Òscar Manresa: “Celebrar también debería ser un derecho”

Òscar Manresa, impulsor de la Fundació Catalina
Òscar Manresa, impulsor de la Fundació Catalina

Catalina Fundación nace para conectar recursos, cocina y compromiso social en un modelo que lucha contra el desperdicio alimentario y las desigualdades.

La gastronomía suele asociarse al placer y a la celebración, a veces incluso al lujo. Pero hay momentos en los que también se convierte en una herramienta capaz de acompañar y transformar realidades. Catalina Fundación nace precisamente de esa idea: entender que la alimentación no es solo una necesidad básica, sino también una forma de dignidad, comunidad y oportunidad.

Impulsada por el cocinero y empresario barcelonés Òscar Manresa, la fundación trabaja en el ámbito de la alimentación social, la formación gastronómica inclusiva y la reducción del desperdicio alimentario. El proyecto conecta recursos existentes con personas que los necesitan, transforma excedentes en comidas y abre caminos de formación allí donde muchas veces solo había barreras.

--- Catalina Fundación nace de una historia muy personal. ¿En qué momento sentiste que aquella experiencia íntima debía convertirse en un proyecto colectivo?

--- Me di cuenta durante la pandemia, cuando realmente había gente que necesitaba un plato en la mesa para comer, que sufría por poder tener esa comida. Eso me hizo recordar la lucha de mi madre y pensar que hacía falta hacerlo grande, hacerlo colectivo.

--- ¿Qué representa Catalina para ti, más allá del nombre de la fundación?

--- El nombre de Catalina, además de ser el nombre de mi madre y de la fundación, representa el concepto de lucha, de trabajo, de mirar hacia adelante y salir adelante cueste lo que cueste. Y si eso implica ayudar a la gente, pues mucho mejor.

La madre de Óscar Manresa y la figura que da nombre a la Fundación.

La madre de Óscar Manresa y la figura que da nombre a la Fundación.

--- ¿Qué te hizo entender que, más allá de la voluntad de ayudar, el gran reto era hacer llegar la comida donde realmente hacía falta?

--- Organizar mejor la ayuda alimentaria significa, sobre todo, organizar mejor la logística. La gente quiere ayudar, pero aquí había un tema clave: cómo hacer llegar la comida donde tenía que llegar. A veces la gente quiere ayudar y no puede, o no sabe cómo hacerlo. Buscar este sistema y estas maneras de hacerlo creo que valía mucho la pena. Y lo que estamos haciendo es intentar mejorar esa logística para hacer llegar las comidas.

--- La fundación no solo reparte comida, sino que también quiere crear vínculos y acompañamiento.

--- Los vínculos tienen que existir y tenemos que hacer muchas más cosas. Conociendo la realidad de lo que está pasando, podemos acompañar a la gente en lo que necesita y buscar soluciones para ayudarla.

--- ¿Qué potencial tienen hoteles y restaurantes para ayudar socialmente que quizá hasta ahora no se había aprovechado lo suficiente?

--- Los hoteles y restaurantes tienen mucho potencial, especialmente para ayudar en casos puntuales. No hay mucho desperdicio alimentario dentro de los restaurantes, pero sí pueden ayudarnos, por ejemplo, organizando una comida un día al mes para cincuenta personas de la Fundació Arrels, con primero, segundo y postre. Lo hacen encantados y funciona muy bien. Antes quizá no se hacía porque faltaba esa comunicación, esa mesa circular donde estamos todos e intentamos ayudarnos unos a otros. Evidentemente, hay que cumplir la normativa y garantizar que la comida no rompa la cadena de frío, y eso es lo que estamos intentando hacer con otros colectivos.

--- La gastronomía suele asociarse al placer y a la celebración, pero no todo el mundo tiene acceso a esos espacios. ¿Por qué crees que celebrar también debería entenderse como una forma de cuidado y dignidad?

--- Celebrar también debería ser un derecho. Por eso a mí me encanta esta parte de la fundación, porque ayudamos a la gente a celebrar. Poder sacar por un momento a las personas que sufren de su entorno, donde no pueden celebrar, es una ayuda enorme, sobre todo a nivel anímico.

Òscar Manresa con Robert Lewandowski e invitados a un evento de la fundación.

--- ¿Qué puede enseñar una cocina, más allá de una técnica o de un oficio?

--- La cocina puede enseñar muchísimo. Puede enseñar a trabajar en equipo, puede enseñar un oficio, como dices, pero también el rigor y el aprovechamiento de muchas cosas. No tirar nada, sino ser conscientes de que aquello que quizá a ti no te gusta o no te apetece puede aprovecharse y ayudar a alguien.

--- En un momento en el que mucha gente se siente sola o desconectada, ¿puede una mesa compartida seguir siendo un espacio de cuidado?

--- Compartir mesa es una maravilla. Hay mucha gente sola, muchos mayores a los que nadie hace caso, a los que nadie llama. Por eso son importantes los centros cívicos, la comunicación y las comidas con gente que vive en la calle. Es una ayuda brutal.

--- ¿Te gustaría que Catalina Fundación inspirara a otros cocineros o grupos de restauración a impulsar proyectos similares?

--- Sí que me gustaría que inspirara a colaborar con nosotros o a hacer crecer otras fundaciones para ayudar a la gente. Ayudar a la gente es una maravilla y te hace sentir muy realizado. En nuestra página web, en YouTube y en Instagram tenemos vídeos donde Maite Ferre, que es la directora, explica punto por punto muy bien qué estamos haciendo y qué queremos seguir haciendo durante muchos años.

Òscar Manresa conversa amb Marc Gasol a una trobada de la Fundació Catalina

Òscar Manresa conversa con Marc Gasol en un encuentro de la Fundació Catalina.

--- ¿Cuál crees que es hoy la responsabilidad real de un cocinero, más allá de cocinar bien?

--- Intentar aprovecharlo todo. El aprovechamiento alimentario es muy importante. No tirar comida. Esa es la responsabilidad que tenemos. Y si eso lo transmitimos a nuestro equipo y a la gente, mucho mejor.

--- Después de todo lo que has vivido estos años, ¿ha cambiado tu manera de entender la gastronomía?

--- Creo que ahora estamos más en un punto de compartir. De compartir una mesa, dejar los móviles, hablar. Es un punto de encuentro, un espacio para socializar muchas cosas. La gastronomía, entendida como ir a comer a un restaurante o comer en casa, es otra cosa. Pero yo la entiendo como un espacio que debe existir para socializar, hablar con la gente, disfrutar y sentarse a la mesa.

--- Si dentro de cinco años miraras atrás, ¿qué debería haber conseguido la fundación?

--- Me gustaría que estuviera en todas partes. Que hubiera furgonetas recorriendo toda Catalunya repartiendo comida de un lugar a otro y mesas en muchos restaurantes de Barcelona donde personas que lo necesitan pudieran sentarse a comer. Que todo el mundo fuera un poco más feliz y que el país fuera mucho mejor.

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Anna Torrents
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