El Papa en Barcelona: 3,3 millones de euros de gasto y un impacto aún por cuantificar

El Papa Lleó a la Sagrada Família. © Nico Tomàs . ACN
El Papa Lleó a la Sagrada Família. © Nico Tomàs . ACN

La Generalitat destinó un total de 3,3 millones de euros a la visita del Papa de junio, con 2,8 millones canalizados a través de una subvención al Arzobispado de Barcelona

Redacció TheNBP
ACN
02 de septiembre de 2026 a las 05:30h

El 2026 será recordado como un año en que Barcelona volvió a "alzar la mirada". La ciudad ha vivido un calendario excepcional, con el Año de la Arquitectura, el paso del Tour de Francia y, sobre todo, la culminación de la torre de Jesús de la Sagrada Familia, uno de los grandes símbolos de Barcelona, y la visita del papa León XIV. Durante unos meses, algunos de los grandes escenarios de la ciudad han concentrado una atención internacional poco habitual, proyectando Barcelona en todo el mundo y convirtiéndola en protagonista de un año singular. Y como ocurre con cualquier gran evento, esta proyección ha tenido un retorno para la ciudad, pero también un coste para las administraciones.

Antes de la visita, el Ayuntamiento de Barcelona calculaba que la llegada del pontífice podía generar un impacto económico de unos 30 millones de euros para la ciudad. Era una primera estimación interna y provisional que, según explicó el alcalde, Jaume Collboni, no constituía el objetivo del evento, sino una de sus posibles consecuencias. La visita llegaba, además, en plena temporada turística alta y en una semana especialmente intensa para Barcelona, entre el Primavera Sound y el Gran Premio de Fórmula 1. Hoteles, apartamentos turísticos, restauración, comercio y transporte eran algunos de los sectores que podían beneficiarse de la llegada de visitantes, mientras que el interés internacional generado alrededor del Papa y de la culminación de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia podía tener un efecto más largo en el tiempo. De hecho, el sector turístico y de la restauración ya apuntaba antes de la visita que una parte del retorno se podía producir después, a través de la proyección internacional de Barcelona y del interés por visitar los escenarios que habían protagonizado aquellos días.

De todas maneras, ya durante aquellos días había indicadores de la actividad que la visita estaba generando. La ocupación hotelera se situó entre el 85% y el 90% durante las jornadas de más actividad, según la Asociación Catalana de Agencias de Viajes Especializadas (ACAVE), mientras que los apartamentos turísticos llegaron a prever una ocupación del 97% entre el 9 y el 11 de junio. También había más interés por alojarse en la ciudad: las búsquedas en Booking habían aumentado un 52% respecto al año anterior. Pero el efecto no se limitaba a los días de la visita. A finales de junio, el Observatorio del Turismo en Barcelona constató un incremento del interés online por la ciudad y situó entre las búsquedas que más crecían las relacionadas con la llegada de León XIV. El organismo también apuntaba que las reservas hoteleras para los meses siguientes se mantenían por encima de los niveles habituales, un primer indicio de que parte de la proyección internacional de la visita podía ir más allá de su estancia en Barcelona.

El Papa Lleó al papamòbil. © Oriol Escudé . ACN 

Ahora bien, a pesar de que todavía falta saber cuál ha sido el retorno económico real de la visita y si aquella primera estimación de 30 millones de euros se ha acabado cumpliendo, ya se puede empezar a cuantificar la otra cara de la moneda: el gasto público. Un informe detallado elaborado por la Generalitat y al que ha tenido acceso El País sitúa en 3,3 millones de euros el coste que asumió el Govern catalán por la visita del Papa. La ACN ha podido confirmar los datos, que elevan en medio millón de euros la cifra de 2,8 millones que el consejero de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler, había explicado en el Parlamento el mes de junio.

La partida principal corresponde a los 2,8 millones de euros concedidos al Arzobispado de Barcelona, financiados con la tasa turística. De este importe, 1,8 millones se destinaron a la financiación parcial del contrato de producción de la vigilia celebrada en el Estadi Olímpic Lluís Companys, mientras que el millón restante sirvió para sufragar íntegramente el centro internacional de prensa habilitado con motivo de la visita. Esta última partida acabó siendo superior a lo que inicialmente preveía el Govern, que calculaba que habría un millar de periodistas acreditados y que finalmente recibió casi el doble.

La subvención al Arzobispado, según defendió Espadaler en el Parlament, no se destinó a actividades propiamente eclesiales, sino a cuestiones logísticas vinculadas a la organización de la visita. El consejero había remarcado que no habría aportación pública a actos de competencia de la Iglesia, de manera que ni la visita a Montserrat, ni las actividades de los agustinos, ni los actos de la Sagrada Familia recibieron financiación de la Generalitat a través de esta partida. El Govern justificaba así que el dinero público se destinaba a aspectos asociados a la dimensión extraordinaria del evento, como la logística y la atención a los miles de profesionales de los medios desplazados a Barcelona.

Fuera de esta subvención, el resto de la factura se reparte entre diferentes departamentos y organismos de la Generalitat. Presidencia asumió 351.855 euros de la campaña publicitaria Catalunya, terra de trobada, vinculada a la visita del pontífice. A esta cantidad se añaden 1.234 euros por la elaboración de un vídeo resumen de la visita y 2.750 euros correspondientes a la recepción del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, a la prensa internacional. La Agència Catalana de Turisme, por su parte, aportó 11.620 euros en merchandising personalizado con la marca Catalunya.

También están los gastos vinculados al dispositivo de seguridad y a la movilidad de los servicios públicos. Interior contabilizó 43.868 euros correspondientes principalmente al traslado en autocar de los agentes de los Mossos d’Esquadra a los diferentes puntos del operativo, así como 5.667 euros más en transporte y avituallamiento de personal de Protección Civil. En Montserrat, la visita del Papa comportó 20.078 euros para reforzar el personal, la vigilancia y la seguridad en las estaciones de Ferrocarrils de la Generalitat y 6.923 euros adicionales por el mismo dispositivo en el cremallera.

La factura incluye también algunos gastos más pequeños, pero especialmente gráficos del despliegue institucional que acompañó la visita. Entre estos se encuentran los 1.300 euros de la réplica de las Homilies d’Organyà que Salvador Illa regaló al pontífice y los 363 euros de una reproducción de la Niña de Marfil del Museo Nacional Arqueológico de Tarragona. La visita a Brians 1 también generó gasto: 4.880 euros en horas extras del personal penitenciario, 131 euros en obsequios y 1.333 euros en flores, ramos y cintas para la identificación del personal.

Y aún hay una partida que no forma parte de estos 3,3 millones: las horas extras de los cuerpos de seguridad desplegados con motivo de la visita. La Generalitat aún no ha informado de este importe, de modo que la factura conocida hasta ahora no es todavía el coste público definitivo de la operación.

El balance, por lo tanto, queda aún a medio hacer, a la espera de que se publique oficialmente el impacto económico de la visita y si los 30 millones de euros que calculaba inicialmente el Ayuntamiento se llegaron a generar. La comparación entre el retorno y el coste deberá completar la fotografía de una visita que, durante unos días, hizo que Barcelona volviera a ser protagonista de la mirada internacional.

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