La “artesanía” tras las spin-off de 107 millones de la MWCapital

BSC - copyright Àngel Bravo
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Las compañías impulsadas por la incubadora The Collider elevan su valoración un 28% y acumulan 54 millones de euros de financiación

(Redactora)
03 de febrero de 2026

Facilitar la transferencia de tecnológica del ecosistema universitario y de investigación hasta la empresa. Con este objetivo, el programa The Collider de la fundación Mobile World Capital Barcelona acompaña a proyectos en este camino desde la investigación hasta el mercado, en una labor que ha cerrado 2025 con 25 proyectos incubados y 13 spin-off activas, con una valoración de 107 millones de euros —un 28% más respecto al año anterior— y con una financiación acumulada de 54 millones de euros.

¿Y cómo se alcanzan estas cifras? Con una metodología que es “artesanía pura”, según el director del Área de Transferencia Tecnológica de la MWCapital, Albert Mascarell. “Hemos consolidado una metodología capaz de identificar el talento científico, transformarlo en proyectos viables e impulsarlo hacia el mercado con garantías de estabilidad”, destaca el director, tras un 2025 en el que las spin-off del programa no solo han aumentado su valoración, sino que han triplicado los recursos captados respecto al año anterior: en 2025, atrajeron 20,2 millones de euros,14 más que en 2024. Del total de 2025, 12,7 millones llegaron de inversión privada, mientras que 7,5 fueron de financiación pública.

Para llegar hasta aquí, el proceso arranca con una fase “artesanal” de scouting: “Tenemos acuerdos con la mayoría de universidades y centros de investigación de toda España”, en un estrecho contacto con sus oficinas de transferencia de conocimiento. Con ellas, analizan casos de interés, que vienen de nuevas patentes o investigaciones con resultados prometedores. A lo largo de 2025, esta labor se tradujo en la detección de cerca de 100 tecnologías de entornos académicos y científicos, de las que se evaluaron 30 para analizar su potencial en el mercado.

“Tenemos procesos muy definidos para filtrar los proyectos que tienen más capacidades de llegar al mercado”, en un mecanismo que incluye la consulta a expertos de múltiples disciplinas, que van desde el emprendimiento a especialistas en patentes y a tecnologías concretas, así como inversores y actores del mercado. “Hacemos un check 360”, en un proceso para el que cuentan con más de 300 especialistas.

Los procesos no son rápidos: la valoración suele alargarse al menos entre dos y tres meses; si se supera, se pone en marcha un nuevo engranaje dentro de The Collider, en el que participa la incubadora, la institución en la que nació el proyecto y el equipo impulsor. Y aquí entra otro elemento diferenciador: al frente, The Collider coloca a un CEO profesional, “que ya haya levantado startups y rondas dentro del sector”.

Pero no solo importa la profesionalidad y la capacidad, sino también el “match” con el equipo científico, que no se analiza por intuición, sino con un equipo de psicólogas del programa. “No es solo headhunting; es un proceso complejo para asegurar que el equipo está cohesionado”, también ante los momentos complicados. Para allanar el camino hacia esta cohesión, el programa ha estandarizado una “repartición justa de acciones” en los equipos, en un “juego de puzles para que todos los miembros se sientan justamente representados”.

Albert Mascarell, de la MWCapital

Albert Mascarell, director del Área de Transferencia Tecnológica de la MWCapital.

Una vez dentro del programa de venture-building, las spin-off destinan una media de un año a crear la empresa, tanto a nivel estratégico como estructural y práctico, en un proceso que trata de facilitar la inversión una vez el proyecto se ponga en marcha ya como empresa, y en el que se sigue acompañando durante unos dos años. “El objetivo es cocrear, colevantar las empresas”, destaca Mascarell. Desde esta voluntad, The Collider ha contribuido a crear 23 spin-off, de las que 13 siguen activas en su portfolio.

Desde su puesta en marcha, este portfolio de The Collider ha generado más de 220 puestos de trabajo, mediante proyectos disruptivos como el de Yplasma, que ha desarrollado una nueva tecnología de refrigeración con plasma, y Jolt, que impulsa la química ecológica mediante electrodos. Desde estos proyectos hasta los dispositivos wearables para la detección de ictus de OneCareAI, las spin-off pisan fuerte para llevar el conocimiento al mercado para generar no solo impacto económico, sino también social.

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Anna Badia López
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