La música de cámara tal y como fue concebida. El concierto como algo más que un simple recital, como algo más que un encuentro puntual de músicos ante una audiencia. Una experiencia en el sentido amplio, musical y de vida. Una situación irrepetible que aúna la complicidad de los artistas, su talento, la suma de sus aprendizajes y sus caracteres. Y, a través de este encuentro trascendente y profundo, de esta residencia artística donde tan importante es el recital como los ensayos y la preparación previa, la pervivencia de un patrimonio sonoro. Nuevas y viejas formas de vivir esa música que nos eleva, que nos transforma. Que es capaz –notas y acordes restallando en el aire y metiéndosele al respetable dentro– de cambiar por completo el curso de una existencia.
El 15 de septiembre arranca la segunda edición del Sant Pau Festival, el evento que busca convertir Barcelona en epicentro para los amantes de la música de cámara. Hasta el 23 de septiembre, el festival ofrecerá seis recitales en dos recintos modernistas más que idóneos para el proyecto: el Recinte Modernista de Sant Pau y el Petit Palau de la Música Catalana. Excelencia musical y gran patrimonio arquitectónico íntimamente unidos, durante seis jornadas, en la capital catalana.
De nuevo, el evento se plantea con espíritu de residencia artística, buscando ir bastante más allá de limitarse a reunir excelentes músicos para los conciertos. La idea es que, durante varios días previos a cada recital, trabajen juntos, compartiendo ensayos, intercambiando ideas, construyendo una experiencia artística trascendente que no se limita únicamente a lo que ha de ocurrir sobre las tablas. La complicidad musical y personal que se deriva de esta convivencia, la compenetración alcanzada, es lo que, en última instancia, el público percibe, disfruta y paladea a pie de escenario. La verdadera idea y alma de la música de cámara. Su porqué más profundo.
La música de Max Richter visita Barcelona
Como no podía ser de otra forma, el Sant Pau Festival vuelve a aunar a algunos de los intérpretes más prestigiosos del panorama internacional. El violinista George Tudorache; el violinista y director de orquesta, Michael Guttmann, con su Gutman Tango Quintet; la violinista Maria Florea; el violoncelista Sebastian Klinger; el pianista Giuliano Mazzoccante; la violista Diemut Poppen; el violista Joaquín Riquelme; el flautista Albert Mora; el violinista Miguel Colom; el compositor y pianista Albert Guinovart o los músicos de la Franz Schubert Filharmonia.
Todos ellos, reconocidos artistas de primerísimo nivel que trabajarán el repèrtorio de compositores como Poulenc, Beethoven, Brahms, Prokófiev o Klimek con especial hincapié en la obra del contemporáneo Max Richter, que convive con naturalidad al lado de los grandes clásicos.
Británico nacido en la muy musical localidad alemana de Hamelin, su obra ha traspasado las fronteras de la música clásica para convertirse en una referencia internacional, con presencia en los principales auditorios y salas de concierto del planeta como en el cine, la televisión o las plataformas. Durante el Sant Pau Festival se podrán escuchar hasta diez piezas compuestas por este muy singular creador, responsable de obras como la música de Hamnet, la banda sonora para el documental imaginario Memoryhouse o el (por definirlo de alguna manera) hit neoclásico de On the nature of daylight.
