su filial Transmed, es una de ellas. Desde la compañía, Miguel Pardo certifica este momento de transformación de la logística, no solo por la tecnología, sino también por la geopolítica: “Las crisis llevan a las personas a buscar más seguridad, y eso acostumbra a traducirse en más proximidad, y en cadenas de suministro más cortas”. En esta transformación, la sostenibilidad también representa una tendencia importante: “Hay una presión ambiental en Europa que nos obliga a buscar soluciones para reducir las emisiones de CO2", también para la naviera, que sigue apostando por Barcelona y las instalaciones que tiene en la ciudad, con mejoras como la una planta fotovoltaica que estará lista en otoño. Aquí también, para mirar hacia la sostenibilidad.
En la cadena logística, después del mar, acostumbra a venir la tierra, ya sea por vías o por carretera. Soluciones y propuestas para ambas opciones llenan los pasillos del Pabellón 8 del recinto Montjuïc de Fira de Barcelona, con propuestas que van desde alquiler de equipos intermodales de empresas como la francesa Modalis y la alemana Kombiverkehr, hasta empresas especializadas en transportes de mercancías peligrosas, como la andaluza Tian. Y aquí asoman propuestas emergentes y startups como DGanywhere, consultoría especializada en este segmento. “Digitalizamos todo el transporte de mercancías peligrosas”, destaca Gerard Moya, fundador de la startup. Lo explica desde los stands de la incubadora logística del CZFB, ubicada en el DFactory, que impulsa iniciativas vinculadas a la logística desde todos los ángulos.
El papel de los conductos no queda al margen de la innovación; al contrario, es básico para la cadena y prioritario para las empresas. Esta importancia se traduce en iniciativas como la de Pakengers, que “conecta a los camioneros con las empresas que necesitan camiones”, como destaca también desde la incubadora Sebastian Rojas, de Pakengers. IA Drivers es otro ejemplo, desde otra vertiente: se centra en la formación de los transportistas, poniendo el foco “no en cómo aparcar o dónde dormir, sino en salud física y mental”, como subraya Rose Marie Redondo desde el proyecto, surgido en Italia de la mano de la empresa T&C Transporti, y ahora también en la incubadora del CZFB.
El ecosistema de la innovación logística se extiende más allá de la incubadora, a través del DFactory y de su proyección. Así se refleja en el SIL, con empresas como ESTUN Robotics: el gigante de la robótica chino ha aterrizado recientemente en Europa, desde una fábrica en Polonia y con oficinas precisamente en el DFactory. Con robots centrados en la logística desde un amplio abanico de posibilidades —”desde robots de tres kilos a otros de varias toneladas”—, ha arrancado con un equipo reducido de cinco personas que prevén multiplicar por diez. Lo explica Ignacio Moreno desde la empresa, que cuenta con 4.000 empleados a nivel global. Elegir oficina previendo este ritmo de crecimiento no es fácil, y aquí ha sido clave la ampliación del DFactory: “La ampliación nos dará espacio y se podrá ir adaptando a las necesidades que vayan surgiendo”.
Los robots como los de ESTUN atraen gran parte de las miradas del salón, con un zumbido que se mezcla con las charlas y las presentaciones que llenan el SIL, con el concepto de IA repitiéndose en intervenciones y talleres. Robots de todo tipo facilitan tareas logísticas que van desde el empaquetado al almacenamiento, incluso en tareas tan específicas como la de flejar (o lo que es lo mismo, sujetar y asegurar una caja o un palet con una banda tensada de plástico, para evitar que se salga del lugar donde debe estar). La alemana Ergopak ha desarrollado un robot que hace este proceso: pasa el fleje por debajo de la caja para asegurarla, y lo acerca hasta el otro extremo para fijarlo. ¿Por qué? Para reducir el desgaste físico que representa para un trabajador agacharse cientos de veces al día para hacer este gesto, y así minimizar el riesgo de lesiones y de accidentes, como recalcan desde la empresa.
Las soluciones para los almacenes son infinitas, y muchas tienen la seguridad en el punto de mira desde perspectivas diferentes, desde la de Ergopak a paneles de polietileno para amortiguar choques de maquinaria con paredes del almacén, o vallas para asegurar el paso de los trabajadores, como una alternativa mejor a la tradicional del metal, por “la facilidad en el mantenimiento y porque provoca menos daños a la maquinaria en caso de que se produzca un choque”, como explican desde la valenciana Panelchok.
Las soluciones van del ámbito más físico al digital, con softwares de gestión tanto de almacenes como de la distribución, con propuestas como las de OnWork, y también la de la belga Urbantz, que optimiza el transporte en última milla. Así, desde el punto más lejano de la cadena de suministro hasta la puerta de casa, la logística se transforma abrazando la tecnología, en un proceso que ya está remodelando el presente y que se define también desde Barcelona.
