Noche de lluvia, de voces afónicas y de americanas mojadas. Noche de galardones, de felicitaciones y de parlamentos; de toques de atención y de retos que se señalan desde el atril y se asumen en colectivo. Una noche para el inconformismo en acción. Una noche muy Cecot. La 31ª Noche de la Empresa de Cecot.
La patronal Cecot ha celebrado este jueves en el Teatre-Auditori Emma Vilarasau de Sant Cugat del Vallès su encuentro anual, en el que reconoce empresas, iniciativas y trayectorias que contribuyen al progreso económico y social del país. Una cita que reúne a los principales representantes del mundo empresarial, económico e institucional y en la que el contexto político y económico nunca es indiferente. Al contrario: este año, los ánimos venían cargados. Con la tensión política al alza, las convocatorias electorales en el horizonte, la movilización sindical y una crisis de acceso a la vivienda que sigue condicionando el día a día de ciudadanos y empresas, la Noche ha sido también un espacio para poner sobre la mesa los retos pendientes y reclamar respuestas.
La velada ha tenido, además, un protagonista propio: Joan Font i Fabregó, presidente de Bon Preu, que ha recibido el reconocimiento a la Personalidad Cecot 2026 por su trayectoria profesional y empresarial.
Bajo el lema Inconformismo en acción, la velada ha ido más allá del reconocimiento al trabajo bien hecho. El presidente de Cecot, Xavier Panés, ha aprovechado el altavoz de la Noche para reclamar otra manera de ejercer el liderazgo: menos confrontación, más capacidad de llegar a acuerdos y, sobre todo, una acción que no pierda de vista los valores. "No basta con hacerlo. Hay que hacerlo bien", ha resumido. Una idea que ha atravesado buena parte de la noche y que ha servido también para explicar algunas de las novedades de esta edición.
Xavier Panés: "No basta con hacerlo. Hay que hacerlo bien"
Y en coherencia con esta voluntad de revisar y transformar, Cecot ha presentado dos novedades internas: un nuevo proceso de votación de los reconocimientos, mediante comisiones especializadas, y el IEP, una nueva marca que representa la evolución de Cecot Formación y Desarrollo. La Noche también ha tenido varios guiños a Reempresa, otra expresión del inconformismo en acción: la voluntad de encontrar soluciones para que las empresas sigan existiendo, incluso cuando sus propietarios llegan al final de la trayectoria empresarial.
Solo dos días antes, algunos de los asistentes a la gala estaban en el Palau de la Generalitat para celebrar los quince años de este programa de relevo empresarial, impulsado por Cecot y Autoocupació con el apoyo de la Generalitat. El balance de esta década y media habla por sí solo: más de 6.000 negocios han podido continuar su actividad, se han preservado más de 17.000 puestos de trabajo y se han generado casi 340 millones de euros de inversión inducida. Otra manera de reivindicar la empresa: no solo crearla, sino evitar que desaparezca cuando llega el momento de pasar el relevo.
Panés reparte los "crostons": de la huelga sindical a la degradación del debate político
Panés ha querido dejar claro que el inconformismo no consiste en cuestionarlo todo por sistema, ni en quemarlo todo en nombre de una renovación que no construye nada. Si el año pasado el presidente de Cecot alertó de los riesgos que amenazan la sostenibilidad futura del estado del bienestar, este año ha vuelto a poner el foco en los problemas estructurales del país, pero con una exigencia añadida: pasar del diagnóstico a la acción. Y hacerlo con valores.
"Vivimos en un mundo donde cotiza al alza la confrontación, la suma cero, donde van cayendo viejas máscaras de hipocresía, donde crece la deslealtad institucional y, en definitiva, donde perdemos estabilidad y previsibilidad", ha advertido. Ante este escenario, ha reivindicado la necesidad de defender los valores democráticos, el estado de derecho y unas instituciones sólidas, y ha alertado contra la tentación de presentar la destrucción como una forma de progreso. "No nos lamentemos por el mundo tal como es y activemos el mundo como nosotros queremos que sea", ha proclamado.
