La Mercè toma Barcelona: cinco días, 109 conciertos y 750 drones

“Enxaneta” que “fa l’aleta” en un 2 de 8 de los Castellers de Barcelona © Ceci Fimia
“Enxaneta” que “fa l’aleta” en un 2 de 8 de los Castellers de Barcelona © Ceci Fimia

De la leyenda de 1218 a los 750 drones de este año, la Mercè ha recorrido ocho siglos hasta convertir Barcelona entera en el escenario de su fiesta mayor

(Directora de The New Barcelona Post)
21 de septiembre de 2026 - 07:53

Una aparición al rey Jaime I, una plaga de langosta y, casi ocho siglos después, una fiesta mayor capaz de atraer a más de un millón de personas y de convertir Barcelona en un macrofestival cultural a cielo abierto. La Mercè, la patrona de Barcelona, ha recorrido un largo camino –y bastante singular– desde que, según la leyenda, la Virgen se apareció simultáneamente a Jaime I, San Pedro Nolasco y San Ramón de Peñafort la noche del 24 de septiembre de 1218. Después de convertirse en patrona de Barcelona a raíz de la plaga de langostas de 1687 y de consolidarse como fiesta mayor de la ciudad muchos años más tarde –en el siglo XIX–, hoy es una festividad que toma las calles y las plazas de la ciudad durante cinco días, con 109 conciertos, 55 propuestas de cultura popular y 180 espectáculos de artes de calle. Iniciamos la cuenta atrás para la Mercè 2026 poniendo números y dimensión a una de las grandes citas del año en Barcelona.

Antes de que Barcelona llenara calles y plazas de conciertos, pasacalles y fuego, la fiesta tuvo que encontrar su lugar en el calendario de la ciudad. En 1868, el papa Pío IX declaró la Virgen de la Mercè patrona de Barcelona y fijó el 24 de septiembre como día de celebración. Tres años más tarde, en 1871, el Ayuntamiento organizó oficialmente la primera Fiesta de la Mercè, impulsada por el teniente de alcalde Francesc de Paula Rius i Taulet. Y aquella primera edición ya dejaba entrever qué acabaría siendo la Mercè: pasacalle de gigantes y enanos, bailes y juegos populares, sardanas, castellers, carreras de caballos, calles engalanadas, pirotecnia e incluso una fiesta marítima con fuegos artificiales en el puerto.

Pero aquella primera Mercè no tuvo una continuidad fácil. La fiesta se celebró de manera irregular durante las décadas siguientes, condicionada por las guerras carlistas, las epidemias de cólera y la inestabilidad política. De hecho, las celebraciones cívico-populares fueron perdiendo fuerza y, durante un tiempo la Mercè quedó reducida sobre todo a su dimensión religiosa.

Su segunda vida llegó en el año 1902, cuando Francesc Cambó, con la complicidad de Josep Puig i Cadafalch y otros concejales, impulsaron una profunda renovación con la voluntad de convertir la Mercè en la gran fiesta mayor de Barcelona y, a la vez, en un escaparate de la cultura popular catalana. Gigantes, castellers, sardanas, bestiario, bailes tradicionales y calles engalanadas tomaron protagonismo y dieron a la fiesta un modelo que dejaría huella durante décadas.

Els diables a la plaça de Sant Jaume a la celebració de La Mercè 2025
Los diablos en la plaza de Sant Jaume en la celebración de La Mercè 2025 -

Pero aquella nueva etapa tampoco sería definitiva. Las tensiones entre el carácter religioso y el componente cívico de la fiesta, la Guerra Civil y, después, el franquismo fueron debilitando su dimensión popular, hasta el punto de que en 1971 la Mercè ni siquiera se celebró.

"Con la llegada de la democracia y las primeras elecciones municipales, Barcelona recuperó la Mercè"

“Recuperemos la calle”. Con este lema, en el año 1979, con la llegada de la democracia y las primeras elecciones municipales, Barcelona recuperó también su fiesta. El Ayuntamiento la abrió a las entidades, los movimientos vecinales y los activistas culturales, y la Mercè empezó a adquirir el carácter popular y participativo que hoy la define. Aquel año también nació una tradición que ya forma parte del ADN de la fiesta: el correfoc.

