Nur Atelier de las Artes, un nuevo espacio donde el arte y la joyería se encuentran con la solidaridad

Núria Ruiz, joyera, en el nuevo espacio Atelier des Arts. © Cedida
Núria Ruiz, joyera, en el nuevo espacio Atelier des Arts. © Cedida

La joyera Núria Ruiz abre en Sarrià una galería viva donde conviven joyas, arte y creaciones de otros artistas, con la voluntad de dar visibilidad al talento creativo y convertir cada venta en una oportunidad para contribuir a la labor social del Casal dels Infants

22 de octubre de 2026 a las 05:30h

Habitualmente, las joyas se entienden como un complemento, una pieza que completa un conjunto. Para Núria Ruiz, sin embargo, su significado va mucho más allá de la estética: pueden expresar la identidad de una persona, conservar el recuerdo de quien las ha llevado anteriormente e, incluso, convertirse en símbolos de protección, equilibrio o bienestar. “Una joya es, en definitiva, la expresión última de la identidad de una persona”, afirma Ruiz, gemóloga de formación, que hace casi cincuenta años que se dedica a la joyería. En sus creaciones, las formas y los materiales nunca son arbitrarios, y las piedras juegan un papel esencial. “Cada piedra tiene una energía concreta y también puede transmitir una energía a quien la lleva encima”, afirma Ruiz.

Para Ruiz, por lo tanto, crear significa que cada detalle tenga sentido. Una filosofía que no solo se plasma en sus joyas, sino que también se manifiesta en NUR Atelier de las Artes, el espacio que ha inaugurado en la calle Johann Sebastian Bach, 6, en el barrio de Sarrià-Sant Gervasi. Un espacio donde la joyería convive con otras disciplinas como los minerales, la pintura, la escultura o incluso la perfumería, en una propuesta que quiere contribuir a dar visibilidad al talento creativo de Barcelona mediante el diálogo entre distintas disciplinas artísticas. Más que una tienda de joyas, Ruiz ha concebido una galería donde diferentes disciplinas artísticas dialogan y se complementan, pero donde cada pieza debe tener, como sus propias creaciones, un alma y una historia detrás.

Más allá de marcar el inicio de una nueva etapa después de casi cinco décadas dedicada a la joyería, NUR Atelier de las Artes nace de la voluntad de Ruiz de crear un espacio con un propósito que vaya más allá de la actividad comercial. Por este motivo, el corazón del proyecto es su dimensión solidaria: el 15% de las ventas se destina al Casal dels Infants —y a su labor contra la exclusión social infantil—, en el que NUR aporta un 10% y los artistas participantes, un 5% del precio de las obras vendidas. Por este motivo, uno de los requisitos para exponer en NUR Atelier de las Artes es que los artistas compartan este compromiso solidario. “No me llenaba hacer un simple espacio comercial, sino que quería crear un proyecto con propósito”, explica Ruiz.

La idea es que NUR Atelier de las Artes sea una galería-joyería viva, en constante transformación, donde las obras y las propuestas vayan cambiando cada pocos meses en función de los artistas que expongan. Pero Ruiz quiere que el espacio sea también un punto de encuentro cultural, abierto a conferencias, actividades y encuentros con creadores. Una nueva etapa para la joyera, que aunque hace años que podría estar jubilada, ha ido posponiendo el momento y que, con este nuevo proyecto entre manos, parece que todavía tendrá que esperar un poco más. 

Un dibujo, una joya

“Mis joyas han sido paralelas a las diferentes etapas que he ido experimentando a lo largo de mi vida”, explica Ruiz, que con 19 años ya se había graduado en Gemología por la Universidad de Barcelona y empezaba a formarse en Bellas Artes. Poco después abriría Cúbic, su primera tienda, especializada en minerales. A lo largo de estos casi cincuenta años de trayectoria creando joyas, la naturaleza, el cosmos, la amistad y la maternidad han inspirado sus colecciones, donde transforma sus experiencias personales en formas simbólicas. A estos intereses también se suma, últimamente, el mundo de las energías, que explora a través de la meditación y el yoga. 