Panés: "No nos lamentemos por el mundo tal como es y activemos el mundo como nosotros queremos que sea"
El presidente de Cecot ha reclamado más visión estratégica, consenso político y autoestima, así como contar más con las empresas para construir una economía capaz de generar prosperidad, empleo de calidad y sostener el bienestar futuro. Y ha enumerado algunas de las asignaturas pendientes: mejorar la productividad, impulsar la innovación, abordar el absentismo, revisar los elementos que restan competitividad a la fiscalidad y superar la lentitud administrativa.
El tono lo ha elevado tanto en la vivienda como en las infraestructuras. Respecto a la vivienda, Panés ha cuestionado unas políticas que, según ha defendido, han generado inseguridad jurídica, han desincentivado la oferta de alquiler y han dificultado la construcción de obra nueva. Y ha reclamado a la Generalitat, a los ayuntamientos y al Gobierno español que faciliten las condiciones para que las empresas puedan invertir y construir: "¡Los empresarios estamos preparados! Dadnos el escenario necesario para invertir y construir".
Pero los reproches de la vivienda no solo los ha dirigido hacia las administraciones públicas, sino que también ha habido para los sindicatos, con una pregunta que ha resonado con fuerza en el auditorio: "¿Ahora, huelga? ¿Huelga contra quién?", ha preguntado, cuestionando el sentido de convocar movilizaciones contra las empresas en un contexto de incremento de costes y de dificultades para mantener su viabilidad. Panés ha recordado que el 99% del tejido empresarial catalán está formado por pequeñas y medianas empresas y ha defendido que la mejora del poder adquisitivo de los trabajadores es una responsabilidad compartida.
Panés: "¿Ahora, huelga? ¿Huelga contra quién?"
La interpelación más política, sin embargo, ha llegado cuando Panés ha puesto el foco en la degradación del debate público. Con un periodo electoral en el horizonte, ha propuesto a los dirigentes políticos un ejercicio tan sencillo como insólito: salir públicamente a pedir respeto por las instituciones y por la dignidad de las personas, y dejar de utilizar insultos y descalificaciones contra los adversarios.
"¿Este es el precio que estamos dispuestos a pagar para ganar unas elecciones?", ha preguntado. Y ha remachado: "Si esto lo hacemos los líderes de la sociedad, ¿qué nos quedará por pedir a aquellos que nos dan confianza?" Así, Panés ha reivindicado una política capaz de seducir desde la convicción y los argumentos, y ha advertido contra los discursos de odio y las falsas promesas que ofrecen soluciones milagrosas a cambio de atacar pilares fundamentales de la sociedad, como la propiedad privada o el diálogo social. La llamada a la ejemplaridad, sin embargo, no se dirigía solo a los políticos: interpelaba a todos los que tienen responsabilidades en la sociedad, también a las empresas, las entidades y la sociedad civil.
Joan Font: los principios también deben costar dinero
Si Panés ha interpelado a la política, las administraciones y los sindicatos, Joan Font ha puesto el acento en aquello que las empresas pueden hacer desde dentro. El presidente de Bon Preu, que ha recibido el reconocimiento a la Personalidad Cecot 2026, ha aprovechado el galardón para compartir algunas de las claves de una trayectoria que empezó muy lejos de los grandes supermercados: echando una mano en la parada de bacalao de su padre, en los mercados semanales de Osona.
Nacido en Torelló en 1952, Font aprendió el oficio de atender al cliente desde bien pequeño. Más adelante, después de descubrir otras maneras de vender alimentación en sus viajes por Europa, impulsó con la familia la primera tienda de autoservicio en Manlleu. Tenía solo 22 años cuando tuvo que convencer a su padre para que lo avalara ante el banco para obtener el primer préstamo. Una historia de perseverancia y determinación que ha acabado convirtiéndose en una de las trayectorias empresariales más reconocidas del país.
