El Teatre Nacional de Catalunya da el pistoletazo de salida a la temporada de la Sala Petita con el estreno de El Cadell, la nueva pieza escrita y dirigida por Josep Maria Miró. Se trata de una producción propia encargada directamente por la dirección artística del TNC encabezada por Carme Portaceli, que estará en cartel del 30 de septiembre al 1 de noviembre.
Josep Maria Miró, Premio Nacional de Literatura Dramática y una de las voces catalanas más internacionales, vuelve al TNC, la casa que lo vio triunfar con obras como Fum o Temps salvatge. En El Cadell, se adentrará en un universo ligado a la tierra y que habla sobre aspectos como el patrimonio, la identidad, las relaciones de poder y las grietas de los roles de género.
Una tragedia rural, contemporánea y catalana
Miró vuelve a situar su obra en el mundo rural de donde procede. Tal como explica el propio autor, la continuidad o destrucción de la herencia es un tema central que atraviesa la historia del teatro catalán y que han tratado autores admirados por él como Santiago Rusiñol, Víctor Català o Josep Maria Benet i Jornet.
La acción transcurre en una casa de campo que, de hecho, también es uno de los personajes de la propuesta (interpretada por Marc Tarrida). El mismo Tarrida ha explicado en la rueda de prensa que “A pesar de ser una casa, es un espacio que traspasa la voz. Es un narrador que acompaña, que explica y que muestra la memoria de las piedras”. La casa como una arquitectura viva que condiciona y gobierna la existencia de sus habitantes desde el año 1900 hasta nuestros días.
Miró presenta una tragedia rural contemporánea y catalana, donde nos encontraremos con oráculos, un destino marcado y una familia muy cercana a la realidad de nuestro país. Las paredes de la masía dejan de ser elementos físicos para convertirse en espacios cargados de emoción, de miedos y de "fantasmas". El autor ha explicado que "Los que venimos de un mundo rural, sabemos que las masías también tienen muchos fantasmas (...) Yo creo que existen y que son heridas de la memoria”.

El Cadell: el peso de la herencia familiar
El título de la obra hace referencia al heredero, una figura sometida desde su nacimiento a códigos estrictos para preservar el patrimonio y evitar cualquier deserción de la norma. En este sentido, la propuesta también ofrece un estudio de la construcción de la masculinidad, así como de sus fragilidades y grietas. El actor Marc Tarrida asume el reto de interpretar los tres personajes masculinos de la saga (el padre, el hijo y el nieto), huyendo del tópico del hombre alfa del campo. El nieto será, precisamente, quien intente combatir el peso de las generaciones para construir su propia identidad.
Pero, tal y como ha explicado Miró, la obra rinde un homenaje a la figura de las mujeres (madres, hermanas y, muy especialmente, las tías), ya que, gracias a ellas, se han mantenido en pie las casas de payés. Mujeres que, a pesar de ser puntales en la historia, no tienen nombre propio: las conocemos por los apelativos que los hombres les ponen. Los personajes masculinos sí que tienen nombre propio, pero las siete actrices (Mercè Arànega, Rosa Renom, Àurea Màrquez, Lurdes Barba, Alba Pujol y Roberto G. Alonso) son llamadas exclusivamente por apelativos o "motes" como La Garsa, La Fura, La Incerta o La Pètals. Un detalle que quiere reflejar la violencia que las mujeres han vivido, y siguen viviendo, en un mundo hecho, diseñado y creado por los hombres.

Una obra que traspasa la convención de espacio-tiempo
En el apartado escénico, el equipo ha evitado llevar a cabo una reconstrucción naturalista o realista. El escenógrafo Alejandro Andújar ha diseñado un "artefacto de teatralidad" basado en una caja negra donde los personajes habitan un espacio y un tiempo no convencionales, como si formaran parte de una fotografía fija del recuerdo. Esta apuesta ha supuesto un reto técnico en el vestuario y la iluminación, ya que todas las figuras se mueven bajo un mismo patrón cromático en color negro, obligando a iluminar "negro sobre negro".
La composición musical corre a cargo de Xavier Albertí y cuenta con la interpretación en directo de la Cobla Ciutat de Girona, que aporta la personalidad y la identidad catalanas. En cuanto al movimiento, Roberto G. Alonso ha planteado una concepción espacial esencialista (sin coreografías al uso) que busca la fluidez y la armonía en el diálogo de los cuerpos con la arquitectura.
A nivel de texto, también se ha hecho un gran trabajo para recuperar la oralidad viva del catalán del campo, huyendo de la folklorización para ofrecer una lengua rica, directa y expresiva.
Con motivo del estreno del espectáculo, el TNC ha editado el texto de la pieza dentro de su colección oficial de teatro, con un prólogo a cargo del Doctor en Historia del Arte Sergio Fuentes Milà. El volumen estará disponible en las taquillas del vestíbulo a partir del 30 de septiembre, por solo 5 euros.
Añadir The New Barcelona Post como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.


