Récords en El Prat: 57 millones de pasajeros y un aeropuerto al límite

Aeroport de Barcelona. Terminal 1
Aeroport de Barcelona. Terminal 1

20 de enero de 2026 a las 14:18h

Ha vuelto a ser un año récord. El Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat cerró 2025 con 57,48 millones de pasajeros, un 4,4% más que en 2024, alcanzando de nuevo su máximo histórico anual. Unas cifras que confirman la fortaleza de la infraestructura… y también evidencian sus límites.

Durante el año pasado se operaron 360.786 movimientos de aeronaves, un 3,7% más, y se transportaron 200.741 toneladas de mercancía, lo que supone un notable incremento del 10,5%. Tres indicadores (pasajeros, operaciones y carga) que baten récord simultáneamente y consolidan a Barcelona como uno de los grandes aeropuertos del sur de Europa.

Para hacernos una idea real de estas magnitudes, basta un ejemplo sencillo: repartidos a lo largo de los 365 días del año, más de 157.000 personas despegaron o aterrizaron cada día en El Prat, en una media de casi mil vuelos diarios.

Crecimiento en horas valle

Lo anterior, sin embargo, es solo una media aritmética. El crecimiento ya no es homogéneo. A la espera de una ampliación largamente debatida, el aumento de tráfico se está produciendo principalmente en las llamadas horas valle: días de menor demanda y fuera de los grandes picos estacionales. Es decir, el aeropuerto crece donde aún tenía margen operativo, y lo hace también gracias a una progresiva desestacionalización, una tendencia clave para sostener el crecimiento sin añadir presión en las horas punta.

Diciembre fue un buen ejemplo de ello: 4,3 millones de pasajeros, un 5,8% más que el mismo mes del año anterior, estableciendo un récord mensual. El tráfico internacional sigue siendo el gran motor. En el conjunto de 2025, 43,25 millones de viajeros volaron en rutas internacionales (un 6,2% más), mientras que el tráfico nacional retrocedió ligeramente, con 14,1 millones de pasajeros (un 0,6% menos). El tren, y en menor medida, incluso algunas conexiones marítimas, siguen ganando terreno al avión en determinadas rutas.

Más vuelos, más carga… y más valor añadido

En operaciones, el aeropuerto también firmó su mejor año histórico, con picos mensuales como el de diciembre, cuando se rozaron los 28.000 vuelos. Pero quizá el dato más revelador sea el de la no tan conocida carga aérea, un termómetro directo de la economía productiva: más de 200.000 toneladas transportadas en 2025, con subidas de doble dígito y un diciembre especialmente fuerte (un 17,1% más).

Barcelona-El Prat no solo mueve personas; también mueve negocio, en forma de mercancías que vuelan en bodega, bajo los asientos de los pasajeros, o en aviones exclusivamente cargueros.

El mural de Miró y Artigas preside la fachada de la T2 desde primeros de los años 70. © Vicente Zambrano

Barcelona en el contexto europeo

En el ranking europeo por volumen de pasajeros, Barcelona mantiene una sólida séptima posición. Un puesto estable que refleja su madurez y una particularidad clave: el 90% de sus pasajeros son de origen-destino. A diferencia de grandes hubs de conexión como Estambul, París, Madrid o Frankfurt, BCN sigue siendo, ante todo, un aeropuerto pensado para viajar a y desde la ciudad y su hinterland. Un hecho especialmente relevante si se tiene en cuenta que se mantiene en el top 10 europeo sin una aerolínea de referencia al estilo de Turkish Airlines, Lufthansa, Air France o Iberia.

Eso no impide que el tráfico en conexión vaya ganando peso, impulsado en parte por aerolíneas como Vueling, que alimentan vuelos de largo radio. De hecho, si se analiza únicamente el tráfico origen-destino, Barcelona asciende al quinto puesto europeo, por delante de ciudades como Madrid, Roma o Ámsterdam. Londres sigue liderando con claridad, mientras que Palma aparece como la sorpresa del top ten, reflejo del fuerte tirón turístico balear.

Los millones de pasajeros que cada año van y vienen desde las dos terminales del aeropuerto hacen que el Aerobús forme parte del paisaje habitual del centro de la ciudad. © Vicente Zambrano

El gran salto: largo radio y menos estacionalidad

El gran titular estratégico de 2025 es la conectividad intercontinental. Hasta octubre, este tráfico ya representaba el 18,3% del total, su máximo histórico. Para la temporada de invierno 2025-2026, Barcelona ofrece 46 rutas de largo radio, una más que el año anterior, con una oferta total de 3,69 millones de asientos, un 21,9% más.

Estados Unidos lidera la capacidad intercontinental, seguido de Marruecos —aunque algunos de sus destinos estén más cerca de El Prat que ciertos aeropuertos europeos, siguen siendo vuelos a otro continente— y Emiratos Árabes Unidos. A las rutas ya consolidadas se sumaron novedades como Chicago y Dallas (American Airlines), Shanghái (China Eastern), Santa Cruz de la Sierra (Boliviana de Aviación) o nuevos refuerzos hacia el norte de África. Emirates y Level encabezan la oferta de asientos de largo radio desde Barcelona.

Este crecimiento tiene un efecto estructural claro: reduce la estacionalidad. Entre 2022 y 2025, todas las regiones intercontinentales han crecido tanto en verano como en invierno, con Asia y Norteamérica a la cabeza. El resultado es un aeropuerto más estable y menos dependiente del pico estival.

Mostradores de Vueling en la T1. La compañía del grupo IAG sigue siendo la que más pasajeros transporta desde y hacia Barcelona. © Vicente Zambrano

Mirando a 2026 (y más allá)

El contexto global acompaña. Tras algunos años difíciles, el sector aéreo mundial volvió a beneficios en 2024, y las previsiones para 2026 siguen siendo positivas, especialmente en Europa, Norteamérica y Oriente Medio. La llegada de nuevos aviones de largo radio y, sobre todo, del Airbus A321XLR, capaz de cubrir rutas de hasta 8.700 kilómetros con menores costes, abre nuevas oportunidades para Barcelona: conexiones directas con Canadá, la costa este de Estados Unidos, Brasil, India o África occidental ya no son escenarios tan lejanos. Otra cosa es que las aerolíneas apuesten por ellos: en aviación, no todo es tan sencillo como “quiero volar a/desde Barcelona”; hay muchas variables que cuadrar.

En resumen, los 57,4 millones de pasajeros de 2025 consolidan a Barcelona como un aeropuerto dinámico, cada vez más intercontinental y menos estacional, con récords en pasajeros, operaciones y carga. El cielo parece despejado, pero no exento de turbulencias, tanto globales como muy locales: sin mejoras estructurales, el crecimiento seguirá siendo selectivo. El Observatorio del Tráfico Aéreo de Barcelona es optimista, aunque ese optimismo debe ir siempre acompañado de realismo. En aviación, como en la economía, el viento puede cambiar rápido y en los últimos meses las veletas geopolíticas (y de rebote, económicas) son sorprendentes.