Escribir siempre ha sido mi herramienta más valiosa para mantenerme alineada con mi propósito como fundadora. De pequeña, reescribía los finales de las historias que me fascinaban, llenaba los márgenes de los libros con ensayos improvisados e imaginaba futuros alternativos para mis personajes favoritos. Ese hábito de reinventar narrativas me ha acompañado desde entonces, y ha dado forma a la manera en la que me muevo por el mundo. No solo lo observo como es, sino también cómo podría llegar a ser. Con esta columna mensual, recupero esa práctica.
Founder diaries es un espacio para la reflexión. Una mirada íntima a lo que supone ser fundadora hoy en día, especialmente cuando se vive entre dos culturas y se navega entre los cambios emocionales, políticos y culturales que están transformando el mundo. Algunos meses escribiré desde la primera línea de mi propio recorrido. Otros, adoptaré una perspectiva más amplia, como es el caso para mi primera reflexión.
La Semana de la Moda de París como espejo, advertencia y llamada a la acción
La semana pasada me sentí incómoda al ver los últimos desfiles de la Semana de la Moda de París, uno de los escenarios culturales más influyentes del mundo. Y lo que vi no fue solo moda. Fue toda una declaración.
En los desfiles principales, Céline, Saint Laurent y otras firmas, las modelos parecían casi fantasmas. Brazos sujetos. Rostros inexpresivos. Cuerpos envueltos en siluetas que borraban por completo la forma femenina. Había una frialdad, una precisión quirúrgica, una contención performativa que se sentía menos como arte y más como una forma silenciosa de desaparición.
No pude evitar preguntarme: ¿Es esto un reflejo artístico de la oscuridad de nuestros tiempos? ¿O es que la moda, como tantas otras industrias en 2025, está lanzando un mensaje aún más inquietante: eclipsar a las mujeres de forma deliberada y conceptual?
No nos olvidemos: las mujeres impulsamos entre el 70% y el 80% del gasto de consumo global. Somos el motor de esta industria. Somos la clienta. Y, sin embargo, solo el 15% de las grandes firmas de moda están dirigidas por directoras creativas mujeres.
Así que aquí estamos, viendo las pasarelas en París, la cuna de la mujer elegante y empoderada, mientras nos hacen invisibles. The irony is not lost on me.
“Desde mi punto de vista, cuando el cuerpo, la voz y la identidad femenina desaparecen en nombre del “arte”, especialmente dentro de una institución como la Semana de la Moda de París, no se percibe como algo rompedor. Se siente como una forma de marcar límites. Y como el preludio de dinámicas de poder más profundas.”
Como fundadora de Juno House, he pasado los últimos años en espacios donde las mujeres hablan con sinceridad, creatividad y determinación sobre el futuro que quieren construir. Y ahí está el punto: cuando formas parte de una comunidad de mujeres, aprendes a detectar antes las señales de alarma. Notas el silencio cuando nadie dice nada. Intuyes cuándo las tendencias empiezan a cambiar, de forma sutil, pero de manera significativa.
Seamos claros: Me apasiona la moda. No soy una “insider”. Pero me importa, y mucho, el tipo de mensajes que se lanzan. Y aún más, quién los lanza. Porque el problema no es solo estético. Refleja lo que vemos en redes sociales y en la cultura popular:
- El auge del ideal de la “trad wife” (la esposa tradicional)
- El regreso romántico de la “diosa del hogar”
- La sutil glorificación del silencio femenino: su rol de apoyo, su actitud complaciente
Así que sí, la Semana de la Moda de París puede haber sido deslumbrante. Pero también fue un espejo. Y una advertencia.
¿Y qué hacemos con todo esto? Como líderes y empresarios debemos tomar nota y pensar cuál debe ser nuestro rol en esta nueva etapa, de prever, por supuesto, lo que nos llegará en 2026.
Sigamos observando. Sigamos alzando la voz cuando algo no encaja, apoyando la igualdad de género. Sigamos construyendo, en nuestros negocios, nuestras comunidades y nuestras decisiones, espacios donde las mujeres no son solo vistas, sino valoradas de forma consciente, porque uno de los roles del emprendedor es solucionar los problemas de la sociedad.
Y ahora, si lo que está de moda es relegar a la mujer de la primera fila —en esta o en cualquier otra industria—, es el momento perfecto para apoyar a quienes, como líderes o instituciones, están comprometidos con visibilizar el talento femenino.