“Cuando Barcelona habla, el mundo escucha, y eso es una responsabilidad”

Jaume Collboni en Casa Seat por Marc Llibre
Jaume Collboni en Casa Seat por Marc Llibre

Collboni proyecta una Barcelona asequible y económicamente equilibrada, sin turismo masificado. En una nueva sesión del ciclo Moments Estel·lars de 'The New Barcelona Post', avanza que pronto se restringirán la bajada de cruceristas de escala en la ciudad

(Redactora)
15 de julio de 2025

La voz de Barcelona resuena a nivel internacional, y no sólo en lo referente a innovación, emprendimiento, gastronomía o incluso ocio, sino también en derechos. “Cuando Barcelona habla, el mundo escucha, y eso es una responsabilidad”, ha defendido el alcalde, Jaume Collboni. Y aún más: “Es una responsabilidad en un tiempo en el que nos ha tocado vivir un huracán e involución en todo el mundo”.

Y esta voz de Barcelona no emana sólo del Ayuntamiento, sino también de su sociedad civil, de sus profesionales o de las entidades del tercer sector, como ha resuelto Collboni en una nueva sesión del ciclo Moments Estel·lars, organizado por The New Barcelona Post con la colaboración de Casa Seat, Barcelona Global y Must Media Group, coincidiendo con el ecuador de mandato del alcalde.

En una situación en la que están en riesgo la libertad de expresión, el respeto a la democracia o los derechos LGTBI, según el alcalde, las ciudades se han erigido como “baluarte en defensa de los derechos y las libertades democráticas y de los valores fundacionales europeos”, ha proclamado en una sesión conducida, como es habitual, por el periodista y profesor de la UPF-BSM Toni Aira.

De hecho, Collboni está adquiriendo una dimensión internacional que no tenía intención de desempeñar, según él. Tanto es así que en agosto liderará una delegación de alcaldes que visitarán al de Istanbul, Ekrem Imamoglu, encarcelado acusado de corrupción por el régimen de Recep Tayyip Erdogan. “Lo que tenemos delante, y ya dentro de Europa, no es un relevo cíclico de la política en el que se turnan derechas e izquierdas; lo que tenemos delante es un riesgo real de involución, y ya lo tenemos dentro de Europa, de España, de Catalunya y de Barcelona”.

En este contexto, las ciudades alzan la voz, y la de Barcelona no pasa desapercibida. Las políticas de la capital catalana se observan desde otras urbes con problemáticas similares. De hecho, algunas son “la envidia de medio mundo”, ha asegurado Collboni, en referencia a la futura eliminación de los pisos turísticos. Esta medida, prevista para 2028, tendrá efectos tanto en el turismo como en la vivienda, dos de las prioridades de la ciudad.

“Todavía sufrimos un modelo de turismo masificado que, aunque en parte nos reporta beneficios, tiene consecuencias que tenemos que revertir, y lo estamos haciendo”, ha agregado el alcalde. Y para “desmasificar y desconcentrar” el turismo en determinadas zonas de la ciudad, deben tomarse medidas, como la que asegura que se cerrará durante los próximos días en referencia a los cruceristas que hacen escala en la ciudad: “Tenemos que tomar decisiones que empiecen a restringir y limitar la llegada de cruceristas de escala”.

“Empezaremos a tomar decisiones acordadas con el Puerto para empezar a limitar y a reducir el número de cruceristas de escala”, ha insistido el alcalde, en referencia a aquellos visitantes que llegan al puerto, desembarcan por unas horas y vuelven a zarpar. Y es que, como defendió el año pasado en una sesión también organizada por TheNBP, Collboni apuesta por priorizar los cruceros en los que Barcelona ejerce de base, ya que los de escala implican un uso más intensivo del espacio público y menos retorno para la ciudad.

Al margen de esta gestión del turismo y de la diversificación de la economía, Barcelona tiene una prioridad: garantizar el acceso a la vivienda. Collboni, cuyo Gobierno municipal ha pospuesto la reforma del 30% de reserva de vivienda social para el próximo mandato, ha puesto en valor que los precios del alquiler han dejado de subir, tras una década de aumento constante: “Estamos aplicando la regulación de los alquileres y la eliminación de los pisos turísticos para 2028, y eso contribuye a que haya menos especulación y que empiece a bajar el precio del alquiler”.

