El Salón Náutico de Barcelona ultima los preparativos para su 62 edición. Y no será una edición cualquiera: el certamen cambia de rumbo para dirigirse a un público más exclusivo y con más capacidad de compra. Con un objetivo: consolidarse entre los salones de la náutica más influyentes a nivel europeo, como explica el presidente del salón, Luis Conde. Con este reenfoque del salón, que se celebrará del 8 al 12 de octubre, el evento da espacio a esloras más grandes y a un nuevo village, con una propuesta gastronómica que aspira a atraer a este público exclusivo, de la mano del chef Rafa Zafra.
El salón, organizado por Fira de Barcelona, eleva así el nivel de la experiencia y la calidad de evento, y también crece en espacio. Los barcos se extenderán desde Marina Port Vell, Moll de España y Moll de la Fusta hasta llegar por primera vez al Moll de Barcelona, en el que es “el puerto más bonito del Mediterráneo”, según el presidente del evento. Conde, al frente del salón desde 2009, lo tiene claro: “El salón de Barcelona lo tiene todo”.
— ¿Cómo se fraguó este cambio de rumbo del salón?
— Fue durante el año pasado, cuando no se pudo celebrar por la Copa del América ocupaba el Port Vell. Quedarnos sin salón nos sirvió para meditar bien y decidir dirigirlo hacia el comprador, y no tanto hacia el gran público. No hay mal que por bien no venga, dicen. Montamos un nuevo plan estratégico a tres años y repensamos el enfoque del salón.
— ¿Qué persigue este giro de timón?
— La náutica está cambiando mucho, y no nos podíamos quedar atrás. Hemos apostado por la calidad, y no tanto por la cantidad, y por dar más espacio a las grandes esloras.
— Este mayor peso de las grandes embarcaciones irá en detrimento de las pequeñas?
— Mantenemos los barcos pequeños, y ampliamos el espacio para los grandes. Tendremos más de 500 barcos, con unas 130 en agua. De estos 130, el 24% son de más de 15 metros de eslora. El objetivo es ampliar la variedad de modelos tanto de barcos de motor como de veleros o catamaranes. Queremos incrementar la calidad de nuestra oferta . Hemos trabajado para contar con las grandes marcas y muchas novedades, y en este sentido contaremos con una presentación mundial y 15 embarcaciones nominadas a mejor barco del año europeo.
— Por primera vez ocupan el Moll de Barcelona, un espacio que se ha abierto a la ciudad también a raíz de la Copa del América.
— Sí, es otro de los cambios que han llegado tras la competición. Ahora destinamos este espacio a los barcos de gran eslora, ya que hemos detectado que, mientras que la venta de embarcaciones pequeñas se mantiene, la de grandes barcos ha crecido en los últimos años. Lo que queremos es potenciar este crecimiento, y que quien quiera adquirir un gran barco lo pueda encontrar en el salón.
— Y eso se aplica también a los barcos más pequeños.
— ¡Claro! Y todo en un momento en el que los barcos en España tienen una media de unos 30 años. Y un barco de hace 30 años no tiene nada que ver con uno de hoy. Es más difícil de llevar, consume más y tiene un diseño anticuado.
— Con estos avances de los últimos años, ¿hacia dónde va la náutica?
— Va hacia tecnologías que buscan emisiones cero y materiales sostenibles, con nuevos diseños, más anchos, y con una conducción mucho más fácil. De hecho, ahora muchos no tienen ni timón, sino dispositivos tipo joystick que permiten manejar el barco con mucha más facilidad.
"Hay que ilusionar a los ciudadanos con el mar"— La apuesta por la calidad y por barcos más grandes se complementa con el estreno del village.
— El comprador de grandes barcos es exigente, y ofrecemos la posibilidad de estar delante del mar con una propuesta gastronómica de dos estrellas Michelin de Rafa Zafra.
— ¿Esta experiencia diferencial contribuye a posicionar al salón a nivel internacional?
— Ahora somos el cuarto salón náutico de Europa, por detrás del de Cannes, del de Génova y, por delante de todos, aunque no tenga mar, el de Dusseldorf. Queremos consolidarnos en esta cuarta posición, ganando distancia respecto al quinto, o bien incluso ser terceros.
— ¿Qué debe poner en valor el salón para lograrlo?
— Que Barcelona lo tiene todo para ser referente: el mar, la infraestructura, el puerto y una ciudad preciosa. Venir al salón de Barcelona no es solo venir al puerto, es venir a la ciudad.
— ¿La apuesta de Barcelona por la economía azul beneficia al salón?
— La economía azul es un valor de presente y futuro por el que hay que apostar y, para ciudades abiertas al mar como Barcelona, es algo imprescindible. El salón quiere contribuir a su desarrollo y a fortalecer el posicionamiento de la marca Barcelona en este ámbito.
— ¿Cómo se debe potenciar la relación entre el mar, el salón y los barceloneses?
— El Salón Náutico es un salón muy amable, en el puerto más bonito del Mediterráneo, y hay que ilusionar a los ciudadanos con el mar. Barcelona antes vivía de espaldas al mar, y ahora vivimos frente a él, pero una cosa es mirarlo, y otra es meterse en el mar; este es el paso que toca dar ahora.