Mientras quede hielo en los polos y no se abran nuevas rutas que nos muten (aún más) el mapa, el Port de Barcelona tendrá campo para correr. Estos y otros rincones del mundo pueden constituir, en no muchos años, nuevas vías de paso que compitan con rutas comerciales clásicas. Y esto podría afectarnos, en clave de puerto. Pero mientras esto no llega, hay que exprimir a la gallina para que siga dando muchos huevos (de oro). También en clave de innovación y de internacionalización de Barcelona y el conjunto del país.
Barcelona, en este sentido, admiten que tiene una marca potente que, además, va acompañada de un saber "qué quiere ser cuando sea mayor" que la singulariza a ojos de los mercados. En el conjunto de Catalunya, en cambio, esta definición hace falta concretarla más. Hay que trabajar en ello.
En todo caso, en Barcelona, una ciudad en la que siguen pasando cosas grandes, tendremos este verano y otoño una Copa América donde, en descripción muy gráfica de Salvadó, “los barcos vuelan”. No es una metáfora. Es real. Y de ahí que vea la competición más "entre ingenieros que entre regatistas".
¿Qué significa esto? Pues que la investigación en tecnología de alta precisión volverá a dar un salto, con la excusa de esta competición que tendrá lugar en Barcelona, y que ya estarán atentos, los Castellanos, Salvadó y compañía, para pescar al vuelo (nunca mejor dicho) todo lo que, de paso, aquí pueda arraigar sin que se lo lleve la corriente.
Les dejo aquí los enlaces para poder recuperar la conversación por Spotify o Youtube.
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