¿Barcelona es hoy más rica que hace diez años? ¿Y los barceloneses? Son dos preguntas que podrían parecer equivalentes, pero no lo son. Al menos en el mundo de la economía. Si solo utilizáramos un único indicador, la primera pregunta la responderíamos con el Producto Interior Bruto (PIB) y la segunda con el PIB per cápita. Es decir, la riqueza que genera, de media, cada habitante y, aunque no equivale al sueldo ni a la renta de cada uno, sí que permite medir hasta qué punto una economía es capaz de crear valor. No es casualidad que sea una de las cifras que más siguen instituciones como el Círculo de Economía cuando alertan sobre los retos de competitividad y productividad de Catalunya y Barcelona.
Según los últimos datos avanzados del Idescat, el PIB por habitante de la ciudad de Barcelona se situó en 2024 en 56.360 euros, muy por encima de los 39.531 euros de media de Catalunya. Entre ambas se sitúa el Área Metropolitana de Barcelona con un PIB por habitante cercano a los 45.000 euros, también claramente superior al conjunto del territorio catalán. La diferencia es notable: la capital catalana genera, de media, cerca de un 43% más de riqueza por habitante que Catalunya.
La comparación también es favorable respecto a España. Según los datos provisionales del INE, el PIB por habitante español fue de 32.630 euros en 2024, mientras que la media de la Unión Europea se situó en 39.950 euros. Ahora bien, si lo comparamos con otra gran metrópolis, la diferencia con Madrid es mínima, pero gana la ciudad madrileña, con 58.000 euros.
La diferencia con Madrid es mínima, pero gana la ciudad madrileña, con un PIB per cápita de 58.000 euros
La fotografía actual también cobra sentido cuando se mira en perspectiva. Hace solo diez años, el PIB por habitante de Barcelona era de 40.600 euros. Hoy supera los 56.000 euros, lo que representa un incremento de casi 15.800 euros por habitante, cerca de un 39% más que en 2014.
El PIB de Barcelona superó por primera vez los 100.000 millones de euros en 2023, hasta los 103.589 millones. Hoy, la ciudad genera más de un tercio de toda la riqueza de Catalunya, un peso que se ha mantenido estable —y ligeramente al alza— durante los últimos años.
La cifra que más preocupa a los economistas
Pero el debate sobre el PIB por habitante va mucho más allá de saber si una ciudad o un país es más o menos rico. En los últimos años, instituciones como el Cercle d'Economia han insistido en que este indicador es una de las mejores maneras de medir la productividad de una economía. La razón es sencilla: el PIB total puede crecer simplemente porque vive más gente. El PIB per cápita, en cambio, permite saber si cada trabajador y cada empresa están generando más valor que antes.
Es precisamente aquí donde se encienden las alarmas. Tanto el Cercle d'Economia como el Informe Fénix, coordinado por Xavier Roig con la participación de los economistas Jordi Galí y Miquel Puig, alertan de que Catalunya arrastra desde hace años un problema de productividad. Según este estudio, el PIB per cápita catalán ha perdido 12 puntos porcentuales respecto de la media europea en los últimos 25 años. En este periodo, la economía ha continuado creciendo, pero lo ha hecho sobre todo gracias al aumento de la población, mientras que la riqueza generada por habitante se ha ido reduciendo en términos relativos, no absolutos.
Los autores atribuyen esta evolución, principalmente, a una especialización excesiva en sectores de bajo valor añadido, a una elevada dependencia de mano de obra poco cualificada y a un modelo de crecimiento que ha priorizado el volumen por delante de la productividad. Por ello, proponen reorientar la economía hacia actividades con más valor añadido, favorecer salarios más elevados y adaptar las políticas de formación e inmigración a las necesidades de una economía más competitiva.
Pero el PIB per cápita no es la renta
Ahora bien, una ciudad con un PIB por habitante elevado no implica necesariamente que todos sus ciudadanos dispongan de estos ingresos. El PIB per cápita mide la riqueza que se genera; la renta disponible, en cambio, mide el dinero que realmente llega a los hogares después de impuestos y transferencias.
En Barcelona, la renta disponible es hoy de 22.994 euros por persona, menos de la mitad del PIB por habitante. Y esta media, además, esconde diferencias muy importantes entre barrios: mientras que Les Tres Torres supera los 41.000 euros por habitante, Ciutat Meridiana se queda por debajo de los 12.000 euros.
Una ciudad no se explica con una sola cifra
Por eso los economistas raramente observan un único indicador. El PIB per cápita habla de la productividad; la renta disponible, del bienestar de las familias; el paro, del mercado laboral; y el precio de la vivienda, del coste de vivir en la ciudad.
En 2025, por ejemplo, Barcelona siguió creciendo económicamente —con un aumento del PIB del 3%, por encima de Catalunya y España—, pero también registró un nuevo incremento del 10% en el precio de la vivienda, mientras la renta familiar avanzaba a un ritmo mucho más moderado que el año anterior. La tasa de paro, por su parte, se sitúa actualmente en el 7,7%. Pero el mercado laboral de una ciudad tampoco se explica con una sola cifra. Esto mejor lo dejamos para otro Barcelona en cifras. Otro lunes.
