"Cuando era niña, en casa yo era la que más leía y supongo que la escritura estaba relacionada con ese amor por la lectura”. Sentada en la terraza, disfrutando con una amplia sonrisa del momentáneo silencio vespertino, Laura Manzanera paladea una copa de Ribera del Duero. “Soy más de escuchar y de leer que de hablar”, reflexiona en voz alta. Claro atributo de una periodista y escritora inconfundiblemente vocacional.
De pequeña ya escribía relatos, hilvanando un mundo de ficciones que jamás dejó de lado, pero a la hora de estudiar se decantó por Periodismo “y con eso arrinconé un poco lo de los relatos, aunque nunca del todo”. Enseguida empezó a trabajar, colaborando para diversas revistas. Pero fue en la cabecera histórica Clío donde se forjó como experta en la lectura femenina de la Historia. “Cuando entré ahí, en 2001, la redacción estaba compuesta esencialmente por hombres. Y generalmente los artículos sobre grandes mujeres históricas eran pocos y no pasaban de ser biografías más o menos convencionales de figuras muy consabidas, como Juana la Loca o Mata Hari”.
Laura se dio cuenta de que ahí había mucho que aportar y explicar. “Y empecé a escribir sobre temas y mujeres menos conocidas”, buscando los datos y facetas menos conocidos y consolidándose como una de las pioneras en poner en valor a la mujer en la prensa de investigación histórica de este país. Así, fue dando forma a artículos, reportajes y libros periodísticos que abarcan figuras como la de Olympe de Gouges, la cronista maldita de la Revolución Francesa; o Jane Austen; así como volúmenes como Del corsé al tanga, un recorrido por un siglo de moda en España; Insumisas, un estudio sobre mujeres que adoptaron estéticas masculinas en busca de libertad e igualdad o el aplaudido Mujeres espías, que explica la historia y vicisitudes de mujeres que ejercieron el espionaje como Josephine Baker, Virginia di Castiglione o Belle Boyd.
Con el paso de los años, ha ido atravesado todas las crisis económicas que han ido sacudiendo (y desmembrando) el mundo del periodismo. “Creo que he sido coherente conmigo misma y me he mantenido en el mundo de la escritura”. A pesar de todo.
Respondiendo a la llamada de la ficción
Hace cuatro años, Laura Manzanera entró a trabajar en una agencia de marketing digital, un síntoma bastante habitual en el precarizado entorno del periodismo. “Fue un cambio muy grande para mí”. Nuevas rutinas, nuevas formas de comunicar, nuevos léxicos. Y, aun así, ha hallado tiempo para trabajar en su novela de debut, ¿Quién ha matado a Agatha Christie? (Versátil).
“Yo tengo muchos relatos escritos –explica–, pero menos unos pocos que han ganado premios o quedado finalistas, y que han sido publicados en antologías, la verdad es que los demás son inéditos”.
"La Historia sigue siendo ese cálido refugio que permite a Laura ser ella misma y amar su trabajo, por duros e inciertos que, a nivel profesional, sean los tiempos"
– Entonces, ¿cómo surgió la idea de una novela?
La periodista y escritora sonríe. “Una editorial me encargó una biografía sobre Agatha Christie para una colección que al final se terminó. La biografía como tal no vio la luz, pero, investigando en su vida, vi que, durante diez días, en 1926, desapareció y nadie nunca supo qué le pasó. Cuando volvió al hogar, adujo que tenía amnesia y no recordaba nada”. Aquel hueco histórico era demasiado laminero. “Creé una trama ficticia de asesinatos ligados a las huelgas mineras de aquel año, e hilé una historia en que Scotland Yard pedía ayuda a Agatha Christie, que se ausentaba esos diez días para poner su talento y perspicacia al servicio de la investigación”. De eso va una novela en cuya escritura, según confiesa, se lo ha pasado de miedo, “mezclando elementos reales con otros de ficción, inventados, aunque muy verosímiles”.
Al margen de estar presentando el volumen aquí y allá, la autora también ha tenido tiempo de componer una serie de videos para Instagram que, bajo el título ¿Y ellas?, indaga en aspectos inéditos de grandes mujeres de la Historia: desde Cleopatra o Juana de Arco, hasta menos conocidas como Alice Guy o Sofonisba Anguissola. Se diría que la Historia sigue siendo ese cálido refugio que permite a Laura ser ella misma y amar su trabajo, por duros e inciertos que, a nivel profesional, sean los tiempos.
Memoria de aquella Barceloneta
“Nuestro padre trabajaba en una fábrica de la Barceloneta, así que, quizás, lo que más amo de Barcelona es el recuerdo de cuando mis hermanos y yo salíamos disparados del colegio y nos íbamos a la piscina del Club de Natación del barrio o a la playa, a bañarnos y jugar con los niños que vivían ahí cerca”, rememora la escritora, que ha vivido toda su vida en la ciudad, pasando por diversos barrios, y no descarta que la voracidad especulativa inmobiliaria la acabe echando, tarde o temprano, a ella también.
“He visto cómo ha cambiado todo, y cómo acaba siendo todo un decorado al servicio del turista. Como esas terrazas donde te dicen que no te puedes sentar, si no vas a comer algo”, lamenta, terminándose el vino. “¡Espero que esta no sea una de esas!”.
– Por supuesto, aquí no obligamos a nada. Pero ya sería hora de cenar y quizás te podamos tentar con otra copa de vino tinto y algo para picar.
Laura Manzanera no puede reprimir una sonrisa (una de las muchas que la han acompañado durante la conversación). Se lo piensa unos instantes, y finalmente decreta:
– Un pincho de tortilla de patatas, y quizás comeré algo de postre, que soy muy de dulce.
Y aclara que la tortilla tiene que ser con cebolla. Evidentemente.