El acceso a una vivienda asequible es uno de los elementos que conforman la ciudad del futuro que proyecta Collboni. La Barcelona de 2035 —porque “una ciudad debe tener proyecto y saber hacia dónde va”--- debe ofrecer oportunidades y vivienda para que ningún ciudadano se vea obligado a irse; debe ser una ciudad de cultura y económicamente equilibrada. “Detrás de todo hay una idea, que es hacer una ciudad asequible; ese sería para mí el mayor éxito”.

Esta Barcelona del futuro se dibuja también mediante transformaciones urbanísticas, como la Sagrera, Sants, la Marina del Prat Vermell y las obras del paseo marítimo de la Mar Bella. “Este es el mejor trabajo del mundo, en la mejor ciudad del mundo, y eso también va de ver que proyectos que eran un sueño para muchos ahora ya tienen máquinas funcionando”, ha dicho en referencia a la Mar Bella.

Dentro de estos proyectos de transformación, se incluye la de Montjuïc, que acaba de mover la primera ficha: la ciudad transformará el Sant Jordi Club para que pueda acoger hasta 9.000 espectadores. Con una inversión de 70 millones de euros, se prevé que las obras estén listas en 2029, para casi triplicar su capacidad, ahora de 3.500 espectadores. “Hoy hemos anunciado un concurso internacional para rehacer el Sant Jordi Club, para hacerlo más grande y más tecnológico”, ha remarcado Collboni.

“Nunca un Gobierno municipal tan pequeño había hecho tanto en tan poco tiempo”, ha proclamado Collboni, al frente de un equipo en minoría y monocolor. Pese a esta minoría, cuenta con apoyos al otro lado de la plaza Sant Jaume, con Salvador Illa como presidente de la Generalitat. De hecho, el alcalde ha enumerado las tres peticiones que hizo a Illa cuando asumió la presidencia: más mossos para mejorar la seguridad; más vivienda pública, y más metro; “De las tres cosas que pedí al presidente, las tres están en marcha”.

De la voz internacional a las gaviotas

Para avanzar, según Collboni, “lo primero que tiene que hacer un alcalde es reconocer que hay un problema y no negarlo”, y debe hacerlo escuchando a los ciudadanos. Y es que las preocupaciones de la ciudadanía a menudo se mueven más allá de la proyección internacional de Barcelona o del panorama geopolítico. Una ronda de preguntas a los asistentes de la sesión ha sido suficiente para corroborarlo: intervenciones sobre obras, movilidad e, incluso, palomas y gaviotas. “En efecto, las gaviotas han cambiado de comportamiento, y estamos viendo qué ocurre. Tenemos que insistir en decir a la gente que no dé comida a los animales de la ciudad”.

A raíz de esta escucha de la ciudadanía, el Gobierno de Collboni inició el mandato “cogiendo una escoba”, ante las quejas del estado del espacio público, y poniendo en marcha el Pla Endreça. “Soy un alcalde que camina, y eso te da una perspectiva de la ciudad”, al permitirle hablar con ciudadanos, ver el desarrollo de obras y proyectos y detectar problemas. Collboni ha puesto el foco en uno de ellos: el incivismo, que aspira a combatir con la reforma de la conocida como Ordenanza de Civismo. “La tenemos preparada, y espero que los grupos municipales la tramiten, porque lo que hace es aumentar sanciones y tipificar nuevos comportamientos que antes no estaban contemplados”.

“Los próximos meses hablaremos mucho de civismo”, ha anticipado el alcalde. Y es que Collboni ha garantizado que “Barcelona está mejor que hace dos años; tenemos retos, tenemos problemas, pero estamos mejor” respecto a cuando asumió el cargo. Pero ha ido más allá: “Estará aún mejor dentro de otros dos años”.

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Anna Badia López
Anna Badia López

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