Pero Font no ha querido presentar su recorrido como una gesta individual. Además de hacer extensivo el galardón a los equipos profesionales que han acompañado el crecimiento de Bon Preu, también ha tenido unas palabras para Cristóbal Colón, fundador de La Fageda, con quien mantenía una relación de más de 35 años. Y lo ha hecho con una anécdota que ha arrancado sonrisas entre el público.
Cuando Colón le presentó el proyecto de fabricar yogures en la Garrotxa, Font dudó que pudiera funcionar. Competir con gigantes como Danone y Nestlé desde un proyecto que apenas empezaba le parecía una empresa casi imposible. "Nosotros te ayudaremos, pero esto no funcionará", le llegó a decir. "Uno de los errores graves que cometí en mi trayectoria" ha admitido, con la complicidad de quien sabe que, a veces, el inconformismo consiste precisamente en hacer posible aquello que los demás consideran inviable.
La anécdota ha servido para introducir las lecciones que Font ha extraído de su experiencia. Para él, una empresa necesita tener un propósito explícito, unos valores escritos y, sobre todo, practicarlos. También ha defendido la necesidad de generar resultados económicos positivos, atraer talento y construir equipos comprometidos. "La ejemplaridad en el liderazgo es condición sine qua non", ha afirmado, antes de reivindicar la promoción de los profesionales jóvenes que comparten los valores de la organización y una mirada de largo plazo.
Font: "Los empresarios nos tenemos que explicar más, por dentro y por fuera"
Font también ha aprovechado el atril para reivindicar el papel de los empresarios en el debate público: "Los empresarios nos tenemos que explicar más, por dentro y por fuera", ha dicho. Una frase que conecta directamente con la demanda de Panés de recuperar el valor de los argumentos y huir de la confrontación.
Además, se ha mostrado muy lejos de las simples declaraciones de intenciones: su trayectoria está llena de hechos, de acciones, y no palabras. Y así ha citado a Albert Camus para recordar que "los principios son palabras y retórica vacía mientras no cuestan dinero". Es cuando tienen un coste, ha venido a decir, que se demuestra si realmente se cree en aquello que se defiende. En parte, estos principios que cuestan dinero de Joan Font son el inconformismo en acción de Cecot, el "hacer bien las cosas" de Xavier Panés.
Así, con este compromiso, ha expuesto dos decisiones que Bon Preu no "hará nunca": abrir franquicias con condiciones laborales que considera abusivas ni contratar repartidores autónomos para entregar los pedidos. En lugar de eso, ha defendido contratar chóferes, pagarles el salario que les corresponde y asumir el coste del servicio. La responsabilidad empresarial también se mide por las prácticas que se está dispuesto a descartar, incluso cuando otros modelos pueden parecer más rentables.
El presidente de Bon Preu ha terminado con una mirada preocupada sobre el futuro de Cataluña. La situación de las infraestructuras ferroviarias, ha advertido, es el resultado de años de falta de inversión, y no se puede atribuir únicamente a un gobierno concreto: "No es un problema de un Gobierno u otro, es un problema de todos", ha defendido. Font también ha reclamado más capacidad para construir vivienda y ha pedido a las administraciones que no encallen las iniciativas necesarias para responder a la demanda.
Illa recoge el guante: la economía va bien, pero la vida se encarece
Las críticas de Panés y las reflexiones de Font han encontrado parte de respuesta en el discurso de Salvador Illa, y eso es de agradecer en una gala en la que no siempre se consigue un diálogo real entre el mundo empresarial y político. El presidente de la Generalitat ha dedicado cerca de 25 minutos a defender la situación de la economía catalana y española, exponer las prioridades del Govern y abordar algunos de los principales retos que también había señalado el mundo empresarial –especialmente el de la vivienda, que es el que más minutos ha abarcado–.