32 espacios, 10 distritos y cinco días de fiesta

Así, la recuperación de la Mercè como fiesta popular fue incorporando, con los años, nuevos rituales. Uno de ellos llegó en 1993: el Toc d’Inici, que desde entonces marca simbólicamente el pistoletazo de salida de la Fiesta Mayor de Barcelona. Como ya es habitual, este año se celebrará el miércoles 23 de septiembre, a las 20 h, en la plaza de Sant Jaume, después de que el Seguici inaugural llegue allí desde el Palau de la Virreina, de donde habrá salido una hora antes.

En la plaza, las principales figuras de la cultura festiva barcelonesa —del Águila, el León y la Mulassa a los gigantes, los Falcons y el Ball de Bastons— ejecutarán sus bailes al son de los Ministrils del Camí Ral, una formación de 40 músicos reunida expresamente para la ocasión. Y este año habrá también un elemento nuevo: Shanghái, ciudad invitada de la Mercè 2026, participará en el Toc d’Inici con el Traditional Chinese Rolling Lantern Performance, una danza tradicional con farolillos.

Y a partir de aquí, Barcelona se pondrá en marcha. Durante cinco días, la Mercè ocupará 32 espacios repartidos por los diez distritos de la ciudad, con artistas procedentes de una treintena de países, con una programación que suma 109 conciertos, 55 propuestas de cultura popular y 180 espectáculos de artes de calle, una dimensión que convierte la fiesta en un auténtico macrofestival formado por festivales diversos que dejan constancia de la riqueza cultural de la capital catalana: desde el festival Mercè Arts de Carrer, hasta las muestras de cultura popular, pasando por los festivales BAM y Música Mercè. Solo el MAC reunirá este año 68 compañías, que ofrecerán 180 funciones en siete espacios de la ciudad.

Y la fiesta también tomará otro escenario: el cielo. Por cuarto año consecutivo, los drones volverán a iluminar el horizonte de Barcelona, pero este año lo harán a una escala récord: 750 aparatos, 250 más que el año pasado. Desde que esta propuesta se incorporó a la Mercè, en 2023, el despliegue ha pasado de los 200 drones iniciales a los 300 de 2024, los 500 de 2025 y los 750 de este año. El hilo conductor de esta edición será El hilo rojo. De Barcelona a Shanghái, un espectáculo que, desde el Espigón del Gas, pondrá en el cielo el vínculo entre las dos ciudades.

Cartell de La Mercè 2026. ©Cinta Vidal
Cartel de La Mercè 2026. ©Cinta Vidal -

Un presupuesto de 4,5 millones de euros

Detrás de todo este despliegue hay un presupuesto de 4,5 millones de euros, del cual un 15% proviene de acuerdos con terceros y el resto, del bolsillo municipal. El año pasado, la Mercè requirió un gasto efectivo de 5,26 millones de euros, una factura que incluye, además de la programación artística, la producción y montaje de los espacios, servicios técnicos, seguridad, comunicación, limpieza y logística. Por ejemplo, solo el Piromusical de 2025 tuvo un coste de 151.250 euros, mientras que el contrato de la campaña de comunicación superó los 78.700 euros.

Un presupuesto que, además, no se traduce en un precio de entrada para el público. La gran mayoría de actividades de la Mercè son gratuitas e invitan a la ciudadanía a hacer suyo el espacio público, caminar Barcelona y descubrirla desde nuevas perspectivas. Es también la idea que transmite el cartel oficial de este año, obra de la ilustradora Cinta Vidal, que representa una ciudad desplegada, abierta y llena de recorridos posibles. Y es así como, casi ocho siglos después de su leyenda fundacional, la Mercè continúa haciendo de Barcelona el escenario de una de las grandes fiestas del año.

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Sobre el autor

Elena Busquets
Elena Busquets

Directora de The New Barcelona Post

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