El Mago Stigman baja la magia del escenario hasta el día a día

El mago Stigman durante su espectáculo 'Matemagia'
El mago Stigman durante su espectáculo 'Matemagia'

El ilusionista publica con Carme Escales 'Magia para cada día', que lleva la ilusión hasta la educación, las empresas y el día a día, como herramienta para comunicar y emocionar

(Redactora)
04 de septiembre de 2026 - 05:30

Normalmente, en las entrevistas, las preguntas van en una dirección; en esta, no son unidireccionales: “Escoge una carta. ¿La tienes? No me la enseñes”. Y la acierta, incomprensiblemente. El Mago Stigman, nombre artístico de Ignasi Stigman —sí, Stigman es el apellido real— nos recibe en la sala donde acostumbra a ensayar su magia, en Gràcia, con una baraja de cartas en la mano, con muchas respuestas, y muchas preguntas. Porque la magia también va de preguntar, pero de otra forma. 

Detrás de la magia hay mucha neurociencia”, y es lo que tiene que ver con estas preguntas, con las distracciones, con el efecto sorpresa del ilusionismo. “Gran parte de la gente piensa que los magos somos sobre todo hábiles con las manos, pero la magia, en realidad, no va de la manipulación de los objetos, como podría ser un malabarista; lo que más manipula la magia es el cerebro del espectador”, su percepción y atención. “Es pura psicología”. Y esta es la carrera que precisamente estudió Stigman.

Ahora, la psicología y la neurociencia son, para él, herramientas de trabajo: la atención selectiva permite que miremos una cosa mientras otra pasa sin que la detectemos; la memoria puede reconstruir lo que acabamos de ver, e incluso nuestras decisiones pueden ser más previsibles de lo que nos pensamos. “La magia demuestra que los seres humanos somos muy vulnerables”, dice. Y es precisamente esta vulnerabilidad la que el ilusionista aprende a conocer, hasta saber en qué momento el cerebro del espectador mirará hacia un lado mientras por el otro pasa la magia. O las matemáticas, ya que en muchos casos los números tienen mucho que decir, a menudo con explicaciones lógicas y numéricas que hacen los trucos todavía más interesantes una vez se conocen.

Stigman publica, juntament amb la periodista Carme Escales,
Stigman publica, juntamente con la periodista Carme Escales, el libro Magia para cada día.

Algunas de estas explicaciones se dejan ver en el libro Magia para cada día (Grup 62), con un objetivo: hacer bajar la magia del escenario para convertirla en una herramienta para educar, comunicar y conectar con los demás. Escrito con la periodista Carme Escales, el libro lleva el ilusionismo a espacios donde habitualmente no se espera, e invita a mirar la comunicación y el aprendizaje desde una nueva óptica, más mágica.

Así, el libro se plantea como una guía práctica que muestra cómo los juegos de magia pueden despertar emociones, sorprender, comunicar, cautivar la mente. Con explicaciones de trucos y con la magia como hilo conductor, Stigman plasma en el libro la experiencia y el aprendizaje acumulado durante décadas de magia, y no solo sobre el escenario, sino también en entornos educativos e, incluso, profesionales. 

La fascinación del mago por esta disciplina llegó, precisamente, en un entorno educativo. Stigman tenía 14 años cuando un mago visitó la escuela donde estudiaba teatro musical, y quedó cautivado. Aquella visita le llevó a querer saber más y, en un momento sin clases online ni vídeos de Youtube, empezó a devorar libros, sobre todo de la tienda especializada Magicus. “Entonces la sociedad de magos era mucho más hermética, y existía la idea de que, si se compartían los secretos y las técnicas, el ilusionismo desaparecería”.

De libro en libro, fue aprendiendo, y también interesándose cada vez más, hasta que la encargada de Magicus lo avaló para entrar en la asociación de magos, un año después. Antes, sin embargo, hay que superar un examen, y no solo eso, sino también demostrar que no se quiere entrar por cotilleo, por curiosidad o por revelar secretos, sino por un interés genuino y por aportar valor a la sociedad de magos. Mientras lo explica, va barajando cartas, arriba y abajo, abajo y arriba, con destreza y precisión: “A veces lo hago sin darme cuenta”. 

"La magia te permite conectar con el niño interior que todos tenemos dentro"

Este valor, Stigman lo aporta al mundo del ilusionismo con la misma fascinación que lo cautivó el primer día. No solo por la capacidad de la magia de dejar al espectador boquiabierto, sino por las emociones que es capaz de generar, la sorpresa. “Yo lo que busco es que la gente salga de un espectáculo mejor que cuando ha entrado. La magia te permite conectar con el niño interior que todos tenemos dentro”. Incluso para quien entra solo con la intención de encontrar dónde está el truco: “Vienen a descubrir cómo se hace, creen que fijándose mucho lo descubrirán. Pero está estudiado que, después de aproximadamente 20 minutos sin descubrir nada, lo dejas correr, y solo disfrutas, y conectas con ese niño interior. Asumes que tu cerebro no lo puede entender y, en lugar de enfadarte, ríes, y empiezo a disfrutar, a dejarme sorprender”. 

Y esto no ocurre solo sobre los escenarios, sino que, como en el libro, Stigman lleva la magia más allá, como herramienta de comunicación y conexión. Presentaciones, congresos o campañas de marketing son algunos de los entornos en los que el mago ha aplicado sus conocimientos y experiencia en el universo del ilusionismo, y la psicología. ¿Un ejemplo? Una empresa de software lo ha contratado en varias ocasiones para un congreso en el CCIB, donde Stigman se hace pasar inicialmente por un informático de la compañía aficionado a la magia, que hace trucos a los asistentes al congreso, mientras se detienen en el stand de la empresa. 

Mag Stigman haciendo un truco de magia en un congreso
Stigman lleva la magia más allá, como herramienta de comunicación y conexión, en presentaciones, congresos o campañas de marketing. 

Stigman también lleva el ilusionismo a conferencias para empresas, donde habla de motivación y recursos humanos a través de la magia. Y también a las escuelas, donde utiliza la magia para explicar matemáticas, y despertar el interés por los números, y todos los juegos que permiten hacer. De hecho, su espectáculo Matemagia parte de patrones numéricos y probabilidades para mostrar a los alumnos que detrás de un efecto aparentemente imposible puede haber una estructura numérica. 

La sorpresa es, en este sentido, una herramienta pedagógica. Stigman ha trabajado esta cuestión con David Bueno, neurocientífico y autor del prólogo de Magia para cada día, explorando cómo la emoción favorece el aprendizaje. “Cuando se transmite con emoción, el mensaje llega con más fuerza; si tienes que transmitir un mensaje, la mejor manera de que llegue es con la emoción. Y en la magia utilizamos una emoción muy potente, que es la sorpresa”. 

Espectáculo de mago Stigman en Luz de Gas
Stigman tenía 14 años cuando un mago visitó la escuela donde estudiaba teatro musical, y quedó cautivado. 

Es esta potencia de la emoción la que se aplica sobre el escenario, y también en entornos educativos y laborales, como se explora a través del libro, junto con Escales. En la sala de ensayo, las cartas vuelven a la baraja, mientras Stigman habla de nuevos (o viejos) trucos que ha estado recuperando de libros antiguos. Ahora los está adaptando para cambiar los mecanismos, sin modificar la emoción que generan; siempre buscando aquella sorpresa poderosa para emocionar y conectar, y que el mago ha llevado a la cotidianidad con Magia para cada día. 

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Sobre el autor

Anna Badia López
Anna Badia López

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