Las creaciones de Núria Ruiz se fusionan con otras disciplinas como la escultura, la perfumería o la fotografía. ©

Pero sea cual sea la inspiración o el punto de partida las joyas comienzan con papel y lápiz. Ruiz llena hojas de esbozos hasta que encuentra la forma que mejor transmite aquello que quiere expresar. “Cuando un dibujo empieza a convencerme, le hago una cruz; si me gusta todavía más, le hago dos, y cuando estoy segura de que es ese el que quiero desarrollar, le pongo tres cruces. Es este dibujo, el de las tres cruces, el que acabará convirtiéndose en una joya”, explica Ruiz. Y es este mismo proceso el que está siguiendo con la pieza que se encuentra diseñando actualmente, dedicada a la solidaridad y protagonizada por un lapislázuli en el centro. 

A pesar de su meticuloso proceso creativo, Ruiz reconoce que la casualidad también ha tenido un papel importante en su trayectoria. En más de una ocasión, ha encontrado locales en el momento en que se traspasaban, oportunidades que han ido marcando su camino profesional. Pero, si hay algo que sí planifica al detalle, es cada joya: Ruiz defiende el valor de la artesanía y el tiempo que requiere trabajar cada pieza, porque considera que es esta dedicación la que le da alma, una dimensión que, a su parecer, la inteligencia artificial difícilmente puede reproducir sin la experiencia humana que hay detrás de cada creación.

Una trayectoria forjada entre minerales

NUR Atelier de las Artes no se trata, sin embargo, de un espacio más en su trayectoria, sino de una nueva etapa en la trayectoria de Núria Ruiz, que después de casi cinco décadas dedicada a la joyería ha querido compartir espacio con otras expresiones artísticas. La idea es compartir espacio con otros artistas, descubrir nuevas propuestas y dar visibilidad al talento creativo de la capital catalana. Por este motivo, la galería se irá renovando con obras de creadores y obras diferentes cada pocos meses. Actualmente, las joyas de Ruiz conviven con las esculturas móviles de Luis Carulla, que exploran las formas orgánicas y ondulantes de las algas marinas a través de figuras que se mueven, y con los perfumes de Genyum, presentados por Anna Torrents. 

Esta apertura a otras disciplinas no es nueva en la trayectoria de Ruiz, que siempre ha mantenido un vínculo estrecho con las artes más allá de la joyería. Nacida en Barcelona, creció en Ginebra, donde su padre se dedicaba al comercio de perlas y diamantes. A los diecinueve años regresó a Barcelona para estudiar gemología y completó su formación artística en las escuelas Massana y Llotja, donde estudió pintura, dibujo y escultura. De hecho, inicialmente quería ser pintora, pero la fascinación por los minerales acabó marcando su camino profesional. 

El equipo de Nur Atelier de las Artes. © Cedida

En 1977 abrió Cúbic, en el paseo de Gràcia, una tienda especializada en minerales y joyería étnica, con un interiorismo de Òscar Tusquets presidido por una gran pirámide que transportaba a Egipto. En aquella época, Ruiz viajaba a Marruecos, a París y a Brasil para buscar piezas, hasta que empezó a desarrollar sus propias creaciones con las piedras que iba descubriendo. Más adelante, decidió trasladar la actividad a la calle de Pau Casals, en la zona del Turó Park, donde consolidó su lenguaje como joyera, con piezas de líneas minimalistas y simbólicas. 

Después de casi cinco décadas dedicadas a la joyería, a los 65 años se planteó retirarse para dedicar más tiempo a escribir con el objetivo de preparar un libro, que espera publicar en pocos meses, que recoge anécdotas y experiencias de su trayectoria profesional ligada al mundo de la jubilación. Pero la jubilación ha ido quedando aplazada: primeramente, continuó vinculada al sector exponiendo sus creaciones en el espacio del joyero Rafael Sunyer, en la calle de Rector Ubach, donde pasó cerca de una década.

Pero el local que hoy se ha convertido en NUR hacía tiempo que le llamaba la atención. Cuando supo que el establecimiento anterior se traspasaba, Ruiz vio la oportunidad de hacer realidad una idea que iba más allá de sus propias joyas: abrir las puertas a otros artistas y dar al proyecto una dimensión solidaria. Lejos de poner punto final a una trayectoria de casi cincuenta años, Ruiz ha encontrado así una nueva manera de continuar creando con alma, compartir su universo con otros creadores y vincular el arte con el compromiso social. 

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