Illa ha empezado con una lectura relativamente optimista de la situación económica. Cataluña y España, ha defendido, evolucionan favorablemente en términos macroeconómicos y generan empleo, especialmente si se comparan con otras economías europeas. Pero esta evolución positiva convive con un problema que pesa cada vez más sobre las familias: el coste de la vida.
Así, el presidente de la Generalitat ha defendido que Cataluña tiene capacidad para seguir creciendo, pero que necesita afrontar estos retos con una mirada de largo plazo y con una dimensión suficiente para competir en un entorno internacional cada vez más exigente. Y esta escala, ha afirmado, es Europa. El presidente ha reivindicado la necesidad de una Europa más fuerte y ha advertido que Cataluña no se puede limitar a pedir apoyo a sus socios: también debe contribuir.
Pero el gran problema inmediato, ha reconocido, es la vivienda. Illa ha situado en 175.000 las viviendas que Cataluña necesita y ha admitido que no se pueden construir de golpe. Ha defendido la necesidad de ampliar la oferta, industrializar el sector de la construcción, movilizar suelo y simplificar los procedimientos administrativos.
Más allá de la vivienda, Illa ha defendido el impulso de las energías renovables, la autonomía hídrica y las infraestructuras de movilidad. Ha admitido que algunas transformaciones necesitan años y que los ritmos de la Administración pueden resultar exasperantes, pero ha reivindicado que los proyectos avanzan. También ha situado la formación, la captación de talento y la simplificación administrativa entre los factores imprescindibles para mejorar la competitividad.
En la parte final del discurso, el presidente ha recogido otra de las demandas de Panés: la necesidad de rebajar la confrontación y recuperar el respeto en el debate público. Ha pedido a los empresarios que no se sitúen en contra del Gobierno, que no los "ponga a todos en el mismo saco" y ha defendido que las discrepancias se pueden expresar con claridad sin convertir al interlocutor en un adversario. De hecho, ha asegurado que esta es la política y el diálogo que él practica, con otros políticos y con empresas y otras instituciones, como Cecot, con quien reconoce muy buena sintonía y cooperación a pesar de las diferencias de criterio.
Las empresas, las verdaderas inconformistas
Más allá de los discursos, la Noche de la Empresa ha reconocido iniciativas que ejemplifican diferentes dimensiones del progreso empresarial. Los Reconocimientos Cecot al Progreso Empresarial 2026 han distinguido a Roca Group, por la eficiencia energética y la sostenibilidad; Smilics, por la transformación digital en la industria; Columat, por la transformación digital en los servicios, y Culinarium, por el comercio innovador.
También han sido reconocidas Envio x Envio, como mejor joven iniciativa empresarial; Anudal Industrial, con el 11º Premio CaixaBank a la Pyme Responsable; Viena, con el 9º Premio Vítaly a la Empresa Saludable; Grupo Zanini, por su compromiso con la gestión del talento, y la Fundació Catalunya Cultura, por su contribución colectiva.
La patronal ha homenajeado igualmente a tres organizaciones centenarias: BJC | Fábrica Electrónica Josa, de Rubí, por sus cien años de actividad; el Col·legi Oficial d’Agents Comercials de Terrassa, también por su centenario, y PR Stamp, de Sant Cugat, que celebra 118 años de trayectoria.
Marta Raventós, presidenta del Cercle Cecot de Joves Empresaris, lo había resumido con una frase que atraviesa toda la velada: «Las personas conformistas se adaptan al mundo. Las inconformistas lo transforman». Ver, cuestionar, proponer y actuar. Cuatro pasos que interpelan a las empresas, pero también a las administraciones, la política, la sociedad civil y la ciudadanía.
Porque el inconformismo no es solo señalar aquello que no funciona, sino asumir la responsabilidad de cambiarlo, tomar decisiones y aceptar sus consecuencias. Transformar las palabras –que esta tarde se han dicho muchas, desde el atril– en hechos. Y no solo hacerlo, sino "hacerlo bien".
